
Tengo que reconocerlo, soy todo un adicto al dulce. Si por ganas fuera, me zamparía una tarta de queso entera, sin esperar a partirla en partes ni nada. Sin embargo, sería un tanto incómodo tratar de comerla sin antes partirla, al margen de que el empacho que puedo sufrir al comerla entera puede ser de órdago y, de cualquier forma, nadie más podría disfrutar de ella. En definitiva, cortar la tarta en varias partes aumenta el bienestar de los comensales.
Pues bien, igual que sucede con los pasteles, también el trabajo es más eficiente si se divide. Parece lógico pensar que una sola persona no puede asumir ya no todas las tareas de una empresa de dimensión mediana, sino ya incluso las tareas de una casa. Es la idea de la división del trabajo: las tareas se realizan de manera más eficiente si se dividen entre varias personas.








