Aprende economía jugando

SimCity

Aprender jugando es probablemente la mejor manera de aprender. Uno no se entera de que está “estudiando” y acaba dominando materias que a lo mejor de otra manera le serían tediosas. En su día, aprendí mecanografía con un videojuego de fútbol, pero hoy vamos a ver que es posible aprender economía jugando con videojuegos de gestión urbana como SimCity o Cities XL.

En estos juegos, nuestra misión es construir y mantener una ciudad, o incluso una región de ciudades, desde las cuestiones más básicas como las viviendas e infraestructuras (carreteras, agua, luz…) hasta otras más complejas como la seguridad, la educación o la sanidad.

A pesar de tratarse de videojuegos, son potentes simuladores de la realidad, y con ellos podemos descubrir muchos aspectos de la economía, el funcionamiento de las ciudades e incluso llegar a entender un poco los problemas que se enfrentan alcaldes y concejales.

En este vídeo podemos ver el funcionamiento básico de Simcity

Cosas que aprendí jugando a SimCity

Como decía, hay muchas cosas que podemos extraer de estos juegos al mundo real, desde los puramente económicos, como la repercusión de los impuestos en el crecimiento económico o el coste de la energía, hasta otros más intangibles, como el impacto de la educación en el potencial futuro de nuestra ciudad. Estas son las cosas que aprendí jugando a SimCity:

* Balance de sumas y saldos (no confundir con la balanza de pagos): Es lo primero que aprendes, porque lo que más quieres es que salga positivo, para que cada año que pase tengas algo más de dinero en la cuenta, y no menos. Básicamente es la diferencia entre lo que ingresas y lo que gastas, solo que desglosado en diferentes cuentas para ver qué aporta dinero y qué lo quita.

* Los créditos: Al principio, es normal emocionarse construyendo una bonita ciudad, pero enseguida te quedas sin dinero, así que recurres a unos cuantos créditos para poder seguir levantando tu imperio, con la idea de crecer e invertir y a la larga ganar dinero pidiendo un crédito. Sin embargo, si nos excedemos, el resultado es que el pago de la deuda condiciona mucho los presupuestos de los años siguientes y te ves abocado a tomar medidas no muy agradables.

* Los impuestos: Una vez agotado el crédito, a uno le entra la vena impositiva, porque necesita dinero, así que rápidamente decide que es un buen momento de subir los impuestos. La ciudad está preciosa con todo lo que hemos construido, así que los ciudadanos deben entender que eso hay que pagarlo de alguna manera, pero la realidad es que si nos pasamos, las industrias y comercios acaban cerrando y la población disminuye, con lo que al final acabamos recaudando menos.

En este vídeo vemos lo tentador que es hacer una “ciudad casino” y cómo afecta a la seguridad local

* El dinero fácil: Al final, más que un juego de construcción, casi parece uno de economía urbana, porque todo versa en torno al dinero. Cuando nos hemos quedado sin él y ni los créditos ni los impuestos nos ayudan, enseguida aparece la tentación de recurrir al dinero fácil. El juego nos ofrece la posibilidad de instalar casinos en la ciudad para recaudar más, o la instalación de una base militar a las afueras, o una cárcel de extrema seguridad, o recibir basura de los vecinos… a cambio claro está de una cantidad de dinero que sanee nuestras cuentas. No voy a reconocer que lo he hecho en más de una partida.

* Los recortes: Desafortunadamente, todos conocemos este término económico, pero aquí lo vivimos desde el otro lado, desde el que los impone. Porque para conseguir un balance positivo podemos o bien ganar más, o bien gastar menos, y por tanto reducir el presupuesto de la policía, los bomberos, los colegios o la sanidad. Los efectos de éstos no tardan en verse, más delincuencia en zonas donde pierdes población, más incendios, huelgas en los hospitales y colegios, y, a largo plazo, una ciudad que no desarrolla una industria tecnológica –la que más dinero da en el juego– por la falta de formación de sus habitantes.

* Los incentivos económicos: No todo iban a ser cosas malas, cuando consigues encauzar tu economía, descubres que hay muchas maneras de dirigirla con los incentivos económicos, como las bajadas de impuestos a determinados sectores, los beneficios a las industrias no contaminantes, o también cómo la mejora de algunas infraestructuras o una buena educación hace que la economía crezca.

Simcity

Hay muchas otras cuestiones que se aprenden durante el juego, como la importancia de un crecimiento controlado, que no sobrecargue los servicios existentes o aumente los gastos municipales en exceso sin antes asegurarse esos ingresos futuros. También descubres lo crucial que resulta un buen transporte público para no tener que invertir grandes sumas de dinero en más autopistas para que no haya atascos, y así evitar que algunas zonas no se habiten por no estar bien comunicadas con los lugares de trabajo.

En fin, te das cuenta de lo mucho que hay que cuidar a una ciudad para que salga adelante, y que la economía es clave en ello. Por eso creo que se puede aprender mucha economía jugando con los videojuegos de gestión urbana como SimCity o Cities XL. Casi podría considerarse un juego educativo, de los que querríamos que nuestros hijos jugaran, ya que fomentar la eduación financiera de nuestros hijos es el mejor remedio para ahorrar en el futuro, o prepararlos para ser mejores alcaldes, que todo puede ser.

Más información | SimCity y Cities XL
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