Aprendiendo a decir no a las ofertas

Cada vez es más complicado salir a la calle y no ver el anuncio perfecto. Ese con el objeto o servicio que deseas. Y además en promoción. La tentación es demasiado grande como para no caer. Si quieres ahorrar hay que ir aprendiendo a decir no a las ofertas.

Con un mundo cada vez más globalizado, donde los productos vienen de cualquier parte del planeta, es más difícil escapar de las ofertas, ya que estas no se limitan a las rebajas de temporada o a días puntuales a lo largo del año. Es raro que las tiendas de electrónica no bombardeen a sus clientes con publicidad y días sin IVA, los supermercados no nos pongan letreros de los productos 3×2 a mejor precio y las agencias de viajes con las que hemos recorrido el mundo no llenen nuestra bandeja de correo de increíbles ofertas.

¿Lo necesito? El truco de las 72 horas

Es posible que pases por un escaparate y lo veas: el producto que necesitas y ¡a mitad de precio! Es genial, ¿no? Pero si nos ponemos a pensar en frío es posible que nos demos cuenta de que solo queremos ese objeto. Lo deseamos, pero en realidad no lo necesitamos. No nos va a solucionar ningún problema, y solo va a ayudarnos a ahorrar menos dinero.

Pero la tentación, junto a la oferta, es muy alta. Si entramos a la tienda y tenemos el objeto entre las manos, es muy posible que acabemos por comprar algo que no necesitamos. Aquí viene la regla de las 72 horas.

Esta regla propone lo siguiente: una vez encontrada una de estas grandes ofertas que no puedes dejar pasar, espera al menos 72 horas (tres días) antes de comprarla. Para que esto tenga el efecto deseado, introduce en tu cartera un post-it con el nombre del objeto o servicio así como su precio. En muchas ocasiones pasarán menos de dos días antes de que nos deshagamos del post-it, dándonos cuenta (en frío) de que nosotros no lo necesitamos.

Por supuesto, esto es diferente a estar esperando una oferta concreta y acabar por localizarla en una tienda.

La investigación

Las ofertas de 3×2, que tanto abundan en los supermercados, tienden a nublar nuestro juicio y echamos al carrito comida de más que nos supone más gasto que ahorro. Investigar cuánto cuesta el mismo producto en otra tienda es una gran ayuda. ¿De qué nos sirve tener dos pizzas si lo que queríamos era una hamburguesa?

Esta regla es también válida en cualquier otra tienda, pero en especial los supermercados, que con productos que cambian de precio semana a semana, suelen confundirnos.

Cuando queremos ahorrar en la compra de un videojuego, por ejemplo, la compra es más fácil, ya que este no tiende a variar tanto en precio y en todas las tiendas suelen costar lo mismo. Pero el supermercado puede volverse un laberinto de precios. En estos casos, nuestra mejor herramienta son las aplicaciones móviles Onyougo y SuperTruper. Estas aplicaciones nos ayudan a escanear el código de barras del producto y nos enseñan los precios de tiendas cercanas a nosotros.

Para productos de más valor económico, como un ordenador, un viaje o incluso un vehículo, la mejor técnica es pedir tantos precios como podamos y elegir el más barato. Muchas tiendas tienen días sin IVA u ofertas para socios acumulables a las ofertas generales.

Ofertas de tiempo limitado y ofertas adicionales

“Esta oferta tan solo estará activa las próximas dos horas”
“Hay cinco personas mirando la misma habitación de hotel que tú”
“Solo queda una plaza en el vuelo”

¿Te suenan? Son ofertas gancho que llaman al sentido de la urgencia para que compremos sin poder revisar los puntos anteriores: no podemos pensar si lo necesitamos o no y no da tiempo a investigar el mercado. De ese modo, nos apremian a la compra sin poder defendernos.

De igual modo, hay tiendas cuya compra nos genera una oferta limitada en el tiempo. Por ejemplo, gastándonos 30 euros hoy, tenemos 5 euros para gastar en una compra de más de 20 en el plazo de dos meses. Esto genera una urgencia y una falsa sensación de necesidad no real.

Pasa lo mismo cuando, al finalizar nuestra compra, aparecen productos que podrían interesarnos o que otros han comprado junto al que hemos echado al carrito. Este tipo de compras, sobre todo extendidas en las tiendas online, hace que acabemos gastando más de lo que teníamos pensado en objetos que no necesariamente nos van a ser útiles.

Practicar el NO

Como cualquier habilidad, la práctica y la voluntad traen la perfección. Practicar el “no” ante los vendedores y las ofertas nos dará más tiempo para valorar si de verdad necesitamos ese producto o no.

La educación financiera y de ahorro es una rama del conocimiento que nos es muy útil a lo largo de nuestra vida, y que nos convierte en personas más libres, pudiendo dedicar el dinero a todo aquello que de verdad necesitamos o queremos.

Esta práctica de decir “no” a las ofertas innecesarias es una pieza clave si queremos “cerrar el grifo” del gasto. Pero además de estos pequeños trucos, hay algunos específicos para evitar este tipo de compras innecesarias, tales como:

  1. No acudir a la compra con hambre (cuando tenemos hambre, compramos fatal)
  2. 1,99 es casi 2 y 599 son casi 600 (el efecto del 9)
  3. La publicidad tratará de vender, no de ayudar (la trampa de la publicidad)
  4. Por qué el cerebro nos miente al tomar decisiones económicas (el sistema de recompensa frente al sistema del riesgo)
  5. Las estadísticas son como los bikinis (lo confuso de los porcentajes)

Imagen | Anita S.
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