Del trueque al pago con el móvil, así ha cambiado nuestra forma de pagar

Desde que hace más de 10.000 años surgiera el trueque como consecuencia de la división del trabajo hasta la llegada de los pagos o con el móvil, nuestra forma de pagar ha cambiado bastante en los últimos milenios, y aún le queda mucho por recorrer.

A continuación vamos a repasar cómo ha sido esta evolución de los pagos, qué alternativas tenemos hoy en día y las que nos depara el futuro.

Del trueque a las primeras monedas

evolucion-pagos-2

El trueque es una práctica que se remonta al Neolítico, desde el 10.000 a.c., cuando el hombre comenzó a practicar la agricultura y la ganadería. Esto permitía la división del trabajo y, a medida que las comunidades crecían, se hacía necesario el intercambio de bienes.

El problema del trueque residía en la dificultad para encontrar un individuo que tuviese un bien que necesitáramos y, al mismo tiempo, nosotros uno en el que él estuviera interesado. Era necesario, pues, buscar un bien intermedio que tuviese cierta utilidad para todo el mundo y que, además, fuese fácil de transportar.

En China esta función la cumplía el arroz, en la Indica conchas de cauri (un molusco)… pero fueron los metales, especialmente el oro y la plata, los que se impusieron como método de pago, ya que era un bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar.

evolucion-pagos-3

Estos metales tomaban diferentes formas dependiendo de la región, pero por razones prácticas, los discos de oro eran los más habituales. Con el tiempo, estos se empezaron a acuñar para certificar la autenticidad del valor metálico, y es así como en el siglo VII a.c. nacen las primeras monedas en Lidia, en la actual Turquía.

Más de 15 siglos cargando monedas

Con el tiempo, las monedas fueron evolucionando, e incluso se introdujeron las primeras monedas fiduciarias, es decir, cuyo valor no residía en el metal del que estaban hechas, sino en el metal que se podía obtener de la entidad emisora (una ciudad, un reino…) a cambio de ellas, pero el sistema permaneció más o menos idéntico durante 15 siglos.

No fue hasta el siglo IX cuando se introdujo el papel moneda en China, bajo el gobierno de la dinastía Tang. Para solucionar todos los problemas que acarreaba a los comerciantes ir cargando con monedas por todo el país, se emitieron certificados respaldados por el Estado que se podían intercambiar por la cantidad indicada de dinero.

evolucion-pagos-4

El papel moneda, no obstante, tardó varios siglos más en llegar a Occidente. Los primeros pagarés se empezaron a emitir en el siglo XVI, cuando los bancos los utilizaban para respaldar los depósitos monetarios de sus clientes, y se fue haciendo popular durante los siglos XVIII y XIX, a la par que los bancos centrales sustituyeron a los bancos privados como autoridades emisoras de papel moneda.

Sin embargo, todo ese dinero seguía siendo el respaldo de depósitos de oro y plata, y no fue hasta comienzos del siglo XX que se abandonó el patrón oro y las monedas mundiales se transformaron gradualmente en dinero fiduciario, con valores fijados por el mercado monetario y no por su equivalente en oro.

Empezando a decirle adiós a los billetes y monedas

A la par que el papel moneda se extendía por Europa, también lo hacía otra manera de pagar: los cheques, que servían para autorizar a terceras personas a retirar la cantidad de dinero indicada en el mismo del depósito que el emisor tenía en el banco. Fueron los comerciantes holandeses quienes empezaron a usarlos ya en el siglo XVI.

Su popularidad como método de pago fue creciendo gradualmente, llegando a ser la forma de pago más habitual como alternativa al dinero en efectivo hasta bien rebasada la mitad del siglo XX.

evolucion-pagos-5

Sin embargo, en los años 50 apareció un nuevo método de pago destinado a sustituir a ambos: las tarjetas de crédito. La primera de ellas fue la Diner’s Club (literalmente, club de cenadores), cuyo principal objetivo era la búsqueda de un sistema de pago a crédito seguro y personal, que permitiera pagar en varios establecimientos con la misma tarjeta.

Su modelo de negocio se basaba en hacer de intermediario entre el establecimiento y el comprador, cobrando una comisión por transacción al primero y una comisión de mantenimiento (3 dólares anuales en 1951) al segundo, a cambio de un pago aplazado a final de mes sin intereses.

Su éxito fue arrollador, y para finales de la década ya se habían lanzado American Express y Bank AmeriCard, la tarjeta de crédito del Bank of America, el banco más importante del estado de California, y que a la postre se convertiría en lo que hoy conocemos como Visa.

Asímismo, en 1965 otro grupo de bancos se unía para formar Master Charge (que luego pasaría a llamarse Master Card) y para el año 1970,  más de 1.400 bancos la ofreccían alguna tarjeta de crédito a sus clienates en todo Estados Unidos.

A España tardó un poco más en llegar, concretamente en el año 1978, aunque hoy en día las utiliza más del 70% de la población española, muy por delante de otros países como Francia o Alemania, donde no están tan extendidas.

Por un mundo sin dinero en efectivo

twyp-1

Hoy en día estamos muy acostumbrados a pagar con tarjetas de crédito y débito, y en gran medida han sustituido al dinero en efectivo. Actualmente, según el Barómetro Anual de Tarjetas 2014 elaborado por MasterCard, hay una mayor disposición a los medios electrónicos cuando el importe supera los 30 euros: el 38,3% prefiere la tarjeta de crédito al efectivo y el 28,7% la de débito.

Las tarjetas contactless, que permiten pagar con tan solo pasar la tarjeta por encima del terminal, son sin duda un gran paso adelante para hacer los pagos electrónicos más rápidos y sencillos que el efectivo, pero otro método de pago asoma por el horizonte, y es muy probable que acabe derrocando a las tarjetas: el teléfono móvil.

Con gigantes detrás como Apple con Apple Pay, Google con Google Wallet, cada vez está más cerca el día en el que podamos dejar nuestras tarjetas en casa y llevar a cabo todas nuestras compras con el móvil (o con el smartwatch), lo que aporta mayor seguridad todavía.

Luego está el asunto de los pequeños pagos entre amigos y familiares, para los que las transferencias normales se hacen poco prácticas. Ahí es donde entra en juego Twyp, la nueva forma de pagar a los amigos, fácil y gratis con nuestro smartphone. Una aplicación con la que podemos enviar y recibir dinero de nuestros contactos de forma instantánea y muy sencilla. Seamos del banco que seamos.

Puede que todavía falte tiempo para un mundo sin dinero en efectivo, porque lleva con nosotros varios milenios, pero en el futuro los sorteos de campo de los partidos de fútbol ya no se harán lanzando una moneda al aire.

 

Conversación