Bienes complementarios y sustitutivos, cómo el precio de un producto puede afectar las ventas de otro

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Bienes complementarios

Al hablar de la elasticidad de la demanda y de por qué suben o bajan las empresas el precio de sus productos, el otro día introdujimos el concepto de bienes sustitutivos, es decir, aquellos productos similares al que teníamos en mente adquirir. Si un producto podía ser reemplazado fácilmente por otro, estábamos ante un caso de demanda elástica (sus ventas varían mucho en función de los cambios de precio), mientras que si no existían sustitutivos cercanos se trataba de demanda inelástica (los precios afectan poco al volumen de ventas).

Por ejemplo, aunque queramos un coche, también podemos optar por una moto, una bicicleta o por el transporte público. Las posibilidades que tenemos son muchas y la demanda estará muy influenciada por los precios de venta de cada uno de esos bienes sustitutivos. Por contra, a la hora de comprar productos básicos como el pan, el arroz o la electricidad, no hay alternativas claras, por lo que la gente seguirá adquiriéndolos en cantidades similares aunque los precios suban o bajen.

Pero además de los bienes sustitutivos existen otro tipo de bienes, llamados bienes complementarios, que son aquellos que están relacionados entre sí. Por ejemplo, la venta de coches está muy vinculada al precio de la gasolina, al igual que el precio de la horchata puede afectar a las ventas de fartons.

Veamos estos dos casos con detenimiento.

Variación de la demanda en función del precio de bienes sustitutivos

Esto es algo que vemos habitualmente en nuestro día a día, y que inconscientemente tenemos en cuenta a la hora de tomar nuestras decisiones, como buenos seres racionales que somos. De entre varios bienes que cubren necesidades similares, optaremos por aquel que mejor las cubre en relación a su precio. Eso quiere decir que una variación en el precio de un bien afectará a las ventas de sus sustitutivos, y viceversa.

Por ejemplo, una subida en el precio de los pantalones vaqueros supondría un aumento de la demanda en pantalones de tela y de chandal, mientras que una bajada del precio supondría una merma de las ventas del resto de pantalones. Sin cambiar de precio, los pantalones de tela y de chandal han visto como su demanda subía y bajaba por cambios en las condiciones del mercado.

Lo mismo ocurre por ejemplo con los diferentes medios de transporte. El encarecimiento de las tarifas de metro y autobús puede hacer que la gente se decante por la moto o el coche, mientras que un sistema de transporte urbano gratuito o muy económico haría que mucha gente optara por no tener vehículo propio.

Vigilar el precio de los bienes sustitutivos es crucial para las empresas, ya que deben ser capaces de reaccionar ante las variaciones de la demanda que sus cambios producen y ajustar su precio si fuera necesario. Se podría decir que es una competencia extendida, ya que aunque no se trata del mismo producto, sí compiten por cubrir una misma necesidad.

Para el usuario, es importante estar al tanto de todas las alternativas existentes a un determinado producto, ya que de esa manera puede ahorrar dinero u optar por uno que se adapta mejor a sus necesidades sin desembolsar una mayor cantidad.

Variación de la demanda en función del precio de bienes complementarios

Los bienes complementarios son aquellos que están vinculados a otro bien, normalmente porque su uso está estrechamente relacionado. Un coche no puede usarse sin gasolina, ni un termo o una estufa sin electricidad, una impresora sin tinta o una videoconsola sin videojuegos. Es por eso que las ventas de unos dependen mucho del precio de los otros, y a la inversa.

De esta manera, la escalada de precios de la gasolina y el gasóleo ha estado lastrando la venta de coches —y fomentando la de eléctricos, el uso del transporte público o simplemente renunciando al coche para ahorrar, que son sustitutivos— al igual que el elevado precio de la electricidad hace que disminuya la demanda de estufas, ya mucha gente opta por calefacción y calentadores a gas. En el otro sentido, una bajada drástica del precio de los videojuegos haría que mucha gente se viera tentada a comprar una videoconsola, aumentando sus ventas.

Los bienes complementarios representan perfectamente como los cambios en las condiciones del mercado afectan a las empresas y sus ventas. Sin embargo, para quien resulta trascendental es para los compradores ya que adquirir un producto sin tener en cuenta el precio de sus complementarios es directamente una locura.

Por ejemplo, a la hora de comprar una impresora hay que ver qué marca tiene la tinta más económica, o a la hora de comprar un coche de gasóleo o gasolina es conveniente analizar la evolución del precio de estos combustibles en el mercado. No conviene dejarse engañar por precios de compra atractivos si luego el uso de ese producto nos va a resultar caro a la larga debido al mayor coste de los bienes complementarios. Así, la calefacción eléctrica es realmente económica de instalar, pero muy cara de utilizar, por lo que dependiendo de nuestras necesidades, a medio plazo puede interesar un sistema de calefacción a gas.

Si sintetizamos en dos líneas: la demanda de un bien depende no sólo de solo de su precio y de la renta de la población, sino también del precio de los bienes complementarios y sustitutivos.

Imagen | Ana*
En Naranja | ¿Cómo varía nuestro consumo cuando nos suben el sueldo?

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