Cláusula suelo e hipotecas: una mala combinación

La lectura de todos los detalles del préstamo hipotecario, incluyendo aquellas cláusulas y aspectos que puedan parecer más irrelevantes a simple vista, es el primer paso que toda persona debería dar antes de tomar una decisión sobre cuál es la hipoteca que más le conviene. Y ya no solo porque podamos obtener mejores condiciones en otras entidades financieras, sino porque, incluso, nos podemos encontrar ante cláusulas que han sido declaradas como nulas por el propio Tribunal Supremo.

Este es el caso de las cláusulas suelo que, en una circunstancia de bajos tipos de interés, han adquirido especial protagonismo entre los clientes de productos hipotecarios, aunque siempre desde un punto de vista negativo ya que, por lo general, implica que tengamos que pagar más intereses de lo que deberíamos. Por este motivo, las hipotecas y las cláusulas suelo son una mala combinación.

¿En qué consisten las cláusulas suelo?

Se trata de una cláusula incluida en nuestro contrato hipotecario por la cual el cliente pagará siempre un mínimo en concepto de intereses incluso aunque los intereses ordinarios pactados con la entidad financiera estén por debajo de este mínimo. Dado que la mayoría de hipotecas en España están referenciadas al euríbor, esto se traduce en que los clientes pagarán un mínimo establecido en esta cláusula con independencia de cuál sea el valor del euríbor en ese momento.

Por ejemplo, un cliente contrata un préstamo hipotecario de 100.000 euros a amortizar en 20 años. Al cabo de un año, se revisan las condiciones del mismo, resultando un interés a pagar del 1,075% (0,575% del euríbor y un diferencial del 0,5%). Sin embargo, este contrato incluye una cláusula suelo de un 2%, por lo que no se podrá beneficiar de un interés más bajo de este nivel. Esto se traduce en un sobrecoste para el cliente de más de 70 euros al mes, o bien 856,32 euros al año, según la calculadora de hipotecas suelo de HelpMyCash.

La mayor parte de suelos se aplican sobre el tipo de interés nominal, que incluye tanto el nivel del euríbor como el diferencial, aunque también existen casos en los que se aplica una cláusula suelo solo sobre el nivel del euríbor (es decir, un nivel mínimo de euríbor al que se le aplica un diferencial fijo). En cualquier caso, las cláusulas suelo, y más teniendo en cuenta la actual situación de los tipos de interés, perjudican a las personas que tienen una hipoteca.

¿Es ilegal la cláusula suelo?

En principio, cualquier entidad financiera puede aplicar las cláusulas suelo sobre las hipotecas, ya que no son contrarias a la ley. Sin embargo, si las entidades no informan de su presencia, tiene carácter abusivo, y por tanto, ilegal, tal y como ocurre con cualquier otra cláusula que perjudique al cliente y de la que no se haya informado de forma adecuada.

De hecho, en los últimos años, el Tribunal Supremo ha declarado nulas las cláusulas suelo de varias entidades financieras por considerarlas abusivas, desproporcionadas o confusas, además de obligar a estas entidades a reembolsar a los afectados todas las cantidades pagadas de más.

¿Cómo puedo saber si mi hipoteca tiene suelo?

En la actualidad, son pocas las entidades financieras que aplican las cláusulas suelo en los contratos de préstamos hipotecarios. No obstante, es posible que todavía existan contratos con cláusulas suelo firmados con anterioridad a las sentencias del Tribunal Supremo, por lo que es conveniente saber en qué debemos fijarnos para saber si nuestra hipoteca todavía tiene cláusula suelo.

Existen entidades que no aplican cláusulas suelo a sus hipotecas como, por ejemplo, la Hipoteca NARANJA de ING DIRECT. En cualquier caso, la aplicación de esta cláusula aparece en la escritura del contrato de préstamo bajo epígrafes como “límites a la aplicación del interés variable”, “límite a la variabilidad” o “tipo de interés variable”; son cinco o seis líneas en la que se establece que el interés nunca podrá ser inferior a un porcentaje determinado.

Un buen pico cuando acabemos de pagar nuestra hipoteca

En definitiva, pese a que en la actualidad casi ninguna entidad financiera aplica cláusulas suelo, debemos leer de forma cuidadosa todos los aspectos, detalles y cláusulas del contrato para evitar sustos a la hora de pagar intereses. La cláusula suelo es uno de los más importantes, ya que su aplicación puede suponer que paguemos entre 5.000 y 20.000 euros más a lo largo de todo el período de amortización de la hipoteca.

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