¿Cómo puedo reducir o cancelar una deuda?

Como cancelar una deuda

Imaginemos que en un momento dado necesitamos dinero y no tenemos suficiente ahorrado, por lo que acudimos al banco para solicitar un préstamo. Éste nos lo concede y contratamos un préstamo personal, que nos genera una serie de pagos de cuotas mensuales durante un período de tiempo.

Resulta que un día ingresamos una suma de dinero y nos preguntamos si podemos cancelar la totalidad o parte del préstamo, dejando de pagar cuotas o reduciendo el importe de las mismas de alguna manera. En la entrada de hoy, vamos a ver las vías existentes para cancelar una deuda.

Cancelación anticipada de la deuda

Una de las formas habituales para saldar una deuda es la cancelación anticipada. Si seguimos con el caso del ejemplo, la cancelación total sería posible si la persona dispone de de una cantidad de dinero que fuera igual a la suma del capital pendiente de la deuda, más las comisiones que pudieran aplicarse según contrato. Es habitual ver en los contratos de préstamo una “comisión por cancelación” en forma de porcentaje del capital vivo de la deuda.

Esto significa que si la comisión de cancelación estipulada en contrato es del 1 % y nos quedan por pagar 500 euros, habría que pagar un total de 500 euros de capital, más la comisión de cancelación del 1% de esos 500 euros, que serían en total 5 euros.

Amortización parcial de la deuda

La amortización parcial de una deuda es otra de las vías posibles para reducir una deuda. Siguiendo con el caso del ejemplo, la amortización parcial de una deuda lo que permite es reducir el capital adeudado, reduciendo, en consecuencia, la cuota o el plazo de pago acordado con la entidad financiera. La amortización parcial de un préstamo, de la misma manera que la cancelación, puede llevar aparejada una comisión que suele ser en forma de porcentaje, de tal manera que a la hora de amortizar parte de un préstamo, se aplique una comisión.

Esto significa que si la comisión de amortización estipulada en contrato es del 1 % y nos quedan por pagar 500 euros, si queremos amortizar 200 euros para reducir plazo o cuota mensual, habría que pagar un total de 200 euros de capital, más la comisión de cancelación del 1% de esos 200 euros, que serían en total 2 euros.

Un apunte a tener en cuenta es que la comisión de amortización parcial y la de cancelación anticipada de la deuda son independientes y, pueden coincidir en el valor, pero se aplican de manera independiente. En muchos casos, estas comisiones son del cero por ciento, lo que significa que el deudor puede anticipar los pagos o cancelar la deuda sin asumir un sobrecoste.

Subrogación de la deuda

La subrogación de la deuda es otro camino para desprenderse de una deuda, que consiste en que una persona asuma los derechos y obligaciones de otra. En el caso del ejemplo, la subrogación consistiría en que la persona que tiene la deuda podría pactar con un tercero que éste se hiciera cargo de la deuda. Para poder optar a la subrogación deben cumplirse varios requisitos, entre los que se encuentra la aceptación del acreedor del nuevo deudor y, obviamente, que el nuevo deudor tenga capacidad para devolver la deuda.

La subrogación es muy típica en los contratos de préstamos con garantía hipotecaria, cuando se compra una casa sobre la que ya existe una hipoteca. El propietario de la vivienda la vende con la carga (el préstamo) y el comprador adquiere el derecho de la propiedad de la vivienda y, mediante subrogación, la obligación de pagar la hipoteca con las mismas condiciones que éste.

¿Se puede oponer el acreedor a la subrogación? En realidad, sí. Por ejemplo, en algunas entidades bancarias en las que hoy en día está vigente una política de reducción de activo, es decir, de reducción de la cartera de préstamos contratados con clientes y de no conceder nuevos.

Pacto con la otra parte

Los pactos entre deudor y acreedor son otra manera de reducir o cancelar una deuda. Normalmente un pacto va encaminado a modificar cuota, plazo o establecer un período de carencia para que el deudor pueda recomponer sus finanzas y poder así hacer frente a la deuda, pero también en otras situaciones más complejas como la de concurso de acreedores, tanto para personas físicas como jurídicas.

La dación en pago es otro caso de un pacto entre deudor y acreedor. Se trata de una figura en la que el acreedor y el deudor pactan la imposibilidad del pago de una deuda, acordando que el deudor aporte algo (normalmente la ejecución de la garantía) para saldar la deuda. Además, puede acordarse aportar algo más que no estuviera registrado como garantía en el préstamo en este acuerdo. La dación en pago es un último recurso ante la falta de pago de un préstamo y las entidades bancarias suelen aplicar otras soluciones antes de aceptar o proponer esta figura para saldar una deuda, ya que les supone una pérdida, por los gastos generados, o la incorporación a su balance de un activo no líquido, como son las viviendas.

¿Se puede cancelar un préstamo con otro préstamo?

Esta fórmula es perfectamente legal, no hay nada que lo impida, pero hay que tener en cuenta que no es una operación que le guste a todos los bancos. Dependerá de cada caso y hay que valorar de manera individual cada situación para ver cual es la mejor solución para cada una de ellas. Puede que interese hacer esto para reunificar deudas, para cambiarse de banco o para mejorar las condiciones (sobre todo en préstamos a muy largo plazo o con un alto capital).

En Naranja | La amortización anticipada de la hipoteca: caso práctico
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