¿Cómo varía nuestro consumo cuando nos suben el sueldo?

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Es jueves por la mañana a primera hora. El jefe nos cita en su despacho para decirnos que gracias a nuestro gran trabajo dentro de la empresa nos van a subir el sueldo. Nosotros nos alegramos mucho porque vamos a tener mayor renta disponible que nos permitirá consumir más.

En realidad, esto no es correcto, al menos en parte. Si con consumir más estamos pensando en que vamos a comprar cuatro o cinco cartones más de la misma leche puede que estemos equivocados, ya que nuestros hábitos de consumo ante subidas salariales pueden ser bastante diferentes. Es lo que se llama elasticidad de la demanda con la renta.

¿Qué tipo de bienes estamos consumiendo?

La elasticidad de la demanda con la renta es una magnitud económica que mide la variación de la cantidad demandada ante cambios en nuestro salario para un bien determinado. Parece lógico pensar que si solemos limitar el consumo de un vino de una cierta calidad porque nuestra renta nos impide comprar más botellas, una subida de nuestro salario hará que lo consumamos mucho más.

O puede que no. Ahora tenemos suficientes fondos para comprar un vino mejor y que, además, nos gusta mucho más. En este caso, en lugar de comprar un vino de calidad media (por mucho que nos guste) nos decantamos por un vino de una muy buena calidad. Lo mismo ocurre con la ropa; si nuestra renta aumenta, puede que haya consumidores que prefieran comprar ropa de marca, aunque la cantidad adquirida sea la misma.

Es decir, lo que está ocurriendo es que estamos pasando de demandar bienes inferiores a demandar bienes superiores o de lujo, y no necesariamente en la misma cantidad. Por decirlo finamente, nos volvemos “sibaritas” y la utilidad y bienestar que antes nos proporcionaba un bien de una calidad media o baja es la que ahora mismo nos está proporcionando un bien de una calidad superior.

A medida que nuestro salario siga subiendo, trasladaremos nuestro consumo hacia bienes más superiores aún si cabe y viceversa, cuando nuestra renta sea menor nuestro consumo irá paulatinamente trasladándose hacia aquellos productos de más baja calidad o inferiores.

¿Cómo se mide la variación en el consumo de estos bienes?

Pero, ¿en qué cuantía varía la demanda de cada uno de estos bienes? Eso es precisamente lo que trata de medir la elasticidad de la demanda con la renta. Cuando esta variable es negativa, el consumo del bien desciende cuando la renta aumenta, tanto más cuanto más inferior sea el bien.

Del mismo modo, cuando la elasticidad renta es positiva, el consumo del bien aumenta tanto más cuanta más calidad percibamos como consumidores que un producto tiene. Existe un último tipo de bien que se llama el bien necesario, es decir, aquel que es independiente de la renta por ser un bien de primera necesidad sin sustitutivos cercanos y muy homogéneo de unas empresas a otras.

En realidad, este cálculo es proporcional. Lo que realmente mide es en qué proporción aumenta la demanda de un bien ante variaciones de renta. Si el aumento proporcional de la demanda del producto es superior al aumento proporcional de la renta, el bien es superior, e inferior en caso contrario.

Un ejemplo que ilustra perfectamente la elasticidad renta es el de las marcas blancas. A medida que ha ido cayendo la renta de las familias, las marcas blancas se han ido haciendo cada vez más populares, hasta el punto de alcanzar una cuota de mercado cercana al 50%. Es decir, en la actualidad, un producto con una teórica calidad inferior que es percibido como inferior por los consumidores supone ya casi la mitad de productos que compran las familias españolas.

Para las empresas, la utilidad de esta magnitud es evidente. En términos generales, la elasticidad de la demanda con la renta permite a las empresas conocer qué productos son percibidos por los consumidores como de baja, media y alta calidad. De esta manera, pueden ajustar la oferta de productos en función de esa demanda, como ha ocurrido en los supermercado con las marcas blancas.

Y es que, como ocurría con el caso de la elasticidad precio, nuestro consumo es diferente en el momento que alguna de las variables que componen el producto varía, ya sea el precio, la renta o el precio de otros productos sustitutivos. Somos seres racionales en este sentido y esto – justo esto – son las cuestiones que intenta dar respuesta la microeconomía.

En Naranja | ¿Por qué suben o bajan las empresas el precio de sus productos?
Imagen | saavem

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