Con un contrato en prácticas remunerado, ¿cómo tengo que presentar la declaración de la renta?

En los contratos en prácticas se reciben retribuciones por parte de la empresa como rendimientos del trabajo. Como sucede con cualquier contrato, estos están sometidos a retención en el IRPF y, por tanto, cuando llega el momento de presentar la declaración de la renta, tributan en la base imponible. No obstante, la obligación de hacer o no la declaración de la renta está determinada por los ingresos obtenidos durante el año, por lo que no siempre se tiene que presentar la declaración.

¿Qué es un contrato en prácticas?

En primer lugar, hay que tener claro qué es un contrato en prácticas, porque es distinto a un contrato de formación o aprendizaje. El contrato en prácticas es un trabajo retribuido por el que el trabajador realiza una práctica profesional según sus estudios y establece una relación con la empresa. El trabajador está, por tanto, dado de alta en la Seguridad Social cotizando como trabajador por cuenta ajena. El contrato de formación ofrece formación teórica y práctica a los estudiantes cuando no tienen cualificación profesional, para que aprendan a desempeñar un trabajo en el futuro.

El contrato en prácticas exige poseer un título universitario o de formación profesional de grado medio o superior, o títulos reconocidos en la ley 5/2002, de las cualificaciones y de la formación profesional.

Además, no pueden haber transcurrido más de 5 años desde la finalización de los estudios para firmar este contrato. En cuanto a la duración, no puede ser inferior a 6 meses ni superior a 2 años, pero si se firma por un tiempo inferior al máximo se puede prorrogar hasta dos veces.

La retribución que recibe el trabajador en prácticas no puede ser inferior al 60% el primer año y 75% el segundo año del salario fijado en el convenio para ese puesto de trabajo y nunca podrá estar por debajo del salario mínimo profesional.

¿Cómo tributa en el IRPF?

La tributación en el IRPF depende de los ingresos totales del contribuyente, no del tipo de contrato. A través de la herramienta habilitada en la web de la Agencia Tributaria se puede calcular cuál será la retención aplicada según las circunstancias particulares del contribuyente. Generalmente, en los contratos en prácticas se aplica durante el año la retención mínima del IRPF, que es del 2%.

De acuerdo a los ingresos recibidos, el trabajador estará obligado a hacer la declaración de la renta si ha percibido más de 22.000 euros de un único pagador. Cuando los ingresos son iguales o menores a esa cantidad no hay obligación de declarar, salvo que perciba también otros ingresos procedentes de rendimientos distintos a los del trabajo. En el caso de tener más de un pagador, el mínimo exigido baja hasta los 12.000 euros si, además, la suma de las cantidades percibidas por el resto de pagadores supera los 1.500 euros.

No obstante, si no se está obligado a declarar por no alcanzar los mínimos exigidos por los ingresos obtenidos, conviene solicitar el borrador de la renta para comprobar cuál sería el resultado de la declaración. En muchos casos, cabe la posibilidad de que la declaración salga negativa y Hacienda devuelva las cantidades retenidas durante el año a cuenta del IRPF.

“Esta publicación es de carácter meramente informativo. Del mismo modo, la tributación del cliente y el asesoramiento del que disponga siempre se encontrarán bajo su total responsabilidad. Aquí puede consultar el Manual de la Renta 2016 de la Agencia Tributaria.”

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