Cuando la economía se organiza ella sola: los estabilizadores automáticos

establizadores_automaticos

Todos, en mayor o menor medida, hemos tenido que afrontar situaciones sentimentales realmente difíciles de controlar y que han modificado nuestro estado de ánimo de manera automática, tanto para bien como para mal. Es lo que sucede cuando somos o no somos correspondidos por la persona que nos gusta, por ejemplo. Pues bien, lo mismo sucede con la economía.

Un momento pero, ¿la economía puede enamorarse o tener sentimientos? Bueno, esto es algo que aún no se ha podido probar empíricamente pero más bien me refería al hecho de que la economía modifica su estado de ánimo y, por tanto, su comportamiento en función de la situación actual. Son los llamados estabilizadores automáticos.

¿Qué son los estabilizadores automáticos?

Cuando el Congreso aprueba los Presupuestos Generales del Estado, lo que en realidad está aprobando es el conjunto de ingresos y gastos que el país va a tener en un momento determinado, por lo general un año. La mayoría de las partidas este presupuesto se basan en decisiones explícitas que tienen impacto en el conjunto de la población y que, por lo general, dependen de la situación de la economía.

Sin embargo, hay ciertos elementos de este Presupuesto que no dependen de una decisión explícita o de un cambio de Ley por parte del Gobierno, y que aumentan o disminuyen en función de la coyuntura económica, por eso son automáticos. Se llaman estabilizadores (o desestabilizadores) porque reaccionan en sentido anticíclico, es decir, en sentido contrario al ciclo económico, deprimiendo la actividad económica durante las expansiones e intentando imprimir un cierto dinamismo durante las recesiones.

Quizá esta haya sido una explicación un tanto técnica pero, seguro que con un ejemplo lo entiendes mejor. Supongamos que Juan es despedido de su trabajo. Como ya no trabaja, no solo no va a cotizar a la seguridad social y a pagar IRPF, si no que además va a recibir la prestación por desempleo. Es decir, cuando un trabajador es despedido se produce un doble efecto de menores ingresos para el estado (al dejar de pagar los impuestos y cotizaciones del trabajo) y mayores gastos (al tener que pagar al ciudadano su correspondiente prestación).

En este caso, la prestación por desempleo actúa como estabilizador proporcionando al trabajador una renta que ha perdido por haber sido despedido. Si no hubiese prestación por desempleo, Juan se vería obligado a reducir su demanda de productos y servicios por disponer de menor renta (que, en ese caso, sería nula) hasta que, al menos, encuentre otro trabajo o le toque la lotería.

Del mismo modo, los estabilizadores pueden llegar a ser desestabilizadores en épocas expansivas. Cuando la situación económica vuelve a ser positiva y Juan es contratado por otra empresa deja de percibir la prestación por desempleo y vuelve a cotizar y a pagar impuestos. Con el tiempo, y si la situación económica continua siendo positiva, tendrá que pagar cada vez más impuestos proporcionalmente a su renta, haciendo que los ingresos del estado aumenten y, de paso, evitando que una situación de expansión acabe provocando una inflación descontrolada.

Los impuestos y prestaciones: los estabilizadores automáticos por excelencia

En general, son los impuestos y las prestaciones sociales las que hacen las veces de estos estabilizadores. Los más comunes son:

  • El impuesto de la renta sobre las personas físicas: un aumento de renta repercute directamente sobre la cuantía de la base imponible sometida a gravamen, es decir, la parte a la cual se va a aplicar el tipo impositivo correspondiente para calcular el importe a pagar. Cuando la renta aumenta, la parte que cada contribuyente tendrá que pagar será mayor, incluso más que proporcional si se pasa de un tramo a otro, lo que en principio debería servir para reducir el consumo y, por tanto, enfriar la economía.
  • El impuesto de sociedades: las empresas tienen que pagar un porcentaje de sus beneficios al Estado, que en España se sitúa en el 35%. Cuando los beneficios son bajos, la contribución de las empresas será menor, ayudando de esta manera a las empresas a mejorar su situación.
  • El subsidio por desempleo: ya lo hemos mencionado en el ejemplo anterior. El hecho de que el estado garantice una parte de la renta que los trabajadores tendrían de no haber dejado de trabajar permite mantener una cierta renta disponible para que la demanda no se vea resentida negativamente.

En general, todos estos estabilizadores cumplen una serie de requisitos, al reaccionar inmediatamente ante cambios en el nivel de la actividad económica, tener una importancia relativa dentro del PIB o tener un rendimiento flexible, en el sentido de que el cambio porcentual de ese rendimiento sea superior al de la renta.

Y, evidentemente, todos estos fenómenos tienen su efecto dentro de la economía de un país o una región, como la Unión Europea. Entender cómo funcionan debería ser una prioridad para todos los Gobiernos que, por lo general, deberían cuidar que no causa ningún tipo de problema para la economía.

En Naranja | Todo pasa y nada queda, o cómo funcionan los ciclos de la economía
Imagen | Noodlefish

Etiquetas: ,


  • andrescalamar

    Por eso lo que yo no entiendo es que el govierno aumente tanto los impuestos si total tampoco hay trabajo y no hay quien pague todo lo que hay que pagar y al final eso va a hacer que se recaude menos ¿no?

    Un saludo.

  • mariocobretti

    Muy buena aportación con este post, ahora nos queda hablar de cómo eliminar los desestabilizadores de la economía que tienen forma de políticos con nombre y apellidos. Sin sus burradas, otro gallo nos cantaría.