¿Cuánto vale mi empresa? Cinco métodos para valorar nuestro negocio

Si hay algo difícil de cuantificar en el mundo económico es el valor de las cosas. La máxima de cada persona es un mundo adquiere su mayor expresión cuando de lo que hablamos es de valorar nuestros objetos personales. Puede que para ti tenga más valor un coche que para mí, o que ese collar que heredé de mi abuela que tú nunca pagarías si te lo vendiese. Es más, hasta el agua puede ser más cara que los diamantes en determinadas circunstancias.

En el mundo empresarial, a pesar de que el valor de una empresa es mucho más objetivo, no existe una única fórmula para calcularlo y, por lo tanto, no existe un único valor. Eso sí, existen métodos más o menos aceptados que sirven para aproximarse a su valor real. Estos cinco que analizaremos a continuación son, precisamente, los que más importancia tienen a la hora de valorar una empresa.

Evidentemente, todos ellos son métodos complejos que para su correcto entendimiento es necesario una cierta base de contabilidad y finanzas. En este caso, en realidad, basta con conocer el significado de activo (lo que la empresa tiene) y de pasivo (lo que la empresa debe). Pero, hagámoslo más sencillo: ¿cuánto valdría tu patrimonio si fueses una empresa?

El método del valor contable

Consiste en calcular los recursos propios con los que cuenta una empresa y que figuran en el balance. Dicho de un modo más sencillo, suele equivaler al valor de las aportaciones que hayan realizado los socios más los beneficios que la empresa haya obtenido en ejercicios sucesivos. A su vez, y dada la propia definición de contabilidad, se puede calcular como la diferencia de valor entre el activo y el pasivo, es decir, el valor del patrimonio neto.

Por ejemplo, supongamos que me acabo de comprar una casa por valor de 300.000 euros, para la cual he pedido un préstamo de 250.000 euros y un ordenador portátil por valor de 1.500 euros, además de disponer de otros 5.000 euros en efectivo en el banco. En este caso, el valor de mi activo (lo que tengo) es de 306.500 euros (300.000 + 1.500 + 5.000), mientras que el valor de lo que debo es de 250.000 euros. En este caso, el valor contable de mi patrimonio ascendería a 56.500 euros (306.500 – 250.000).

El valor de liquidación

Es el valor de una empresa en caso de que se proceda a la liquidación del activo con que cuenta en un momento de tiempo determinado. Normalmente, existe un mercado en el que la empresa puede vender sus bienes a un precio de mercado, y es justo ese valor de mercado el que sirve para estimar el valor de una empresa.

Por ejemplo, supongamos que en el ejemplo anterior podemos vender la casa por 280.000 euros y el ordenador portátil por 800. Sumando este dinero al efectivo del que ya disponemos, podemos amortizar el préstamo de forma anticipada y todavía nos quedarían 35.800 euros, por lo que ese sería el valor de la empresa en ese preciso momento.

Valor de mercado de las acciones

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El valor de las acciones de una empresa se calcula como el resultado del valor de las aportaciones de los socios, también llamado capital social, entre el número de acciones en las que se haya dividido la  empresa.

Este cálculo nos da el conocido como valor nominal de una acción, que rara vez coincide con su valor de mercado, el cual fluctúa en función de la oferta y la demanda en mercados secundarios como la Bolsa de Valores. Si este valor de mercado lo multiplicamos por el número de acciones, obtendremos como resultado el valor de mercado de las acciones, más comúnmente conocido como capitalización bursátil.

Por ejemplo, si Juan y Pedro han aportado a su empresa 6.000 euros y han dividido la empresa en 1.000 acciones, cada una de ellas tendrá un valor nominal de 6 euros. Si dos meses después, las acciones valen en Bolsa diez euros, la capitalización bursátil de la empresa habrá pasado a ser de 10.000 euros.

Valor de los dividendos

Un dividendo es la parte correspondiente que un accionista recibe del beneficio obtenido por la empresa. Muchas de ellas tienen la política de distribuir un flujo constante de dividendos al año, por lo que en este caso el dividendo constituye una renta periódica para el accionista.

Con arreglo a este criterio, por tanto, la empresa se valora en función del dividendo por acción que esperamos obtener de ella. Si la empresa distribuye dividendos periódicos, este valor se calcula dividiendo el dividendo por acción entre la rentabilidad exigida por el accionista, entendiendo como tal aquella que les sirve para sentirse suficientemente remunerados.

Por ejemplo, Juan tiene 20 acciones de una compañía cuyo valor es de diez euros cada uno y un dividendo de 60 céntimos por acción. Si Juan exige una rentabilidad a la misma del 5%, esto significa que el dividendo mínimo aceptado por Juan es de 50 céntimos (10 x 0,05). En este caso, el valor de cada acción en la actualidad es de 12 euros (0,60 céntimos de dividendo / 0,05 de rentabilidad mínima exigida). Si la empresa tiene 1.000 acciones, el valor de la empresa será de 12.000 euros (1.000 acciones por 12 euros de valor por acción).

El múltiplo de las ventas

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Este método de valoración, a diferencia de los anteriores, se basa en el valor de las ventas de una empresa. Su cálculo es sencillo: consiste en multiplicar sus ventas por un coeficiente, que normalmente se toma de casos precedentes de empresas similares en función de nuestras cifras de ventas anteriores.

Si, por ejemplo, una empresa ha tenido unas ventas de 10.000 euros y los analistas han llegado al consenso de que el coeficiente es 2, el valor de la empresa será de 20.000 euros.

Pero, ¿qué método es mejor para valorar nuestra empresa?

En realidad, no existe ningún método mejor ni peor para realizar la valoración, ya que cada uno de ellos es diferente al anterior y los resultados, como vemos, muy diferentes entre sí. Cada una de ellas depende de la información de que dispongamos en cada momento pero, sobre todo, de nuestras necesidades.

En cualquier caso, todos estos métodos se resumen en una sola frase: una empresa vale lo que alguien quiera pagar por ella. Y es que, si tenemos en cuenta lo que Facebook pagó por WhatsApp (19.000 millones de dólares) o Google por Youtube (más de 1.300 millones de euros), ninguno de estos métodos de valoración tienen sentido, ya que son cantidades muy por encima de su valor real.

En Naranja | ¿Por qué unas empresas compran a otras empresas?

Conversación

  • Muntanyes

    Muy buen artículo!

    Yo tuve que contratar una agencia de Madrid, Memory Consulting, para que me hiciera una valoración de mi negocio y me gestionara la venta después.

    Me parece estupendo que nos déis esta información a los pequeños empresarios para poder auto-gestionarnos ciertos aspectos de una venta.