De lo nominal a lo real: cuando la inflación repercute en tus números personales

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A veces me gusta darle muchas vueltas a las cosas y, aunque no tenga mucho sentido, pienso en cómo funcionaría el mundo si en lugar de comprar bienes con dinero, comprásemos dinero con bienes. Es decir, en lugar de pagar diez euros por una camiseta, pagar 0,10 camisetas por un euro. Bueno, mi ejemplo no está tan alejado de la realidad, si no que se consiste en realizar el mismo cálculo al revés: ¿cuántos productos puedo comprar con un euro?

¿Por qué te cuento todo esto? Muy sencillo. Cuando pensamos que tenemos diez euros, a todos se nos viene a la cabeza el billete rojo que emite el BCE con un valor que nos permite comprar algo, pero en pocas ocasiones pensamos en cuántos bienes y servicios podemos comprar con ellos y, lo que es más importante, cuántos productos podremos comprar en el futuro. Esta es básicamente la diferencia entre hablar en términos nominales y en términos reales.

La diferencia entre lo nominal y lo real

En economía, cuando hablamos en términos reales nos referimos al valor absoluto de una determinado variable. Por ejemplo, si ganamos 1.000 euros al mes, el valor nominal de nuestro sueldo son esos 1.000 euros. En cambio, cuando hablamos de términos reales lo que hacemos es descontar la inflación de ese año. Si para ese sueldo, la inflación ha sido del 2%, entonces nuestro sueldo real será de 980 euros.

¿Para qué sirve el cálculo real? Pongamos el ejemplo del salario. Si todos los años cobramos 1.000 euros, y la inflación va creciendo en un 2% anual, en realidad estamos perdiendo un 2% de nuestro salario año a año, al ser todos los productos y servicios más caros y, por tanto, podemos adquirir menos bienes o servicios con el mismo dinero que antes. Precisamente esta es la razón por la que muchas empresas tienen el salario ligado a la inflación: para evitar que sus empleados pierdan poder adquisitivo, aunque en realidad la cantidad de bienes que podamos comprar es el mismo.

A nivel macroeconómico, la idea es la misma. Cuando escuchamos en las noticias que un país está creciendo a un 2%, lo que realmente quiere decir es que su Producto Interior Bruto real ha registrado una variación positiva de un 2%, o lo que es lo mismo que su PIB nominal descontando la inflación ha registrado una variación del 2%.

Precios constantes contra precios corrientes: la evolución de los precios en el tiempo

¿Recuerdas cuánto costaba un periódico hace tan solo 35 años? La respuesta es diez pesetas. Dicho así parece que eran una ganga pero, en realidad, costaban más o menos lo mismo o incluso más que en la actualidad. En economía, este precio se llaman precios corrientes o nominales.

En realidad, para comprobar la evolución de los precios de algún bien en el tiempo nos interesa tener en cuenta la inflación. Piensa en esta pregunta ¿quién crees que ha sido el fichaje más caro de la historia del fútbol? Rápidamente me contestarás Cristiano Ronaldo, cuyo fichaje se hizo efectivo por el Real Madrid en 2009 por unos 94 millones de euros.

¿Y si te dijera que estás equivocado? En realidad, el fichaje más caro de la historia del fútbol habría sido Zinedine Zidane, que en términos nominales costó 76 millones de euros en el año 2001 pero que, una vez que lo hemos actualizado el precio a la inflación, habría costado 95,5 millones de euros en el momento que se fichó a Cristiano Ronaldo. Esto es lo que se llama precio constante o real.

Para calcular los precios constantes se toma un año como base, y se calculan los precios teniendo en cuenta ese año base. Por ejemplo, fijémonos en la tabla de debajo con las ventas de una tienda de electrodomésticos durante el período 2000-2008:

tabla_precios_constantes2

Echando un vistazo a la tabla nos puede dar la sensación de que las ventas son cada vez mejores; de hecho, si echamos un vistazo al gráfico de precios corrientes podemos pensar que las ventas de electrodomésticos están siendo un verdadero éxito:

precios_corrientes_graph

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El precio de los electrodomésticos sube cada año como consecuencia de la inflación. Si tomamos un año cualquiera como base, por ejemplo el 2005 (en principio sería indiferente elegir un año u otro porque lo que interesa es conocer la variación porcentual que se mantendría igual), veremos que no solo no es que se esté vendiendo más, si no que la facturación descontando la inflación (o a precios constantes) es incluso menor:

precios_constantes

Por todo ello, es importante descontar la inflación siempre que hablemos de nuestros ingresos y gastos. Y, como dije al principio, empezar a pensar en cuántos bienes y servicios puedo adquirir ahora mismo y en el futuro con una cantidad determinada de dinero más que en el valor intrínseco que puede representar la moneda o billete. De esta manera nuestra percepción del dinero será diferente y, por qué no, nos permitirá ahorrar.

En Naranja | La Isla de la Inflación, un juego del BCE para saber cómo afecta la inflación a la economía, , ¿Qué es la inflación y cómo nos afecta? [Vídeo]
Imagen | hisks

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  • Josep Camós

    El problema de lo absoluto o lo relativo, una vez más… La cuestión está en que el dato absoluto es más fácil de obtener, mientras que el relativo exige buscar un segundo dato y calcular. Supongo que por eso nos venden el fichaje de Cristiano Ronaldo como el más caro de la Historia, en vez del de Zidane.