El Mercado Alternativo Bursátil: facilitando la financiación para las pequeñas empresas

Una empresa, igual que una familia, necesita disponer de una cierta liquidez para afrontar sus actividades cotidianas, desde el pago de nóminas o el pago a proveedores hasta la contratación de un servicio jurídico que le defienda en un determinado pleito. Los recursos económicos necesarios para su correcta gestión pueden obtenerse de dos fuentes, fundamentalmente: bien de recursos ajenos (deuda), o bien de los recursos propios.

Dentro de los recursos propios, el instrumento más conocido por los ciudadanos son las acciones negociadas en las Bolsas de Valores, en las que los inversores compran y venden este tipo de títulos en función de la evolución esperada de la compañía. Sin embargo, este es un elemento reservado casi en exclusiva para las grandes empresas y, por este motivo, algunas instituciones crearon hace algún tiempo un mercado que facilita esta financiación a las empresas de reducida capitalización: el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

El MAB: facilitando financiación para las medianas empresas

Imagina que tienes un dinero ahorrado del que quieres obtener un cierto rendimiento. Puedes acercarte hasta tu entidad de confianza para solicitar información sobre los diferentes instrumentos financieros, como un fondo de inversión o una cuenta de ahorro, o puedes gestionarlo por tu cuenta, invirtiéndolo en la Bolsa de Valores o en instrumentos derivados más complejos, como los futuros o las opciones.

Dentro de este último conjunto de instrumentos financieros, los más utilizados por los inversores son las acciones de las compañías en la Bolsa de Valores. Sin embargo, en este mercado solo es posible comprar o vender acciones de grandes compañías, puesto que los requisitos para que las empresas puedan acceder a este mercado son muy exigentes, y no todas pueden hacerlo. En este sentido, la financiación que otorga la Bolsa de Valores está reservada para grandes empresas.

El Mercado Alternativo Bursátil nació precisamente con el objetivo de paliar estos dos problemas: por un lado, facilita el acceso a la financiación para las empresas más pequeñas y por otro, permite a los inversores comprar y vender acciones de estas compañías, pudiendo participar en sus beneficios o plusvalías casi en cualquier momento del tiempo.

Dado que cada mercado requiere de unas características muy específicas para poder funcionar, el MAB se adapta perfectamente a las necesidades de las empresas en expansión que buscan obtener financiación de un número significativo de inversores que, en función de sus beneficios esperados, deciden aportar sus capitales a la empresa.

¿Cómo funciona el MAB?

Al igual que la Bolsa de Valores, los inversores acuden al MAB para comprar y vender acciones de compañías de reducida capitalización. Como en cualquier otra transacción, si nosotros vendemos algo, es necesario que exista otra persona que esté dispuesta a adquirirlo al precio al cual nosotros lo estamos ofertando. Es decir, en cualquier compraventa de acciones del MAB es necesario encontrar un comprador y un vendedor.

Sin embargo, no siempre es sencillo encontrar a otra persona que actúe como contrapartida de nuestra necesidad. Es decir, no siempre es sencillo buscar un comprador si somos vendedores o un vendedor si somos compradores. Para solucionar este problema, se han creado las Cámaras de Compensación, que actúan siempre como contrapartida de nuestra necesidad para dotar de liquidez al mercado.

Gracias a las cámaras de compensación, los inversores pueden realizar su transacción, ya sea vendiendo o comprando y al precio establecido. Éste es un punto bastante importante, puesto que de no existir las Cámaras de Compensación se realizarían muy pocas transacciones y la liquidez del mercado sería irrisoria, con lo que ello implica en relación a la formación de los precios de los valores en el mercado.

Además de todas estas características, la transparencia en un requisito indispensable para el acceso a este mercado. Ello quiere decir que las cuentas deberán estar debidamente auditadas para evitar falsas contabilidades y que el inversor conozca en todo momento la situación económico financiera de la empresa para tomar las decisiones oportunas en cada momento.

Adicionalmente a la obtención de financiación, detrás de la decisión de cotizar en el MAB se encuentra asimismo la búsqueda de notoriedad, prestigio e imagen de marca. Son muchos los medios de comunicación que informan sobre este y otros mercados mencionando a diario el nombre de la marca y su evolución en el mercado.

Conclusiones

Las empresas que cumplan los requisitos de acceso pueden solicitar su ingreso en el Mercado Alternativo Bursátil. Una vez realizado y aprobado, comenzarán a cotizar como el resto de empresas que ya han ingresado en este sistema. Y los inversores podrán comenzar a invertir en el mismo.

La existencia de este mercado ha facilitado la obtención de financiación para las empresas, mejorando su posición financiera y propiciando el acceso a nuevos proyectos empresariales.

En Naranja | ¿Qué son la Bolsa y el Mercado de Valores y cómo funcionan? [Vídeo]

Imagen | kris69

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