El origen del dinero y la dualidad precio – valor

Mercado

Cada día voy a comprar una naranja para comer algo a media mañana, meto la mano en el bolsillo y saco unas cuantas monedas con las que pagar esa pieza de fruta. Y al día siguiente, lo mismo: saco unas monedas y me compro una naranja. Y así cada día. Es un gesto tan automatizado el que tenemos que pocas veces nos damos cuenta de la importante función que tiene el dinero en nuestras vidas, y no me refiero sólo a la posibilidad de comprar o no comprar, que eso es obvio.

Me planteo qué ocurriría si en vez de pagar con dinero le ofreciera al comerciante algo que yo produjera personalmente. Qué sé yo… un artículo como los que escribo para En Naranja por… una caja de naranjas, por ejemplo. O unas fotos de una espectacular puesta de sol por unas pilas para el mando del parking. O hasta una bandeja de macarrones (que buenísimos me salen) por los servicios de un pintor que le diera un repaso a la fachada de mi casa.

Habrá quien diga que eso no tiene ni pies ni cabeza, porque repintar una fachada vale más de lo que cuesta una bandeja de macarrones, o que las fotos de la puesta de sol las puede hacer cualquiera mientras que las pilas llevan asociado un complejo y laborioso proceso industrial. Y sobre el artículo y la caja de naranjas… bien, mejor no digo nada más, ¿verdad?

¿Cómo comenzamos a usar el dinero? Antes, mucho antes de las primeras monedas acuñadas allá por el siglo VII antes de Cristo en el Reino de Lidia, una zona de la actual Turquía, y muchísimo antes de que los romanos emplearan el vocablo denarius, que es la raíz etimológica de dinero, para hablar de un elemento que les permitía realizar actividades comerciales, existía el trueque, esa suerte de intercambio de mercancías que hacía posible que cada uno comerciara con sus propios excedentes obteniendo a cambio lo que necesitara y no pudiera obtener por su propio trabajo.

El trueque se basaba en un planteamiento sumamente sencillo, el intercambio de bienes, pero revestía la complejidad de tener que encontrar una persona que no sólo estuviera interesada en el producto ofertado, sino que pudiera ofertar algo que interesara a la otra parte. Desde luego, basar la economía en este sistema era algo arriesgado, cuando no improductivo. ¿Cómo encontrar una forma de hacer negocio sin perder el tiempo?

La diferencia entre precio y valor

Algunos pueblos, como el fenicio, llegaron a desarrollar sistemas de trueque mudo, sin negociaciones verbales. Llegaban con sus barcos a una costa, desembarcaban el género que querían ofertar, lo dejaban allí expuesto y esperaban en sus barcos a que los posibles compradores depositasen su contraoferta en forma de bienes o metales preciosos. Si una vez dejado el pago los mercaderes creían que era un precio adecuado, lo tomaban. Y si no, volvían a sus barcos a esperar una oferta mejor.

Tampoco parece que fuera este un sistema demasiado productivo para el intercambio de bienes y productos. Sin embargo, nos da una idea básica para toda transacción comercial: la estimación del precio, que no necesariamente va asociada al valor que posee el artículo o servicio que nos interesa. Cuando hacíamos la comparación entre la bandeja de macarrones y el repintado de la fachada, intuíamos que por buenos que fueran los macarrones no estarían a la altura de los servicios de un pintor.

Y, sin embargo, todos sabemos que existen restaurantes donde el precio del cubierto es realmente astronómico… y que la gente paga por comer allí. No, desde luego que valor y precio no tienen por qué ir asociados. Otro ejemplo, quizá el mejor, de esta diferencia entre precio y valor la tenemos… en el mismo dinero. ¿Alguien diría que el papel y la tinta de un billete de 500 euros cuestan… 500 euros? No, pero ese es el valor que le damos a ese pedacito de papel. Si mañana aterrizara un extraterrestre en la Tierra y le dijéramos que con ese papel en una tienda nos dan un ordenador, quizá no lo entendería.

Volvamos a los tiempos del trueque. Si yo ofrecía dos cabras pero no me interesaba la vaca que me daban por ellas, bien podía pedir algo que me sirviera para luego trocarlo por cuatro conejos, que era lo que realmente me interesaba a mí. Y ese algo, con el paso del tiempo, se llamaría dinero: una especie de compromiso de pago que pasa de mano en mano y que en sí no cuesta casi nada pero posee un gran valor, justo el que estamos dispuestos a darle.

Del arroz como medio de pago al papel moneda

El dinero se ha presentado en muchas formas dependiendo de la civilización en la que se empleara. En China se usó arroz como moneda de cambio, en la India utilizaban conchas de cauri (un molusco típico de la zona), y es sobradamente conocido que en el Imperio Romano se pagaba a los soldados un salario… hecho de sal, como su propio nombre indica. De forma paralela vendría el metal como base para la fabricación de monedas, donde se emplearían materiales diversos hasta llegar a los más nobles, como el oro y la plata, por ejemplo.

Sin embargo, hacia el siglo IX después de Cristo aparecerá un soporte que revolucionará el concepto del dinero y su movilidad en el mundo comercial. Es entonces cuando nace el papel moneda en la China de la dinastía Tang.

Hagamos un alto en el camino, porque en la creación del papel moneda chino tenemos la clave para comprender el funcionamiento del dinero. Estamos en la China del siglo IX, y un comerciante ve que acarrear tantas monedas le supone un incordio: las monedas son pesadas, incómodas de portar y además llevándolas arriba y abajo se expone a perderlas, bien porque se le caigan, bien porque alguien se las arrebate.

Para ayudarle en ese problema, nace un primer banco que se dedica a custodiar las monedas del comerciante, y como recibo expide un documento por valor del metal depositado. De esta manera, el comerciante sabe que tiene un montón de monedas guardadas y que con un simple papel puede hacerlas efectivas. Además, ese papel puede servirle también como medio de pago, de forma que en una operación comercial puede traspasar sus monedas sin mover más que un papel, tal es su valor.

A partir de aquí, atesorar una fortuna y emplear parte de esta fortuna para el comercio es tan sencillo como entregar un papel de precio ínfimo en comparación al valor que representa. Cinco siglos más tarde, el papel moneda llegará a Occidente y se extenderá al mundo entero hasta llegar a nuestros días, cuando todos tenemos muy claro que el dinero no da la felicidad, pero permite comprar cosas que ayudan a pasar mejor el día. Todo es cuestión de saber diferenciar entre lo que cuestan esas cosas y lo que realmente valen para nosotros.

Foto | Amie Fedora

Conversación

  • 7145

    Muy bueno el artículo, con mucha base histórica. Pero la gente ya tiene tan entrecejada la idea del dinero, que jamás se bajarán de su burra. Siguen pensando que tiene valor per se. ¡¡¡Yo ya me he rendido en intentar explicarlo!!!

  • danifart

    Te has “olvidado” decir que ese papel moneda que antiguamente representaba las monedas de oro y plata hoy en día, el dinero no representa a NADA. El sistema se sostiene por la simple confianza que la gente le da de que los demás le dará el valor que ese billete dice que vale. No hagamos quedar bien a los bancos por favor…

    Por cierto, no puedo esperar al día en que los vea desaparecer… Hoy en día con los préstamos P2P y la red Bitcoin, la sociedad podría prescindir de ellos sin ningún problema.

    Primero caió el modelo de negocio abusivo de la indústria musical, luego la manera de ver televisión y espero que lo siguiente sean los bancos…

    • mmuinos

      Estoy de acuerdo en que hoy dia el cambio de las monedas, una vez que perdieron su relación con el oro, han perdido su valor real, lo que es igual a una “burbuja”, con todos sus males.

  • 7972

    Hola. Para ser una introduccion es de agradecer esta serie de articulos y no creo que sea su intencion llegar a una profundidad academica, verdad?

    Para los que quieran saber mas os ofrezco este link:
    http://lalibertadylaley.wordpress.com/2008/08/11/l

    Tan solo un anticipo:
    1. El trueque presenta el “problema de la doble coincidencia de necesidades”
    2. El dinero suele definirse como “todo medio comun y generalmente aceptado” (C.Menger)
    3. El dinero es el resultado espontáneo de un proceso evolutivo de interacciones humanas: institución. (idem)
    4. El dinero en un medio de intercambio indirecto que salva el problema del trueque
    5. Para que algo pueda considerarse un “buen dinero” debe reunir tres caracteristicas (funciones): a) Medio de intercambio (ya visto), b) Unidad de cuenta (fraccionable para ajustarse al bien a adquirir), b) Deposito de Valor (capacidad de ahorro/liquidez sin perdida de valor en el tiempo)
    6. El dinero que ha preponderado ha sido el oro
    7. El valor de los bienes es subjetivo otorgado por los propios actores (sujetos) (teoria subjetiva del valor)(idem)
    8. El dinero en un bien (activo financiero) que tiene valor (subjetivo) que viene determinado por su poder adquisitivo (precio) (teorema Regresivo del dinero (L.v.Mises)

    Un cordial saludo

    • 7972

      Merece la pena añadir un punto mas:
      8. Lo que permite la conexión entre el mundo interior (de valoraciones subjetivas) y el mundo exterior objetivo (de precios monetarios) es el Calculo Economico