El oro es más que un metal precioso; también sirve como mecanismo de control económico

2 comentarios

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¿Te has preguntado alguna vez por qué el dinero nos sirve para comprar cualquier cosa? Los billetes no dejan de ser trozos de papel, las tarjetas de crédito trozos de plástico y las monedas son metales que son muy abundantes en la naturaleza. Pero, ¿por qué todas las empresas lo aceptan como medio de pago para comprar un producto?

La respuesta parece obvia. Ese trozo de papel que nosotros llevamos en nuestros bolsillos tiene un cierto valor intrínseco porque los Gobiernos lo imponen como medio de intercambio comercial, y por ello nosotros lo asumimos y aceptamos como sistema de pago válido para realizar los intercambios. Esto es lo que le da valor al dinero que usamos; sin embargo, el valor del total de la cantidad de dinero en circulación no tiene por qué ser siempre el mismo, y el oro ha tenido mucho que ver.

Y es precisamente en el comienzo de los intercambios comerciales cuando el oro empieza a tener un peso más que notable en la economía. Después de que el trueque dejara de funcionar como medio de cambio, el oro comenzó a utilizarse de manera habitual en casi cualquier parte del mundo. Sus características intrínsecas como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar le hicieron un medio ideal de pago, y fue cuando por primera vez se comenzaba a relacionar no ya como un bien de lujo, si no además como un bien de influencia creciente en la economía.

¿Y si toda la economía estuviese respaldada por oro?

El oro es y ha sido mucho más que un simple medio de cambio. Durante la época de 1944 hasta 1971 el oro se usaba en algunos países como mecanismo para respaldar la cantidad de dinero en circulación de una economía. Los Bancos Centrales imprimían dinero y estaban obligados a convertirlo en una cantidad fija de oro si así se les requería. Es como si se pudiese canjear una moneda o billete por una cantidad determinada de oro.

Por tanto, el dinero en circulación dependía de la cantidad de oro que tuviesen en su poder los Gobiernos. Mediante este sistema ningún Banco Central podía aumentar la masa monetaria (oferta de dinero) si antes no había adquirido una cantidad equivalente de oro. El activo del Banco Central son sus reservas de oro y su pasivo son los billetes y monedas en circulación. Esto en principio reduce el riesgo de que se produzca inflación y pérdida de poder adquisitivo.

Por otro lado, se produce un equilibrio en el saldo de la balanza comercial; es decir, cuando un país tiene mucho oro, la cantidad de dinero en circulación es muy grande y por lo tanto los precios también lo son, al ser el valor de la moneda mayor. De la misma manera, si un país tiene pocas reservas de oro, los precios serán más bajos. En este sentido, a un país puede interesarle importar productos del país donde más baratos están a un menor precio, entregando oro a cambio de los mismos, lo que finalmente hace que se produzca el equilibrio.

De todos modos, el patrón oro quizá no sea el sistema que mejor refleje el valor real del dinero en cada país. Imagina que un país cuenta con minas de oro cuya extracción es barata y con recursos mucho mayores que otro país que, aun contando con un sistema productivo muy eficiente y grande, no dispone de ellas. En este caso, el primer país contará con mayor riqueza que el segundo.

¿Se sigue utilizando el patrón oro?

En la actualidad el patrón oro no se utiliza en ningún país. En cambio, se utiliza el llamado dinero fiduciario. Este tipo de dinero significa que nosotros asumimos que los billetes y monedas en circulación es el medio de pago válido porque el Gobierno realiza una declaración oficial de validez, y sin la cual quedaría reducido a un papel normal y corriente.

Al no existir ningún respaldo en forma de bien tangible, los Gobiernos a través de sus Bancos Centrales pueden imprimir tanto dinero como deseen. De todos modos, la función principal de los Bancos Centrales es mantener la estabilidad económica y no van a imprimir dinero sin ningún tipo de control, pero es uno de los grandes riesgos que comporta el dinero fiduciario. A cambio, es un modelo más flexible que el del patrón oro, ya que permite aumentar o reducir la cantidad de dinero en circulación en función de las necesidades de cada momento.

Además de todo lo explicado, el oro tiene unas características intrínsecas que, al margen del mundo macroeconómico, le confieren unas propiedades que ningún otro metal posee y es altamente utilizado en el mundo industrial. Quizá sean todas estas las premisas que hacen que el oro no pierda prácticamente valor e, incluso, siga en auge. Solo tienes que darte una vuelta por tu ciudad y contar el número de tiendas que veas por la calle; seguro que son más de una y más de dos. Y así quizá, sabrás por qué ese regalo tan especial que le hiciste a tu pareja era tan caro.

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Imagen | digitalmoneyworld

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Comentarios

  • 1

    !

    Una de las cosas que siempre me han sorprendido del patrón oro es precisamente esa que comentas: si hay abundancia de esa materia prima en un país, ese país pasa a ser absurdamente rico aunque no tenga nada más, ni industria ni nada. Bueno, y eso por no hablar de los desajustes sociales que todo esto implica. ¿A qué me recordará eso de guiarse por el oro? Ah, sí, a la situación de los países productores de petróleo, que por algo al crudo se le llama oro negro. :-)

  • 2 Comentario moderado

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