El valor residual de las cosas es más importante de lo que su nombre parece indicar

Al plantearnos la compra de un producto, las personas usamos diferentes variables para decidir. Las que más influencia tienen suelen ser el precio y la calidad percibida, además del nivel de servicio que ofrecen vendedor y fabricante, así como la confianza en la marca.

Además de las anteriores, hay una variable que es muy importante para los consumidores inteligentes: el valor residual del bien. A continuación, te contamos por qué es importante tener en cuenta el valor residual de cualquier bien y cómo puede ayudar a gastar mejor el dinero.

Qué es el valor residual de un bien

El valor residual de un bien es el valor que tiene cuando termina su ciclo de vida, es decir, cuando deja de tener sentido el fin para el cual ha sido comprado, o cuando se ha agotado y no se puede usar más. El valor residual tiene su origen en el mundo de la empresa, donde sirve para reflejar en la contabilidad el valor real de los bienes a lo largo del tiempo.

Volviendo al plano del consumidor inteligente, tomemos como ejemplo la compra de un coche. Podemos asumir que el valor inicial es el precio que se paga cuando se compra nuevo en un concesionario (aunque no siempre es así). A medida que pasa el tiempo y se recorren kilómetros con el coche, su valor disminuye, ya sea por el desgaste de sus elementos o porque surgen en el mercado otras alternativas con una tecnología que es cada vez mejor y más barata.

De esta manera, a lo largo de la vida del coche su valor varía en función de su estado de conservación, de la marca y, en definitiva, de lo que pueda percibir un posible comprador. Por tanto, un coche de calidad, tendrá un mayor valor que otro que tenga fama de dar problemas por averías; uno que sea barato de mantener será más valorado que otro que tenga un mantenimiento caro.

Por tanto, a la hora de comprar un coche, es posible que uno barato a la larga salga caro, si se tiene en cuenta el precio pagado por él inicialmente y el dinero que se recupera cuando se vende, es decir, su valor residual. Por eso, a la hora de tomar una decisión de compra, es interesante valorar las posibles salidas que tendría el bien cuando ya no se le vaya a dar uso. Quien dice un coche, dice un móvil, una tableta, una prenda de ropa, o cualquier otro objeto susceptible de venderse en el mercado de segunda mano o para la recuperación de los materiales que lo conforman.

Hay excepciones: cuando el valor residual es mayor que el valor inicial

Hay excepciones a la curva de valor descendente de un bien. Por ejemplo, cuando se trata de antigüedades o de bienes muy exclusivos, que no pierden valor a lo largo del tiempo, sino que éste se incrementa. Puede darse el caso incluso de que la curva inicial sea de pérdida de valor pero, llegado un momento, se invierta la tendencia y éste comience a subir.

Esto ocurre en algunos bienes de lujo, en ediciones especiales o limitadas de productos de culto, o cuando se pone de moda algo que es un bien escaso. Son ejemplos de este tipo de efectos de revalorización las primeras ediciones o grabaciones raras de los discos de grupos musicales que acaban siendo muy famosos (The Beatles, Rolling Stones, etc.), coches de época, obras de arte y antigüedades.

Cómo puedo ahorrar dinero gracias al valor residual de un producto

Como se ha visto, el valor residual de un bien puede ser usado para ahorrar. La clave está en tenerlo en cuenta para determinar el mejor momento para poder vender el producto, bien sea para comprar otro equivalente o para recuperar parte del dinero invertido.

Si se usa el valor residual como variable de decisión a la hora de comprar un producto, se podrán obtener mejores resultados al finalizar la operación, cuando ya no se vaya a usar más el bien. El valor residual muchas veces se puede tomar en consideración de forma indirecta, no hace falta hacer grandes cálculos para saber si el de un producto es mayor que el de otro.

Por ejemplo, optando por productos de calidad, aunque sean más caros. Además de poder disfrutar de un bien mejor, que puede ser más duradero y más satisfactorio, se está adquiriendo algo que, por norma general, tendrá mejor salida en el mercado. Es aquí cuando cobra sentido esa frase que dicen algunos mecánicos: “este coche es de los que se hacían antes, que duraban cientos de miles de kilómetros”. Por uno de estos, seguro que habrá gente dispuesta a pagar más que por otro menos fiable.

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