En 2016 gastaremos más, pero consumiremos mejor

El aumento en el consumo que se ha producido este año ha acelerado la recuperación económica, provocando un crecimiento en la economía hasta alcanzar los niveles que tenía antes de la crisis. Este año, la economía crecerá un 3,3 por ciento y, aunque en 2016 se ralentizará el crecimiento, rozará el 3 por ciento, según las previsiones del Gobierno. 

El principal motor del crecimiento económico ha sido el consumo de las familias. De hecho, el Banco de España prevé que el consumo privado aumentará un 3,5 por ciento este año y un 2,9 por ciento en 2016, como consecuencia de la positiva evolución del mercado laboral. La campaña de Navidad confirmará la buena marcha económica, pues gastaremos un 9,8 por ciento más que el año pasado. Cada familia gastará 684 euros en la compra de regalos, viajes y ocio, pero aunque aumenta el consumo, seguimos buscando el precio más barato y el regalo útil. 

Este año ha crecido la compra de viviendas, de coches, de productos tecnológicos, de ropa e incluso en el sector de la distribución se espera un crecimiento del 3 por ciento en las ventas. En 2016, el consumo estará marcado por un lado, por la tecnología, y por otro, por la preocupación por el medioambiente y la vida saludable.  

Mayor demanda de alimentos naturales y ecológicos

Las tendencias que marcarán el consumo de alimentos a nivel mundial estarán determinadas por una mayor preocupación de los consumidores por seguir un estilo de vida saludable, según el “Global Food and Drink Market in 2016″, de la consultora Mintel.

El interés por una vida más sana se plasmará en la producción de alimentos alternativos que aporten nuevas fuentes de proteínas para sustituir a los alimentos tradicionales. Paralelamente, aumentará el consumo de productos naturales sin aditivos, ni conservantes artificiales. Las empresas que quieran conservar a los consumidores deberán modificar los procesos de producción para eliminar cualquier componente artificial en los alimentos.

También serán más demandados los productos ecológicos como consecuencia de la preocupación de los consumidores por los problemas medioambientales, provocados por el cambio climático y el desperdicio de alimentos y residuos. En esta línea de buscar la alimentación más saludable, se detecta una vuelta al consumo básico y natural frente a los productos manufacturados. Estos alimentos, además, deben ser artesanales y elaborados con materias primas que tengan certificado de origen.

Por otro lado, se prevé un auge de la alimentación deportiva, dirigida al segmento de población que practica deporte con asiduidad para mantener un buen estado físico, y que necesita una alimentación más específica.

¿Y cómo afectará a las compras? Se producirá un crecimiento del comercio online gracias al uso de aplicaciones que facilitan el proceso de compra y también por la mejoras realizadas en los servicios de entrega a domicilio.

La tecnología y la protección del medioambiente condicionarán el consumo

A nivel europeo, las tendencias que marcarán el consumo están determinadas por el desarrollo de nuevas tecnologías, la protección del medioambiente y la legislación comunitaria.

En tecnología se prevé el boom de la realidad virtual y la realidad aumentada, porque se emplearán en los sectores multimedia, audiovisual, videojuegos y la educación.

Los beacons, unos dispositivos inalámbricos que envían ofertas o información de productos a los móviles cercanos a las tiendas, empezarán a ser utilizados por las marcas en sus campañas. Esta tecnología permite realizar una segmentación más personalizada de los mensajes publicitarios, lo que evita el rechazo de los consumidores.

Otra tendencia que marcará el consumo está relacionada con el uso que las empresas hacen del agua, porque los consumidores estamos muy sensibilizados con los problemas que acarrea su escasez. De ahí que se valora más a las empresas que hacen un uso responsable del agua. En este sentido, los consumidores se interesarán más en productos concentrados o que no necesitan agua, como los lavavajillas concentrados.

La aprobación del TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones), que facilita el intercambio comercial entre Estados Unidos y Europa, también repercutirá en el consumo. Las diferencias en la normas de seguridad alimentaria, más estricta en la normativa europea, unido a la tendencia a consumir productos ecológicos y naturales, provocará un mayor auge de los productos europeos y locales.

En cuanto a la economía colaborativa, también se prevé que continúe su expansión, abarcando nuevos sectores y actividades a pesar de las limitaciones que está sufriendo ahora en algunos países. Los consumidores apoyarán cada vez más el alquiler o intercambio de productos y servicios en lugar de la posesión por el ahorro que se consigue.

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