¿En qué consiste el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas?

El Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas, conocido coloquialmente como “Impuesto sobre la Renta” o por sus siglas, “IRPF”, es una de las vías que tiene el Estado de recaudar fondos de las rentas de las personas que reciben ingresos. De esta manera, el Gobierno intenta redistribuir la riqueza a través del gasto público entre toda la población.

Es una cita a la que todas las personas que perciban rentas por trabajo, capital, actividades económicas, pérdidas y ganancias patrimoniales y otras imputaciones de renta establecidas por ley. En la entrada de hoy, vamos a ver en qué consiste el impuesto y cuáles son los factores clave que lo definen.

Elementos clave para calcular el Impuesto sobre la Renta

Hay dos parámetros clave que definen al Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas, que son la base imponible y el tipo de gravamen . Estos conceptos vienen siendo, grosso modo, la cantidad de ingresos que computan para el impuesto y la fracción de estos que toca pagar a la Hacienda Pública.

La base imponible es el importe neto de ingresos que corresponde a una persona que tiene que pagar el impuesto. Se consideran dos tipos de ingresos, aquellos que cuentan para la base imponible y los que no cuentan para sumar a la base imponible.

El tipo de gravamen es el tanto por ciento que se aplica a la base imponible, de tal manera que marca la cantidad de dinero a pagar como resultado del impuesto sobre la renta. Se trata de un porcentaje progresivo, lo que significa que no todo el mundo debe pagar el mismo, sino que va por tramos de ingresos, en los que se aplica un porcentaje distinto. A mayor volumen de ingresos, mayor porcentaje o tipo de gravamen.

El tipo tiene un techo en el 52%, de tal manera que las personas con más ingresos, pagan hasta esa fracción de su renta anual.

Cada ejercicio es normal que puedan surgir variaciones en el cálculo del impuesto. Por ejemplo, para el ejercicio actual, entran en vigor varias novedades en forma de una retención por rendimientos del trabajo mayor que en ejercicios anteriores y en la fiscalidad por la compraventa de fondos de inversión, acciones e inmuebles.

Los cambios aplicados por el Gobierno para el ejercicio 2012, hacen que las previsiones de Hacienda sean de que este año se producirá un menor volumen de devoluciones, un 4,5% inferior que el año pasado. Al mismo tiempo, se espera que los ingresos por el impuesto se incrementen en un 3,5%.

Mecánica para el cálculo del impuesto

Para que los contribuyentes puedan calcular el resultado del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, existen distintas herramientas disponibles. La Agencia Tributaria emite un borrador automáticamente, previa solicitud y acreditación correspondiente, bien de manera presencial, por Internet o por teléfono.

Además, está el Programa Padre, que es una herramienta para calcular desde cero el impuesto. El sistema de cálculo es complejo para la mayoría de personas, dado que intervienen muchos conceptos de carácter tributario que no son fáciles de comprender, por eso nunca está de más solicitar ayuda a un experto que nos pueda ayudar a elaborar la declaración.

Básicamente, a la hora de calcular la declaración de la renta, lo primero que se hace es clasificar los ingresos en funcion de su origen y ver cuáles cuentan para sumar a la base imponible y cuales no. Estos orígenes de ingresos pueden ser:

* Rendimientos del trabajo.
* Rendimientos del capital.
* Rendimientos de las actividades económicas.
* Ganancias y pérdidas patrimoniales.
* Imputaciones de renta establecidas por ley.

Todos los ingresos anteriores se integran y se ajustan, en base a las posibles compensaciones a las que pueda tener derecho cada persona. Esto último es lo que se conoce como deducción, que permite descontar una cierta cantidad de dinero si se cumplen unos requisitos en distintas materias.

Las deducciones pueden variar cada año y en función de la comunidad autónoma en la que tenga el domicilio fiscal la persona. Para conocerlas, hay que dirigirse a la Agencia Tributaria y consultar el Manual Práctico de la Declaración.

Una vez inventariados los ingresos y aplicadas las deducciones, ya se puede conocer el resultado de la declaración, que puede ser positivo (a pagar) o negativo (a cobrar). En caso de que salga a pagar para el contribuyente, éste tiene de plazo hasta finales de junio para hacerlo efectivo, incurriendo en una sanción si falta a esta obligación. Si sale negativo, a devolver, la Agencia Tributaria devolverá el importe a lo largo del año, a partir de las 48 horas siguientes a la presentación de la declaración.

En Naranja | Empieza la campaña del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de 2012

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