¿En qué consiste el tipo de interés efectivo?

Uno de los elementos más importantes que todos hemos de tener en cuenta a la hora de formalizar un préstamo de cualquier tipo es el tipo de interés que se aplica al mismo. No en vano, es el principal instrumento de política monetaria que los bancos centrales utilizan para impulsar o frenar el crecimiento económico de un determinado país.

Sin embargo, existe bastante confusión en torno al concepto de tipo de interés puesto que, en algunas ocasiones, el tipo de interés aplicado al préstamo no coincide con el coste que se acaba satisfaciendo en proporción a la cuantía prestada. Esto es debido a dos motivos: por un lado, al cálculo del interés en función del diferente horizonte temporal que se aplica y, por otro lado, a la existencia de comisiones y gastos que encarecen el coste del préstamo y, por tanto, también su interés.  Cuando se aplican todos estos aspectos, obtenemos como resultado el tipo de interés efectivo.

TIN y TAE, conceptos similares pero diferntes

A la hora de formalizar cualquier tipo de préstamo, como por ejemplo el préstamo hipotecario, el prestatario tiene que ir satisfaciendo los intereses a lo largo de un período de tiempo determinado, generalmente un año; es decir, los intereses se van liquidando en el intervalo de tiempo transcurrido.

Cuando el período de tiempo previsto para el cálculo y liquidación de intereses coincide con la forma de expresión del tipo de interés se está utilizando el tipo de interés nominal. Por ejemplo, si en una operación de 1.000 euros al 4% anual se liquidan los intereses año tras año, la cuantía a satisfacer o liquidar en concepto de intereses por parte del prestatario será de 40 euros. En este caso, el tipo de interés nominal (TIN) y el tipo de interés efectivo coinciden.

Sin embargo, en la mayor parte de ocasiones, el período de tiempo del interés no coincide con el período de tiempo de la liquidación de intereses. Existen ocasiones en las que se utiliza un tipo de interés semestral o trimestral mientras la liquidación de intereses es anual. En este caso, es necesario realizar una conversión que no es en absoluto trivial, puesto que los intereses a contabilizar se suman al cálculo de los intereses ya liquidados anteriormente.

Por tanto, el tipo de interés efectivo es aquel que homogeneiza el tipo de interés anual con el tipo de interés calculado en un período de tiempo determinado, por ejemplo, el trimestre. Así, por ejemplo, un préstamo con un tipo de interés semestral del 4% equivale a un tipo de interés anual o efectivo del 4,04%. Para realizar este cálculo se pueden utilizar diversas calculadoras como la que ofrece el Banco de España en su página web. Este interés se llama Tasa Anual Equivalente (TAE) y sirve, entre otras cosas, para realizar la comparación entre préstamos o productos de inversión a diferentes plazos.

Además del TAE, existen una serie de gastos asociados que encarecen el coste final del préstamo y que, aunque no aparezcan explícitamente ligados al mismo en el interés, también forman parte de él, aunque sea de manera implícita.

El tipo de interés efectivo, ¿cómo se calcula?

El tipo de interés efectivo, también llamado en algunos lugares como tipo de interés implícito, se calcula al sumar al importe del préstamo cada uno de los gastos y comisiones necesarios para formalizarlo, tales como comisiones de apertura y estudio, comisiones derivadas de la cancelación del préstamo o de suboración o novación en el caso de las hipotecas.

Todos estos gastos encarecen el coste final del préstamo, incrementando de esta manera el tipo de interés del préstamo. Por ejemplo, si un préstamo de 1.000 euros a un tipo de interés del 10% anual (cuya liquidación de intereses es, por tanto, de 100 euros anuales), tiene unos gastos por mantenimiento de 10 euros anuales, el tipo de interés efectivo es, por consiguiente, del 11% al ser la cantidad satisfecha de 110 euros.

Por este motivo, es importante valorar no solo cuál es el TAE del préstamo sino también los gastos y comisiones que se aplican sobre los préstamos y productos de inversión, para los que en muchas ocasiones es necesario satisfacer una serie de gastos como comisiones de compraventa en el caso de las acciones u otros productos derivados y, por supuesto, la retención fiscal, que puede reducir el interés efectivo del producto y, por tanto, su rentabilidad financiera final.

En definitiva, el tipo de interés efectivo constituye uno de los indicadores más importantes para el cálculo tanto de la rentabilidad como del coste asociado a un determinado producto financiero. Aunque en la mayor parte de los préstamos no aparezca de manera explícita, es conveniente realizar su cálculo para evitar sustos posteriores.

En Naranja | Comparar productos de los bancos es fácil si sabemos cómo: ¿Qué es la TAE? [Vídeo]

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Conversación

  • minue

    Esto del interés efectivo es muy importante a la hora de formalizar préstamos, especialmente los de corta duración y los de los establecimientos (supermercados, hipermercados, tiendas de electrónica, de reformas del hogar…), que muchas veces ofrecen un TAE del O% pero luego te la clavan en las comisiones de apertura, que hacen que el interés efectivo sea mucho mayor.

  • Mario Cobretti

    Importante, muy importante siempre leer la letra pequeña y saber de qué tipo de interés se está hablando en cada oferta. Hay banqueros y financieros muy trileros, que mezclan conceptos para llevar al huerto a los clientes y meterles unos cañonazos de órdago…