La economía colaborativa ha llegado para quedarse: 13 plataformas para compartir de todo

La economía colaborativa quiere cambiar el mundo y los hábitos de consumo de los países desarrollados. Hasta la prestigiosa revista Time ha llegado a definirlo como una de las diez ideas que van a cambiar el mundo. Un fenómeno imparable que, según cálculos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, tiene un potencial estimado de unos 110.000 millones de dólares.

Internet está lleno de ejemplos de este tipo de economía. Son muchas las plataformas que ya fomentan el consumo e intercambio colaborativo entre todos los usuarios de la red, ofreciendo múltiples productos y servicios para que los usuarios se beneficien de unas condiciones mucho más atractivas que han surgido como respuesta a un problema de eficiencia e inequidad de las empresas. 

Crowdfunding: donativos para financiar casi cualquier cosa

Resumen Crowdfunding

Comenzamos por el que posiblemente sea la estrella del consumo colaborativo: el Crowdfunding. A través de diversas plataformas en Internet, los usuarios pueden financiar proyectos creativos de otros emprendedores si lo consideran de su agrado para que pueda hacerse realidad en el futuro.

La plataforma más conocida y que más dinero mueve es KickStarter. A través de esta plataforma, los promotores publican su proyecto y su mínimo de fondos a recaudar. Acto seguido, aquellos mecenas interesados en que el proyecto se lleve adelante, donan su dinero y si el proyecto alcanza ese límite establecido, se lleva adelante; en caso contrario, no se perciben los fondos y el proyecto se acaba cancelando. En España, las plataformas de Crowdfunding más conocidas son Verkami e Indiegogo.

Además, del Crowdfunding, también ha tenido una gran acogida el Crowdlending o préstamos p2p que consiste en la financiación mediante préstamos o créditos a pequeñas y medianas empresas a través de la red donde muchos prestamistas ponen sus capitales a cambio de recibir un interés. Ejemplos de plataformas que promueven el Crowdlending son Comunitae o LendingClub.

Los viajes por carretera, al alcance de cualquier persona

Ahorrar en el coche

Es el autostop por Internet. El consumo colaborativo también llega a los viajes por carretera. Una persona ofrece un asiento de su vehículo para transportar a otra y, de esta manera, abaratar costes: el conductor al reducir su coste en gasolina y el viajero porque ya no tendrá que buscar un medio alternativo para llegar a su destino.

Hay muchas plataformas que promueven los coches compartidos: BlaBlaCar, ZipCar o Lyft son algunas de ellas. Sin embargo, una de estas plataformas de coches compartidos, Uber, ha evidenciado que el consumo colaborativo tiene también su lado oscuro, al chocar de frente contra el sector del taxi que les acusa de competencia desleal. Uber acabó retirándose y, en este caso, la economía colaborativa perdió la batalla.

Somos esclavos de esta moda, pero también de la ropa

rebajas de verano

La ropa tampoco se ha salvado del fenómeno del consumo colaborativo. A pesar de que las rebajas cada día son más rebajas, los consumidores piden todavía un poco más. Plataformas como ThredUp promueven la venta e intercambio de prendas de segunda mano entre sus usuarios. Sí, somos esclavos de la moda: de la moda de la economía colaborativa.

¿Y si pudiésemos probar eso que el vecino está preparando?

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Seguro que en más de una ocasión te ha picado la curiosidad por saber qué era aquello que estaba preparando el vecino que olía tan bien, pero no te has atrevido a preguntarle y mucho menos a que te invitase a comer, aunque quizá lo hubiese hecho con mucho gusto.

Pues bien, con plataformas como Shareyourmeal o Compartoplato podemos saber qué están cocinando nuestros vecinos para probar eso tan rico o, simplemente, para abaratar costes o porque no te apetece cocinar. Además, tanto si creas delicias culinarias como si lo tuyo son los macarrones con chorizo y tomate, puedes invitar a que la gente que vive alrededor pruebe tus creaciones. Sí, el consumo colaborativo permite este tipo de cosas.

Tú a Londres y yo a California

Turismo Colaborativo

En los últimos años, el intercambio de alojamiento entre personas de diferentes ciudades ha adquirido una gran aceptación entre la comunidad de colaboradores. La mecánica es sencilla: yo me voy a tu casa en California y tú te vienes a la mía en Londres; ninguno pagamos nada por la estancia y ambos hacemos el viaje de nuestras vidas algo más barato.

Para descubrir algunas plataformas, los sitios como Airbnb o Hipmunk pueden ser un buen punto de partida.

Conclusiones

En general, el consumo colaborativo está abriendo un mundo de posibilidades nunca vistas hasta ahora de forma bastante asequible para casi todos los bolsillos. Si existe un campo en el que el consumo colaborativo todavía no se haya instalado, seguro que en breve lo veremos. Tiempo al tiempo, porque la economía colaborativa ha venido para quedarse.

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