La importancia de revisar tu economía a diario: Controla los movimientos extraños

Reclamaciones en tarjetas de crédito

Revisar los movimientos de las tarjetas que tenemos activas con nuestro banco es algo que todos deberíamos de hacer regularmente. De hecho, llevar un control de nuestra economía personal a diario es la maejor manera de utilizar nuestro dinero de forma inteligente. Los sistemas que usamos no son perfectos y a veces, cuando compramos algo en una tienda física o por internet, puede que algo falle y nos cobren más o menos dinero del debido.

No tiene por qué cundir el pánico, lo mejor es tomárselo con calma y contactar con el banco para solucionar el problema, puesto que nuestra entidad está para ayudarnos. Si sospechamos que el movimiento no es un error y se trata de fraude, es importante avisar cuanto antes al banco para que puedan tomar medidas inmediatamente. Antes de nada, lo que hay que tener en cuenta son los principales tipos de reclamaciones por cargos en tarjetas que se pueden producir:

* Cargo repetido: cuando al pagar se produce un fallo y se cobra varias veces un mismo producto.
* Cargo por importe mayor al pactado: cuando se cobra al cliente un importe mayor que el pactado en la compra.
* Cargo por importe menor al pactado: cuando se cobra al cliente un importe menor que el pactado en la compra.
* Cargo no reconocido como propio: cuando se cobra al cliente un cargo por una compra que no ha realizado.

¿Qué hacer en caso de detectar un cargo que no es nuestro?

En primer lugar, hay que insistir en la importancia de tener el hábito de revisar todos los cargos de tarjetas al menos 1 vez a la semana, con el fin de comprobar que todas las operaciones y los importes cobrados son correctos. Aunque no seamos de los que usan mucho las tarjetas para pagar en comercios, es muy importante hacerlo si queremos mantener nuestras finanzas personales bajo control.

Si detectamos en los movimientos de una tarjeta un cargo con error o que no se corresponde con una compra que hayamos hecho, primero debemos revisar bien la operación. Comprobar que no sea una operación que hayamos hecho y no recordemos o buscar un justificante de compra (ticket, factura,…) para comparar el precio pactado en la compra con el cargado en la tarjeta, son los primeros pasos lógicos.

Si tenemos claro que el cargo es erróneo, hay que notificarle al banco el problema, iniciándose un procedimiento de reclamación por la vía amistosa. Muchas entidades permiten iniciarlo a través de la banca electrónica o por teléfono, aunque en otras debes hacerlo en persona. Una vez que se da de alta la reclamación, el banco puede pedir al cliente aportar documentación que acredite la base de la reclamación, por ejemplo, la copia del ticket de compra en la que se ve un precio pactado menor que el cargado en la tarjeta.

Una vez que el banco examine la información y la documentación, se pondrá en contacto con la entidad del comercio en el que se ha efectuado la compra y le reclamará el importe cobrado por error, siguiendo el procedimiento marcado por la plataforma de pago (Visa, MasterCard,…). La entidad bancaria contraria, a su vez, puede aceptar la reclamación directamente o pedirle a su comercio los justificantes de la compra realizada con la tarjeta que está reclamando. Una vez examinada la información, se decide quien tiene razón.

El proceso anterior puede tardar semanas, dependiendo de la complejidad de la reclamación, de la agilidad de la entidad contraria y del comercio. En cualquier caso, hay unos plazos ajustados que ambas partes deben cumplir, de lo contrario supone aceptar la reclamación y la obligación de hacerse cargo del importe reclamado. En caso de que no hubiera acuerdo entre las partes, se podría llegar a un arbitraje en el que una tercera entidad decida sobre el caso, teniendo que acatar la decisión que imponga y sin suponer esto ningún coste para el cliente.

Por último, en la vida la honestidad es un valor muy importante y en estas situaciones tenemos una buena oportunidad para demostrarlo, reclamando en aquellos casos en los que nos sea favorable el importe cobrado. Pensémoslo, igual que a nosotros no nos gusta que nos quiten injustamente nuestro dinero, a los demás tampoco y seguro que se quedarán agradecidos si les avisamos de que nos han cobrado de menos al comprar algo. Es bueno tener presente que todos tenemos derechos, pero también obligaciones.

Imagen | Rahego

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