La importancia de saber elegir: el coste de oportunidad

2 comentarios

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Tomar decisiones es siempre complicado, pero es algo que todos nosotros tendremos que hacer más de una vez a lo largo de nuestra vida. Algunas decisiones son más importantes que otras, pero como seres racionales que somos siempre nos decantaremos por aquella alternativa que a priori maximice nuestro bienestar personal.

Siempre que elegimos algo, o que realizamos cualquier actividad, estamos renunciando al menos a una de las posibles alternativas. Y puede que esta renuncia nos salga muy caro, por eso tendremos que valorarlas en su justa medida. Esto es justo lo que trata de medir cuantitativamente el llamado coste de oportunidad.

El coste de oportunidad en nuestro día a día

Imagínate una situación que se puede dar perfectamente en nuestro día a día. Estás paseando por la calle, y tienes dos euros que puedes gastar en comer un helado, comprar una bolsa de patatas fritas o bien comprar chocolate. En ese momento, la elección lleva aparejada un coste de oportunidad implícito. Si decidimos comprar un helado, no podremos disfrutar de las patatas fritas ni del chocolate, y viceversa.

El coste de oportunidad el coste de la mejor opción no realizada, o bien el coste de la opción que más valor hayamos dado de las que hemos renunciado. En el caso del ejemplo anterior, dependerá del valor que le demos a comer patatas fritas o chocolate. Si para nosotros tiene mayor valor el chocolate, el coste de oportunidad sería el coste del chocolate.

Pero no siempre la elección es tan sencilla. En la vida real los agentes económicos racionales tenemos que hacer frente a varias decisiones económicas y financieras importantes durante toda nuestra vida. En este sentido, elegiremos la opción que mayor utilidad nos ofrezca. Esto se ve claramente con un ejemplo:

Juan tiene un terreno que no está usando en la actualidad y que está parado. A Juan se le plantean dos posibles opciones: alquilar el terreno durante diez años a 900 euros al mes, o bien hacerse una casa que le costará 150.000 euros.

En este caso a Juan se le plantean dos posibles opciones. Si alquila el terreno recibirá una retribución al final de los diez años de 108.000 euros (900 euros/mes x 12 meses x 10 años), mientras que si directamente decide construirse la vivienda tendrá que abonar 200.000 euros. En este último caso, el coste de oportunidad será el coste de las rentas no ingresadas, al margen de tener que hacer frente al desembolso de la construcción de su casa.

Pero, a la hora de valorar las posibles alternativas, entran en juego muchas más variables no cuantitativas, ya que no siempre el dinero maximiza la utilidad. Decidirse por alquilar implica únicamente un bienestar económico por la recepción de rentas, mientras que construirse una vivienda implica una serie de variables no medibles cuantitativamente como el disfrute de la misma, o el poder avalar futuras inversiones con el valor de la casa.

El coste de oportunidad en el ámbito económico

Si bien las personas no deciden sus inversiones únicamente por el coste de oportunidad, no sucede lo mismo en el ámbito puramente económico o empresarial. Las empresas decidirán sus inversiones en función de aquellas que le proporcionen una mayor rentabilidad económica, e incluso no realizarán nada si todas las inversiones supusieran pérdidas.

Una empresa podría invertir en productos de inversión de renta fija sin riesgo(por ejemplo, un bono del estado), por ejemplo al 3%. La empresa sabe que esa rentabilidad, al cabo de un período de tiempo determinado, va a ser segura, y por tanto exigirá que las inversiones que lleven a cabo tengan, al menos, una rentabilidad del 3% para que sea atractivo realizarla. De cualquier otra manera, las inversiones no se llevarán a cabo.

En este caso, el coste de oportunidad sería la pérdida de ingresos por la inversión en ese producto de renta fija al 3%. En el ámbito empresarial, los costes no son solo los desembolsos necesarios para adquirir un activo o llevar a cabo una inversión. Los costes también se definen como la pérdida de ingresos, y por tanto, el coste de oportunidad es un coste real en las empresas, con el que deben contar y que además debe quedar convenientemente reflejados.

Determinar con exactitud qué opción u opciones van a maximizar la utilidad o la rentabilidad es un proceso complejo, tanto a nivel empresarial como para nosotros como ciudadanos. La elección de una posible alternativa, además, depende de muchos factores, pero en la mayoría de ocasiones va a tener repercusión sobre nuestro día a día o el de una empresa. Por esto, saber elegir correctamente es muy importante.

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Comentarios

  • 1

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    También sería el cálculo que hacemos los que somos autónomos para decidir si trabajar en algo por un determinado precio nos vale la pena o no, ¿me equivoco?

    Quiero decir, pongamos que yo trabajo a 10 euros/hora, por decir algo. Si me ofrecen una tarea de 5 euros/hora, digo que no porque teóricamente no me compensa. Pero si la alternativa es estar jugando al solitario porque no tengo nada mejor que hacer, digo que sí... porque jugar al solitario es mi mejor opción y pesan más los 5 euros que una partidilla. ¿Es eso?

  • Respondiendo a #1:
  • 2

    !

    Exacto. Pero claro, no es lo mismo el coste de oportunidad personal que el coste de oportunidad desde un punto de vista estrictamente económico. Tú, como trabajador, puedes renunciar a una parte de tu sueldo con tal de tener un mejor bienestar personal (siempre y cuando prefieras jugar al solitario que trabajar, claro ;) )

    Económicamente hablando esto no es así, si no que más bien las empresas elegirán las inversiones más rentables. Las inversiones deberán tener una mayor rentabilidad que la inversión en un producto de renta fija para que sea viable. De cualquier otra forma, a la empresa le saldrá mejor no hacer nada.

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