La primavera, la economía altera

La primavera ha llegado y, con ella, el buen tiempo, los brotes de las primeras flores y las famosas alteraciones en la sangre de muchas personas. Pero también se producen cambios en la economía, ya que existen muchos productos cuya demanda depende, en gran medida, de la estación en la que nos encontremos.

En estos últimos años, sin embargo, la primavera se ha adelantado y el verano se ha alargado más de lo que es habitual. El veranillo de San Miguel ha dado paso al Veroño y, a diferencia de lo que ocurría hace bien poco tiempo, marzo es un mes poco airoso y el buen tiempo se instala en cualquier rincón de nuestra geografía de manera prematura. Las estaciones ya no tienen fecha de inicio establecida en el calendario y esta situación provoca alteraciones en el comportamiento de muchas personas y, por tanto, también en la economía.

Primavera prematura, cambios en el turismo

esquia

Cada vez es más habitual ver las terrazas llenas en esta época del año y muchos bañistas aprovechando el buen tiempo para pegarse el primer baño del año. Las ciudades y los pueblos costeros adelantan su temporada alta aprovechando el tirón de la Semana Santa y las fiestas de abril y mayo.

Los destinos turísticos han cambiado. Las estaciones de esquí han dejado paso a los pueblos de interior y las zonas costeras. La temporada de esquí se ha acortado mucho y solo los cañones de nieve mantienen abiertas algunas estaciones que se resisten a cerrar de forma prematura.

Según un estudio del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), las alteraciones en las estaciones tiene impacto directo sobre el turismo, tanto nacional como internacional. Si las condiciones climáticas cambian, los turistas extranjeros disminuirán sus viajes a los destinos del Mediterráneo e islas, por ser las temperaturas demasiado altas, y aumentarán sus viajes domésticos en su país de origen.

El turismo es, por tanto, un sector muy sensible a los cambios en las condiciones meteorológicas y a los cambios estacionales. Si estas condiciones cambian, también cambiará la demanda de estos servicios.

¿Cómo afectan los cambios climáticos a nuestra productividad?

En otoño, son muchas las personas que sufren la conocida como astenia otoñal, un síndrome transitorio que aparece con el cambio de estación como respuesta del organismo a los cambios medioambientales, y que puede provocar alteraciones en el sueño y una mayor apatía y cansancio. La reducción de luz solar y el mal tiempo provoca una bajada de la serotonina, más conocida como hormona de la felicidad.

En primavera, en cambio, las actividades al aire libre mejoran el estado de ánimo ya que despiertan, además de la serotonina, otras hormonas como la testosterona, las endorfinas y las feromonas, que influyen sobre cómo nos sentimos. Estas hormonas regulan el estrés, hacen que tengamos menos apetito y que durmamos mejor, lo que traducido a nuestras obligaciones laborales, hace que nuestra productividad aumente.

Aunque bien es cierto que todos tenemos que pensar en la salud de nuestro nuestro planeta, las buenas temperaturas nos hacen estar más felices, reduciendo nuestro estrés y aumentando nuestra productividad.

El impacto sobre la agricultura

agricultura

Sin embargo, hay que entender que no siempre podemos tener buen tiempo, porque esta situación provoca un grave problema para el sector primario en general y para la agricultura en particular. A pesar de los avances tecnológicos como las mejoras vegetales o los sistemas de riego, las cosechas siguen siendo, a día de hoy, muy dependientes del clima y del suelo, dos elementos que constituyen factores clave en la productividad agrícola.

Existen plantas de cultivo que responden de forma negativa ante los cambios en las temperaturas, especialmente si se producen fuera de lo que es habitual, reduciendo su rendimiento y provocando una escasez de muchos productos en el mercado y empeoramiento de la calidad de otros.

Por ejemplo, en España, se han observado importantes cambios en el proceso de maduración de la uva, lo que dificulta determinar el punto óptimo de la cosecha y compromete la calidad de los vinos, una de las industrias más potentes y exportadoras de nuestro país. Se ha observado, además, que la producción de piñones del pinus pinea en Valladolid se ha reducido un 35 por ciento en los últimos 40 años por los efectos de las tendencias climáticas.

Todo a su debido tiempo

La primavera anticipada tiene, por tanto, impacto sobre casi todos los sectores estacionales. Bien es cierto que a todos nos gusta el buen tiempo y ver las terrazas de nuestra ciudad abarrotadas de gente disfrutando del solecito, pero no nos engañemos, el buen tiempo es tanto una bendición para la hostelería como una quebradero de cabeza para muchas industrias que sufrirán los efectos de una prematura primavera.

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Imágenes |  Maja Petric

 

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