La psicología inversa del consumidor: comprar un producto cuando le suben el precio

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Recuerdo lo que me costó decidirme comprar mi última consola. Por ganas la hubiese comprado el mismo día que salió, pero saber de antemano que iban a tener que bajar su precio hizo que decidiese esperar hasta que tuviese un precio razonable para mí. ¡Y vaya si esperé! Dos años después finalmente me decidí a comprarla, aun a sabiendas de que iba a bajar aún más de precio y que otros consumidores aún más pacientes que yo hubiesen esperado un tiempo más.

El comportamiento que yo tuve con la consola es el propio de un consumidor normal, sobre todo con productos que no son de primera necesidad: a menor precio, mayor cantidad de unidades se venderán. Sin embargo, esta premisa es, en ocasiones, falsa y puede ocurrir que estemos deseosos de comprar mayor cantidad cuanto mayor sea el precio de un producto. ¿Por qué ocurre esto?

Bienes Giffen: a contracorriente del resto

Cuando hablamos de bienes Giffen, lo hacemos de productos que van a contracorriente del resto. Esto significa que, al contrario que ocurre con cualquier otro bien, tiene una demanda inversa, es decir, aumenta la cantidad vendida a medida que aumenta su precio y reduce la cantidad vendida cuando se reduce su precio.

¿Cómo es posible esto? Nadie en su sano juicio pagaría más por un producto cuando puede pagar menos por él (o al menos el mismo precio), ¿verdad? Pues bien, esto sucede para la mayoría de productos, excepto para los bienes Giffen; en realidad, este fenómeno es complicado de encontrar en la vida real, aunque sí se han dado algunos casos a lo largo de la historia.

Fue en el año 1985, cuando Robert Giffen anunciaba una posible excepción a esta ley. Giffen tomaba como ejemplo el caso de las papas en Irlanda en donde, según él, un incremento en el precio de las papas redujo el poder adquisitivo de los irlandeses, lo que se reflejó en un menor consumo de los bienes más caros como la carne y un aumento de la cantidad demandada de papa.

En general, este fenómeno ocurre cuando determinados bienes inferiores, como algunos alimentos básicos, que según aumenta su precio, aumenta también su demanda porque determinados colectivos con rentas bajas no pueden permitirse adquirir productos más caros pero tampoco dejar de consumir los bienes más básicos, por lo que su demanda aumenta aunque también lo haya hecho su precio.

En realidad, los bienes Giffen son unos perfectos desconocidos para el público en general, y son estudiados de manera testimonial en los cursos de microeconomía. Sin embargo, dos profesores de la Universidad de Harvard, Robert Jensen y Nolan Miller han realizado investigaciones empíricas sobre la presencia de estos bienes, utilizando para ello dos bienes, también básicos, como son el arroz y la pasta alimentaria en dos regiones pobres de China.

El método utilizado consistía en subvencionar durante un tiempo los dos productos para evaluar posteriormente los cambios en la demanda derivados de los cambios en los precios. Y la conclusión es que, efectivamente, se observó el comportamiento predicho por Sir Robert Giffen: la demanda de los bienes aumentó cuando el precio del arroz (en la región de Hunan) y el de la pasta (en la región de Gansu) aumentó como consecuencia de la retirada del subsidio.

¿Nuestra conducta es también la inversa?

Vuestra respuesta a esta pregunta ya me la imagino: ninguno de vosotros os habéis comportado de esta manera nunca ¿verdad? De hecho, seguro que habéis seguido mi ejemplo en la mayoría de ocasiones: igual que yo esperé a que la consola bajase de precio vosotros habéis esperado a que baje cualquier otro producto de precio para adquirirlo.

Pues bien, es posible que inconscientemente todos nosotros hayamos tenido este comportamiento. Si un supermercado ha subido el precio de un producto y tú, simplemente por rutina, has cogido de la estantería el mismo número de unidades o incluso más que de costumbre sin mirar el precio, lo que ha hecho que te hayas comportado de forma inversa a como lo harías en situaciones normales. En términos técnicos, la curva de demanda del producto es inversa a las situaciones normales (aumenta cuando varía el precio al alza).

Sin embargo, ¿podríamos calificar este comportamiento de inverso a la psicología del consumidor? Es posible que no, ya que en caso de habernos fijado en el precio, habríamos elegido un producto sustitutivo más barato, aunque la calidad se viese resentida, o bien hubiésemos prescindido de este consumo, por lo que es complicado encuadrar nuestro comportamiento dentro de los bienes Giffen.

En general, este comportamiento rara vez se da, pero puede servir a modo de curiosidad para que nuestros lectores conozcan con más detalle el apasionante mundo de la microeconomía.

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Imagen | firehawk77

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  • Rumpel

    ¡Interesante! Justo ayer hablaban de este tema en el Hormiguero…

    • wild-cat

      En realidad hay más productos Giffen de los que creemos, porque tendemos a pensar que la relación calidad/precio es directamente proporcional aunque en realidad no tiene porque serlo.