Si estás buscando una entrada para la final de la Champions, habrás aprendido cómo funciona el mercado

Hace unos años me llamó la atención un anuncio en Internet en el que se vendía un bolígrafo por 2.000 euros, una cantidad que nadie pagaría por un instrumento que únicamente sirve para escribir a no ser que estuviese recubierto de diamantes o de oro pero no parecía ser el caso conforme a la imagen que acompañaba al anuncio. Al verlo en detalle, resultó que el vendedor regalaba una entrada para la final de la Champions League. Todo tenía sentido: el vendedor había tenido la genial idea de poner en reventa un artículo ilegal de forma legal (o, en todo caso, alegal).

En la actualidad, a nadie le llama la atención este tipo de anuncios, muy habituales en las páginas de vendedores particulares con motivo de la celebración de los principales eventos deportivos a nivel mundial. El Sábado se celebra la final de la Champions League en Lisboa, y este tipo de anuncios ha vuelto a florecer como las amapolas en primavera. Un fenómeno que no conoce límites, pero que, además, que es una muestra más que palpable de que el mercado se rige por la ley de la oferta y de la demanda, y no por lo que dicte un organismo organizador como la UEFA.

La final de la Champions League: una oferta limitada para una demanda infinita

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El próximo Sábado se disputa en Lisboa la final de la UEFA Champions League, la competición de clubes con más prestigio y relevancia a nivel mundial, entre dos equipos españoles: Real Madrid y Atlético de Madrid. Son muchas las personas que lo verán sentadas delante del televisor y, sin embargo, muy pocas las que tendrán el privilegio de verlo en directo dentro del estadio Da Luz, con capacidad para 65.647 espectadores aunque, en realidad, hayan sido muchos los que han intentado acceder a una localidad, sin suerte. Y no ha sido por no disponer de recursos económicos, desde luego.

La propia distribución y puesta a la venta de las entradas por parte del organismo organizador de la competición, la UEFA, tiene la culpa. Este mercado, que podemos identificar como un mercado primario o de emisión en la jerga financiera, no se ha regido por criterios puramente de mercado, dejando a muchos aficionados de los dos equipos sin la posibilidad de obtener una entrada y, por tanto, ver a su equipo en directo en uno de los partidos más importantes de sus respectivas historias.

La UEFA se ha quedado con el 41% del aforo total, esto es, con 27.000 entradas de las que 3.000 ya han sido vendidas por Internet. El resto, salvo una pequeña proporción que se pondrá a la venta en las taquillas del estadio, se las quedará el organismo que dirige Platini para repartir entre patrocinadores y compromisos. Una pequeña parte de estas entradas se sortearán entre todos aquellos que deseen ver la final en el estadio a cuatro precios diferentes en función de la categoría de la misma: 70, 160, 280 y 390 euros. El resto de entradas (unas 35.000 por equipo) se lo reparten entre los dos equipos.

Esta distribución tan arbitraria de las entradas tiene como consecuencia una asignación ineficiente de los recursos. Tal y como establece la ley de la oferta y la demanda, el precio no sube lo suficiente para adaptarse a los límites de capacidad del estadio, lo que sugiere que el organizador no está maximizando su beneficio.

Entonces, ¿Cuál es el verdadero precio de las entradas?

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El resultado de esta ineficiencia en la distribución de las entradas es la aparición de todo un mercado negro en el que se venden las entradas a un precio mucho superior, mercado que conocemos por el nombre de reventa, identificable con un mercado secundario o de negociación. En este caso, se han vendido entradas por precios que oscilan entre los 1.000 y los 3.000 euros, un precio muy superior a la entrada más cara puesta a la venta por UEFA, 270 euros.

Pero hay más. La reventa actuaría también como mercado secundario para aquellas personas que, por circunstancias sobrevenidas, no pueden asistir al partido y, por tanto, recuperan con creces su inversión inicial e, incluso, obtienen un beneficio adicional.

Pero, ¿se puede decir que el precio de la reventa es el precio de equilibrio de las entradas de la final? Es decir, en presencia de un mercado que se rigiese por los principios rectores del sistema de precios, ¿debería poner la UEFA las entradas a la venta a un precio que oscile entre los 1.000 y los 3.000 euros? Probablemente no.

Echando un vistazo rápido a las curvas de oferta y demanda vemos que el precio se mueve a lo largo de la curva de la oferta cuanto menor es la cantidad puesta en el mercado a igualdad de condiciones en la demanda. En palabras sencillas, si en la reventa se negocian 10.000 entradas (muchas menos que las más de 65.000 localidades con las que cuenta el Estadio da Luz) y la demanda sigue siendo la misma (exceptuando los que ya han conseguido la entrada, cantidad despreciable en términos relativos), el precio por fuerza tenderá a subir, hasta llegar a esas cantidades.

Entonces, ¿cuál es el precio de equilibrio de las entradas de la Champions en un hipotético mercado primario? Responder a esta pregunta no es posible con los medios de los que disponemos, pero podemos realizar una aproximación utilizando para ello un sistema de subastas.

El sistema de subastas marca el precio de equilibrio

Los sistemas de subastas es uno de los mecanismos más eficientes para la asignación de recursos económicos. Tal y como habíamos puesto de manifiesto cuando explicábamos el fenómeno de la inflación a través de Comunio, un mánager de fútbol cuyo mercado de fichajes se basa en un sistema de subastas, el precio de equilibrio de un determinado producto puede ser fijado mediante el mismo sistema de subastas.

En este caso, la UEFA pondría a la venta las más de 65.000 entradas con un precio inicial y, en función de las peticiones, el precio aumentará o disminuirá. Si las peticiones son superiores a la capacidad del estadio, el precio tenderá a subir tanto más cuanto mayores sean las peticiones para satisfacer la demanda. En caso contrario, el precio bajará hasta que encontrar un precio para realizar la venta.

En este caso, y dado que al precio de 270 euros existe una demanda insatisfecha, el precio final de las entradas será, por fuerza, más elevado. Además, el hecho de que el mercado primario se rija por criterios puros de mercado tenderá a hacer desaparecer o limitar al máximo la reventa, puesto que sería más sencillo y legal obtener una entrada directamente desde la UEFA. En todo caso, en la reventa se negociarían precios inferiores por la necesidad de algunos de desprenderse de sus entradas por contingencias no previstas o causas de fuerza mayor.

En definitiva, las reventas suelen funcionar por la existencia de una demanda insatisfecha como consecuencia de una incorrecta asignación de los recursos por parte del organismo organizador, en este caso la UEFA. La asignación por sorteo hace que muchos se queden sin localidad, a pesar de poder pagar más que otra persona.

Imagen | anna pickard, escalope, Jorge in Brazil

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