Las acciones: las partes del pastel de las empresas

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Siempre he pensado que las empresas son como los pasteles. Se cocinan para varios comensales, y luego se divide en función del hambre que tenga cada uno de ellos. La empresa sería el pastel, los comensales serían cada uno de los socios y la porción de tarta serían las partes iguales en las que se divide la empresa; cada uno de los comensales comerá tantas porciones como hambre tenga, o bien como dinero invierta en la misma.

Precisamente, esas partes en las que se divide cualquier empresa son las llamadas acciones, que posiblemente hayas escuchado en la mayoría de medios de comunicación a diario, al tener una importancia muy grande, no solo para conocer la situación de una empresa si no, incluso para conocer cuál es la situación de toda la economía de un país.

Las acciones: la división de las sociedades anónimas

Cualquier sociedad que conozcamos ha sido constituida con un determinado capital social, que, a grandes rasgos, se compone de las aportaciones de cada uno de los socios a la misma. Por ejemplo, si tres amigos deciden crear una empresa de venta de zapatillas online y, para ello, deciden aportar cada uno de ellos 5.000 euros, el capital social de la empresa será de 15.000 euros. Una vez realizada esta aportación, y como si de un pastel se tratara, se divide la empresa en partes alícuotas, llamadas acciones.

Una vez dividida la empresa, tendremos un número total de acciones para esa empresa con un precio determinado, cuyo producto será igual al capital social total de la misma. Cuando se produzca una modificación de este capital social se modifica o bien el precio o bien el número de acciones que componen la compañía. Cada vez que una persona compre acciones de esa empresa pasará a ser socio y, por tanto, propietario de la misma, con los derechos y obligaciones que esto lleva aparejado, como por ejemplo el voto en las juntas de accionistas o el derecho a recibir dividendo en caso de que la empresa cuente con beneficios y así lo estime oportuno.

Pero no se necesita ser un gurú en mercados financieros o en estrategia empresarial para ser propietario de una empresa. Cualquiera de nosotros podemos pasar a ser propietarios (accionistas) de la compañía en el momento que queramos mediante la compra de algunas de estas acciones. ¿Y cómo se compra? Normalmente se recurre a un intermediario o broker (como el Broker Naranja de ING DIRECT), que dará la orden de compra (o venta) de las acciones que deseemos.

Desde ese momento, pasamos a ser una minúscula parte de la gran cantidad de accionistas que puede llegar a tener una gran empresa, aunque puede que no tengamos adquiridos todos los derechos que otorga una acción, ya que hay empresas grandes que tienen reflejado en sus estatutos que sólo los poseedores de una cantidad mínima de acciones tienen una serie de derechos que, en teoría, debería conferir una sola acción.

Las acciones en la Bolsa de valores. El termómetro financiero de una compañía

Entiendo que quizá lo explicado hasta ahora no concuerde con lo que tú entendías por acciones de una compañía. ¿No he visto yo esto de las acciones en los telediarios nocturnos, asociados a la Bolsa de Valores y algo que llaman IBEX? ¿Qué tiene que ver con ser socio o no de una compañía? Pues bien, es cierto, lo has visto por las noches asociado a la Bolsa. La importancia de las acciones para una empresa es tan importante que por eso aparece a diario en los medios de comunicación.

Como dijimos, cada acción tiene su precio, y como todo precio, puede variar en el tiempo. Pero, ¿cómo se calcula el precio de una acción en bolsa? Muy sencillo: exactamente igual que cualquier otro producto que adquirimos, es decir, mediante el libre juego de la oferta y la demanda. Si un inversor vende sus acciones en cartera, el precio de las mismas descenderá; sin embargo, si un inversor decide comprar acciones, el precio de las mismas será mayor.

Dado el volumen diario tan enorme de compra y venta de acciones que existe, los precios tienen una variación de precio diarias, tanto al alza como a la baja, muy alta. A grandes rasgos, y resumiendo mucho el comportamiento de los inversores (ya que existen muchas otras variables), se comprarán acciones si se percibe que la salud financiera de una compañía es buena, aumentando por tanto su precio, y se venderán las acciones cuando se perciba que una empresa no es todo lo solvente que podría parecer, reduciendo de esta manera su precio en el mercado, además de tener en cuenta otros factores como la situación económica de un país o las perspectivas de crecimiento. A esto lo llaman los inversores, los fundamentales de la economía.

En este sentido, lo que nos muestran los medios de comunicación es cuánto ha variado al alza (o a la baja) el precio de las acciones en un día. Si el precio de las acciones ha subido, es porque ha habido algún hecho que ha llevado a pensar a los inversores que es una empresa solvente y, por tanto, se puede invertir en ella, aumentando su capitalización bursátil (precio de la acción por número de acciones) y por tanto, su solvencia. Por el contrario, si el precio de las acciones baja la empresa empeorará su capitalización y, por tanto, su solvencia.

En general, y cuando se suman todas las variaciones en el precio de las acciones de una serie de compañías, es cuando hablamos de índices bursátiles, que son los que marcan la salud financiera de las empresas de un país, región o sector.

Conclusiones

En realidad, las acciones no están presentes en todas las empresas, si no tan solo en las sociedades anónimas. Las sociedades limitadas, que suelen ser de más pequeña dimensión, también están divididas en partes alícuotas pero, en este caso se denominan participaciones, y la diferencia fundamental es que éstas últimas no se pueden adquirir libremente.

Bien sean acciones, bien sean participaciones, lo que es seguro es que las partes en las que se divide cualquier empresa son fundamentales para entender el funcionamiento financiero de la misma que, muy resumidamente, hemos explicado en este post. La salud financiera es muy importante para todas las empresas, y en esto las acciones juegan un papel muy importante.

En Naranja | Los índices bursátiles muestran el resumen económico de la jornada, La importancia del IBEX para la economía española
Imagen | Tomas Fano

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  • Jose

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    3) Yo mismo. Involucrado en venta de software a grandes cuentas desde hace 13 años, muchos contactos a es nivel, …

    Si bien ellos son muy importantes para el lanzamiento, yo estaba planteando mantener una parte importante de la participación. Con el contexto descrito mínimo un 60% y quizá más apropiado un 70%.

    Ellos están conformes con tener partes iguales, por tanto, quizá un 15%/17,5%/2% cada uno.

    Por otra parte, también pienso que puede ser inteligente empezar por un 15% o menos y premiar su esfuerzo y fidelidad año a año. Es decir, que realmente mantengan su compromiso y esfuerzo durante quizá 3 años. De llegar a ese espacio temporal la empresa empezaría a tener una cierta velocidad de crucero y su aporte habría sido realmente importante. Por tanto, en ese 3er año concederles más puntos para llegar a un total de 17,5%/20% cada uno.

    De igual modo que lo recibirían, perderían toda participación o un % si dejan de colaborar activamente antes de x tiempo o incluso lanzasen o se uniesen a la competencia. Es decir, vías de reconocimiento, pero vías de escape a esa posible situación de comfort en la que sin arriesgar nada, ni aportar lo suficiente puedan terminar disfrutando de un 20% de una empresa rentable.

    Dicho lo cual, te agradecería enormemente si me pudieras dar tu sugerencia sobre cómo enfocarías tu el reparto de acciones de mi empresa.

    Saludos.