Las estadísticas son como los bikinis

Las estadísticas son como los bikinis

Las estadísticas son como los bikinis: lo que muestran es sugerente, pero lo que esconden es vital. Así describe el profesor Aaron Levenstein las estadísticas, y la verdad es que no le falta razón, porque aunque nos ofrecen información muy interesante hay que saber descifrarlas bien para hacer de esa información algo realmente útil.

Es por eso que me ha parecido interesante explicar un poco cómo entender las estadísticas y los porcentajes para no caer en interpretaciones erróneas que puedan llevarnos a ahorrar menos de lo esperado o equivocarnos a la hora de contratar un producto financiero.

Un gran porcentaje de una cantidad pequeña es una cantidad igualmente pequeña

Por ejemplo, una empresa que haya duplicado sus beneficios en el último año (un aumento del 100%) puede parecer un buen lugar en el que invertir, pero si los beneficios del año pasado fueron de 100 euros y los de este de 200, ya no parece tan buena idea. Sin embargo, el porcentaje es el mismo.

De la misma manera conviene no desechar ciertas inversiones por riesgos que aparentan ser mayores de lo que en realidad son. Supongamos que una vivienda en un bajo o un primero tenga un 50% más de posibilidades de sufrir un robo que un segundo o un tercero, eso podría desalentarnos a la hora de realizar la compra, pero si el índice de robos de la zona es bajo (pongamos un 0,1%) un incremento del 50% no es significativo.

Sucesiones de porcentajes negativos y positivos

El asunto de las sucesiones de porcentajes negativos y positivos es uno de los que más engaña a nuestro cerebro. Parece intuitivo pensar que si unas acciones bajan un 50% un día y al día siguiente suben otro 50%, nuestra inversión permanece intacta, pero la realidad es que hemos perdido un 25% de ella. Si habíamos invertido 100 euros, el primer día acabaríamos con 50 euros en acciones, y si en la jornada siguiente se recuperaban con un crecimiento del 50%, lo que tendríamos serían 75 euros y no 100.

Ocurre lo mismo si invertimos el orden de los días (ganamos el 50% el primer día y perdemos un 50% el segundo), por lo que si queremos comparar porcentajes sucesivos, como en las pérdidas y ganancias de acciones y fondos de inversión, conviene tener en cuenta que los porcentajes negativos afectan más a nuestra inversión que los positivos.

Si queremos comparar dos porcentajes consecutivos, uno positivo y uno negativo, deberemos ponderar el positivo aplicándole también las pérdidas del porcentaje de negativo. Por ejemplo si tenemos unas pérdidas del 10% y luego unas ganancias del 20%, el porcentaje equivalente real que podemos comparar será del 18% (20 menos el 10%), por lo que las ganancias totales serán del 8% (18-10). Así, si teníamos 100 euros y hemos perdido el 10% (nos quedan 90 euros) y luego obtenemos una subida el 20% (18 euros) el resultado final será de 108 euros, es decir, esas ganancias del 8%.

Porcentajes que engañan: el día sin IVA

Luego hay porcentajes que engañan, como por ejemplo los del día sin IVA. Cuando un comercio anuncia que ofrece todos sus productos sin IVA nuestro cerebro inmediatamente piensa en un descuento del 21%, pero eso no es cierto del todo. Ese es el porcentaje que se aplica sobre el precio neto, por lo que el porcentaje de descuento real es sólo ligeramente superior al 17% (17,356), algo importante a tener en cuenta si no queremos llevarnos sorpresas al ir a pagar.

Otras estadísticas confusas

Alguna vez, al escuchar estadísticas confusas como que el 40% de personas fallecidas en accidentes de tráfico no llevaban cinturón de seguridad, he oído a alguien salir en defensa de no usarlo debido a que el 60% de los fallecidos lo llevaba, y por lo tanto es menos seguro. Puede parecer que es una afirmación con cierta lógica, pero sólo lo sería si la cantidad de conductores que lleva el cinturón fuera la misma que los que no.

Según los últimos datos de tráfico, entre el 96 y el 98% de los viajeros llevan el cinturón de seguridad, lo que quiere decir que la probabilidad de fallecer en un accidente de tráfico es muchísimo mayor si no se lleva puesto el cinturón de seguridad que si sí lleva, aunque la estadística pueda resultar confusa si la suponemos sobre una muestra distribuida de forma equilibrada.

En fin, espero que esta pequeña guía para entender las estadísticas y los porcentajes os haya ayudado a comprender por qué se dice que las estadísticas son como los bikinis. Y es que normalmente lo más interesante es lo que no muestran.

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