Lo único que permanece es el cambio: contratar un seguro de vida

Seguro de Vida

Un seguro de vida es un producto que permite disfrutar de la tranquilidad de contar con un determinado capital asegurado, el cual se entregará a los beneficiarios designados en caso de fallecimiento, o a la persona que lo contrata, en caso de contratar una cobertura por incapacidad permanente absoluta.

Gracias al seguro de vida, una persona puede hacer frente a sus gastos cotidianos para vivir y liberarse de cargas, por ejemplo, en caso de haber contratado algún préstamo. Compensa contratar un seguro de vida cuando hay otras personas a nuestro cargo, es decir, que dependen de nuestros ingresos para poder vivir (hijos, padres,…). En esta entrada, vamos a comentar los aspectos más importantes de este tipo de seguros.

Elementos de un seguro de vida

Los elementos de un seguro de vida, son los mismos que en cualquier otro contrato de seguro. Los más importantes son:

* Asegurador: es la compañía de seguros que entregará la contraprestación pactada en contrato, cuando se produzca el siniestro.
* Tomador del seguro: es la persona que contrata el seguro y que asume la obligación del pago de la prima.
* Asegurado: es la persona que cubre sus riesgos con la póliza de seguro.
* Beneficiario: es persona que recibirá la contraprestación pactada (indemnización) cuando se produzca el alguno de los siniestros contemplados en la póliza.
* Prima: es la cantidad de dinero que debe pagar el tomador al asegurador, a cambio de la cobertura de riesgos.
* Siniestro: son los sucesos pactados en el contrato de seguro, bajo los que se activaría la cobertura. En el seguro de vida, pueden ser el fallecimiento u otros sucesos relacionados con la salud de las personas, por ejemplo, la invalidez.

¿Por qué resulta útil un seguro de vida cuando contrato un préstamo?

Cuando una persona firma un contrato de un préstamo, recibe del banco un capital y, al mismo tiempo, está asumiendo la obligación de afrontar una serie de pagos a lo largo del tiempo, para devolver el capital más los intereses. En la práctica bancaria, es normal que el banco pida que la persona aporte algún tipo de garantía (una casa, un avalista,…), para poder recuperar el dinero en caso de que se produzca una situación que impida que cumpla con su obligación.

Por ejemplo, esto sucedería en caso de fallecimiento de la persona, o de que pierda la buena salud por alguna causa y sus ingresos no sean suficientes para hacer frente a los pagos. Para evitar situaciones difíciles y complicadas debido a alguna de las causas anteriores, es muy útil contratar un seguro de vida. De esta manera, la persona que contrata del préstamo y otras que puedan depender de ella quedan cubiertos y podrán hacer frente a sus gastos cotidianos para vivir y liberarse de cargas, como es la del préstamo.

En los seguros de vida vinculados a préstamos hipotecarios, la entidad que lo concede suele pedir que se le ponga a ella misma como beneficiario. Esto significa que en caso de fallecimiento del asegurado, a la vez titular del préstamo, el dinero de la indemnización servirá para pagar el capital pendiente del préstamo, liberando de la obligación a los demás obligados en el mismo y a sus herederos. Si sobra capital, iría a parar a los beneficiarios del seguro.

¿Cuál es el mejor momento para contratar un seguro de vida?

La vida da muchas vueltas y uno nunca sabe lo que va a pasar en el futuro. Los seguros nos sirven para cubrirnos en situaciones difíciles de prever, permitiéndonos dejar tener nuestras cuentas claras en caso de que se produzca un siniestro. Si vamos a contratar un préstamo o si tenemos personas a nuestro cargo, cuyo sistema de vida dependa de nuestros ingresos, es muy recomendable contratar un seguro de vida.

Se puede contratar de muchas maneras, dimensionando el capital asegurado y pagando una prima más o menos alta, contratando una cobertura de invalidez o no, pero siempre hay que tener en cuenta que se está pagando por algo que resultará de gran importancia en caso de siniestro. Pensar qué se necesitaría cuando no estemos, los gastos mínimos a afrontar y las cosas que quedan aún por hacer a los nuestros (por ejemplo, terminar unos estudios), es la base para ello.

No hay una fórmula mágica, no hay una ecuación que diga que ha llegado el momento de contratarlo. Lo que sí sabemos es que, como decía el filósofo Heráclito, lo único que permanece a nuestro alrededor es el cambio.

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Imagen | Tom Cuppens

Conversación

  • probertoj

    Sí, pero es uno de los seguro más caros 🙁