Los ‘cajones’ de los Bancos Centrales como método para monetizar la deuda

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Como ya habíamos puesto de manifiesto en anteriores artículos, el Banco Central de cualquier país es el encargado de definir su política monetaria mediante determinados instrumentos que tiene a su disposición. o, en el caso del Euro, de toda una región como Europa. Esta política se basa, fundamentalmente, en controlar la cantidad de dinero en circulación a través de los agregados monetarios.

Seguramente, todos estamos pensando en dinero en circulación como el conjunto de billetes y monedas físicos, fabricados por la autoridad competente. Sin embargo, y aunque este dinero físico supone una cantidad muy importante de los medios de pago existentes en una economía, no es más que una parte de los mismos. Entonces, ¿cómo suelen fabrican los Bancos Centrales este dinero?

Monetización: cambiando dinero por otros activos

Cuando un Gobierno necesita una cierta cantidad de dinero para atender sus pagos inminentes, puede recurrir a los mercados financieros emitiendo deuda pública. En ocasiones, el Tesoro, entidad encargada de emitir esa deuda, no es capaz de colocarla de forma completa entre todos los inversores.

Cuando esto ocurre, el Gobierno puede recurrir al Banco Central para que le compre esa deuda no colocada. ¿De qué manera? Muy sencillo. El Banco Central crea el dinero necesario para adquirir esa deuda y se la presta al Estado a cambio de una Letra del Tesoro, un Bono o una Obligación.

En realidad, este nuevo dinero no se materializa en la forma de nuevas monedas y billetes, sino que, más bien, se crea a través de un apunte contable. En el activo del Banco Central se contabiliza la deuda emitida por el Tesoro, y en el pasivo se contabiliza ese nuevo medio de pago creado. Es decir, la deuda pública pasa a manos del Banco Central, mientras que ponen en circulación nuevos medios de pago (nuevo dinero).

Es decir, la monetización es el proceso mediante el cual una entidad determinada convierte algo en dinero: puede ser deuda pública, deuda de las empresas o cualquier otro activo que haya perdido parte de su valor y que suponga pérdidas. Normalmente nos referimos a monetizar cuando hablamos a gran escala de los Bancos Centrales, pero nosotros mismos podemos monetizar determinadas cosas, como por ejemplo, el tráfico de una página web para convertirlo en dinero.

En realidad, aunque pudiese parecer que el proceso de monetización es sencillo, no está exento de problemas y complejidades. Y es que, como cualquier proceso de creación de dinero, a mayor cantidad de dinero en circulación, mayor será también la depreciación de la moneda y, por tanto, menor su poder de compra.

A mayor monetización, menor poder de compra de la moneda

Últimamente, está muy de moda hablar de los balances de los Bancos Centrales, y de cómo éstos los expanden para llevar a cabo una política monetaria expansiva. Lo que, en realidad, está ocurriendo es que los Bancos Centrales están emitiendo nuevos pasivos. Es decir, están poniendo en circulación nuevos medios de pago en forma de dinero.

En realidad, todo activo en poder de los Bancos Centrales en ese momento no está a disposición de los ciudadanos. La monetización intercambia dinero por otro activo y, por este motivo, se elimina ese activo de la circulación, poniendo a disposición de los ciudadanos y las empresas mayor cantidad de dinero. En cualquier momento, si existen indicios inflacionarios, el Banco Central puede optar por realizar la operación inversa y retirar dinero en circulación de la economía.

Pero, ¿qué sucede cuando se pone en circulación una mayor cantidad de dinero? La moneda nacional pierde poder de compra al ser su valor menor por aquello de la utilidad marginal: cuanto más abundante es un activo, menor será su valor ya que, entonces, será más sencillo obtenerlo.

Hay que aclarar que la moneda no es un activo cualquiera, sino que es el medio de pago legal de bienes y servicios que tenemos a nuestra disposición. Que una moneda pierda su valor implica que los precios de los bienes en una economía serán mayores. Esto es sencillo de ver con un ejemplo: en una economía cerrada hay únicamente dos bienes que pueden adquirir los ciudadanos y un millón de euros en circulación. Por este motivo, cada bien vale 500.000 euros.

Si, en un proceso de monetización de activos, el Banco Central decide expandir su Balance y poner a disposición de los ciudadanos otro millón de euros adicional sin una producción mayor, es decir, dos millones de euros para dos bienes, cada bien pasará a valer un millón de euros. Es decir, se ha producido un aumento en el nivel de precios, que comúnmente se conoce como inflación.

Conclusiones

El proceso de inflación que se genera cuando se monetiza un activo es el mayor obstáculo de los Bancos Centrales ante ese proceso de creación de nuevo dinero. Si este proceso inflacionario no ocurriese, los Gobiernos lo tendrían muy sencillo: tan solo tendrían que emitir deuda para financiar todos sus gastos y esperar que el Banco Central se la comprase y la metiese en un cajón para siempre.

Sin embargo, el proceso inflacionario mencionado hace que los Bancos Centrales y Gobiernos tengan que poner sumo cuidado en la elaboración de este tipo de políticas, ya que pueden hacer perder mucho valor a la moneda si no se tiene mucho cuidado en su ejecución.

En Naranja | ¿Qué instrumentos tienen los Bancos Centrales para controlar la política monetaria?
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