Los valores de la Ryder Cup

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El pasado fin de semana, millones de espectadores siguieron el desarrollo de la Ryder Cup, un torneo de golf muy especial, que para muchos es el más importante de todos los que se celebran de este deporte. Fue una edición memorable y emotiva, al conseguir el equipo europeo una victoria épica, fruto de la pasión por el deporte y en la que se pudieron ver muchos valores positivos en los jugadores y el público presente en el campo.

Pasión, deportividad, respeto, saber perder y ganar, trabajo en equipo, son solo algunos de los valores que rebosaron en los tres intensos días de competición. Estos valores son aplicables en cualquier campo de la vida, siendo la educación una de las mejores inversiones que cualquier persona puede realizar.

El golf es un deporte que se practica tanto individualmente, como por equipos. En la Ryder Cup, se enfrentan un combinado de golfistas profesionales de Estados Unidos, contra otro de jugadores europeos, ente los que se encontraban el español Sergio García y el capitán, Chema Olazábal. Para entrar en el equipo, hay una pelea titánica durante los meses previos, en la que los jugadores lo dan todo por estar entre los elegidos. Sergio García entró en el último momento, gracias a que no se rindió ante la adversidad y así logró una victoria en un torneo que le clasificaba directamente.

Durante la primera jornada de la Ryder Cup, se celebraron 8 enfrentamientos por parejas, poniéndose el resultado de cara para los americanos. En España, se podían ver ya algunos comentarios pesimistas, que se incrementaron en la jornada del sábado, cuando en los partidos de ese día las cosas seguían poniéndose cada vez más de cara para los americanos. Pero hubo un jugador europeo que confiaba en sus posibilidades y en las de su equipo, Ian Poulter, quien sacó una garra extraordinaria para ganar un punto que resultó clave en el desarrollo final. Poulter tampoco se rindió y echó el resto.

El domingo, jornada final, el marcador era abrumador para los estadounidenses y se vislumbraban pocas opciones de remontada para el equipo europeo. Su capitán, Chema Olazábal, contó con la ayuda y presencia de Josep Guardiola para motivar a sus discípulos, y arengó a los jugadores para que salieran al campo a disfrutar. La figura de Severiano Ballesteros estaba muy presente, al ser la primera edición de la Ryder Cup que se disputa desde su fallecimiento, un torneo en el que siempre destacó el jugador cántabro por sus grandes gestas en forma de victoria. Seve era la referencia y el modelo a seguir para todos los allí presentes.

Durante la jornada del domingo, ya en modalidad de juego individual, los europeos fueron ganando un encuentro tras otro, dándole la vuelta al marcador para llegar a un final de infarto. Estaban “enchufados”, como se dice en el argot del golf, había muchas ganas de lograr la victoria y estaban luchando todos juntos por un objetivo común. En la retransmisión por televisión, se vieron imágenes que ponían la piel de gallina, como por ejemplo, jugadores de un bando aplaudiendo los buenos golpes del otro, reconociendo el buen trabajo del otro bando.

Y así se llegó al penúltimo partido, en el que Europa logró el punto definitivo para la victoria, no sin emoción. El jugador clave de los europeos, Ian Pöulter, lejos de acaparar el protagonismo delante de las cámaras, en cuanto se confirmó el triunfo, se fue directo a abrazar Chema Olazábal, como reconocimiento de su labor al frente del equipo. El público americano aplaudió también la victoria del equipo contrario y todos los participantes fueron protagonistas de la ceremonia de clausura, ese mismo día.

Es importante destacar que la Ryder Cup alcanza unas magnitudes extraordinarias poniendo en juego “tan sólo” el honor y un trofeo para el equipo. No hay ningún premio en metálico, ni en especie. Es competencia pura y los jugadores así lo demuestran con sus declaraciones, en las que afirman rotundamente que es más importante una victoria en la Ryder Cup, que en cualquier otro torneo de golf, incluidos los 4 grandes. El honor de la victoria es una demostración de verdadera pasión por el trabajo realizado.

Los valores de la Ryder Cup son eternos

No rendirse ante la adversidad, echar el resto aunque sólo se vean dificultades alrededor, tener modelos de valores para imitar y seguir, trabajar en equipo y luchar por objetivos comunes, reconocer la labor de los que nos rodean cuando lo hacen bien y se esfuerzan, sentir verdadera pasión por el trabajo realizado, es una “cartera de valores” que a buen seguro ayudará a quienes se decidan a ponerla en práctica.

Oriol Amat nos contaba que el optimismo era clave para lograr una mejoría en la situación actual. La unión de las personas, igual que la Europa unida que se vio trabajar por un frente común en el campo de golf ¿por qué no iba a funcionar en otros ámbitos, en los que parece que en la práctica la unión es mucho más compleja? ¿Y si aplicamos los valores de la Ryder Cup a todo lo que nos rodea? Sin duda, una cuestión de transformarse y desaprender.

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Imagen | Ryder Cup – Mike Ehrmann/Getty Images

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