¿Por qué no es buena idea dejar tu dinero debajo del colchón? La inflación lo explica

Cuando pensamos en ahorrar, la idea de guardar el dinero debajo del colchón no es la mejor. Es cierto que, si se va metiendo dinero en un saco durante años, al final se consigue un fondo de ahorro bastante importante. El problema es el valor que tiene ese dinero guardado en casa. Si guardas 20.000 euros, tienes 20.000 euros, pero ese dinero puede no permitirte comprar lo mismo que antes por la inflación.

En este sentido, cuando se tiene en cuenta esta variable en nuestras decisiones de ahorro y consumo, se explica mejor por qué no es una buena idea dejar el dinero debajo del colchón.

¿Qué es la inflación?

La inflación es el incremento del precio de bienes y servicios a través del tiempo. El Banco de España define la inflación como el incremento del nivel general de precios representado, por ejemplo, en el índice de precios de consumo (IPC).

Este índice, creado a partir del precio de diferentes productos y servicios de la cesta de la compra, marca la inflación en cada momento. Se compara el IPC de un mes concreto con el de un año antes para ver su variación. Si los precios aumentan hay inflación, pero si los precios bajan, se produce deflación.

Cuando la inflación sube, los precios son más caros, mientras que los ahorros son menores porque un euro vale cada vez menos. Esto significa que con el mismo dinero se pueden comprar menos productos y servicios y, por tanto, se pierde poder adquisitivo.

¿Cómo se controla la inflación?

Existen diferentes tipos de inflación que afectan tanto a la economía general como a la personal. Según cómo sea la inflación, las medidas adoptadas para su control nos afectan de un modo u otro. Por ejemplo, la inflación alta se controla subiendo los tipos de interés, lo que tiene consecuencias negativas para quienes tienen préstamos o hipotecas.

El Banco Central Europeo (BCE) es el encargado de regular la inflación en la eurozona a través de los tipos de interés. Cuando sube los tipos intenta contener la inflación y dar estabilidad a los precios, porque hay menos demanda de dinero a través de préstamos. Por el contrario, cuando baja los tipos, las hipotecas se abaratan, aumenta la demanda de los clientes, pero, al mismo tiempo, la rentabilidad de los ahorros es menor.

¿Cómo afecta la inflación a los ahorros?

El objetivo de tener nuestro dinero ahorrado es obtener la mayor rentabilidad posible. En general, cuanto mayor sea el tipo de interés, mayores serán las ganancias para el ahorrador. Sin embargo, a este rendimiento habría que restarle la inflación para saber cuál es la ganancia final. Es decir, cuando los tipos son altos, la inflación también es alta, por lo que hay que descontar al rendimiento obtenido la inflación, mientras que, si la inflación es 0, no habría que restar nada a los rendimientos percibidos.

Por esta misma razón, no es buena idea guardar los ahorros debajo del colchón, pues el dinero pierde valor con el tiempo, al sufrir los efectos de la inflación. El dinero se devalúa con la inflación, lo que significa que, si guardamos 20.000 euros debajo del colchón, con una inflación del 3% al cabo del año, aunque tengamos la misma cantidad, su poder adquisitivo habrá disminuido en 600 euros.

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