¿Podemos llegar a autorrealizarnos sin satisfacer lo más básico? la pirámide de Maslow

piramide de maslow

Siempre he pensado que nuestro comportamiento como consumidores es perfectamente racional, aunque nos quieran hacer creer lo contrario. Nunca vamos a pagar más de la cuenta por un producto que satisfaga nuestras necesidades porque nuestros recursos económicos son limitados.

Pero tampoco vamos a comprar ciertos productos que satisfagan unas necesidades concretas en tanto en cuanto no tengamos satisfechas otras más básicas. Esto es precisamente lo que el psicólogo Abraham Maslow formuló en su conocida pirámide de las necesidades.

La jerarquía de necesidades. Satisfacer lo más básico, lo primero

Respirar y alimentarnos son actividades cotidianas que todos realizamos y sin las cuales no podríamos vivir. Es obvio que si no podemos satisfacer estas necesidades básicas poco nos vamos a preocupar de tener un buen coche o de viajar a un lugar exótico. Es decir, todos tenemos una jerarquía de necesidades que van desde las fisiológicas hasta las de autorrealización.

Y esto fue precisamente lo que Maslow formuló en su famosa pirámide de necesidades. Las necesidades se agrupan en distintos niveles formando una pirámide de tal forma que las situadas en la parte superior de la pirámide solo requerirán nuestra atención en tanto en cuanto se hayan satisfecho las necesidades de niveles inferiores, tal y como se muestra en la siguiente imagen:

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En el momento que tenemos satisfechas las necesidades del nivel inferior, se produce una fuerza de crecimiento que nos empuja a querer satisfacer las que están en un nivel por encima. De la misma manera, puede darse el caso de una fuerza regresiva que nos empuje a necesidades más básicas no cubiertas.

Cuando estamos de turismo en una ciudad y nos entra hambre, dejamos de hacer fotos a los monumentos para buscar un lugar en donde comer; una vez hemos satisfecho nuestro apetito, proseguimos nuestro camino. En este caso, se han dado las dos fuerzas en una sola acción; en primer lugar, hemos pasado de realizar una acción de ocio a otra de nivel más básico y, una vez satisfecha, hemos subido un nivel en la jerarquía.

Esto es una simplificación pero, en la realidad, existen muchas más necesidades a satisfacer en la jerarquía, como bien vemos en la propia pirámide. Es decir, los seres humanos podremos empezar a resolver problemas complejos cuando tengamos satisfechas el resto de necesidades y, como apunté en el ejemplo, es posible que en un momento determinado sea necesario atender una necesidad más básica.

¿Por qué es importante esta teoría en economía?

Aunque parezca una teoría relacionada únicamente con el campo de la psicología, en realidad tiene aplicación directa en la economía. Maslow afirmaba que únicamente las necesidades no satisfechas generan comportamiento por parte de la persona. Si tenemos sed, beberemos un vaso de agua; pero si no, no será necesario realizar ninguna acción destinada a saciar nuestra sed.

Y es precisamente es este comportamiento el que nos lleva a demandar productos destinado a satisfacer esas necesidades y, por tanto, a las empresas a ofrecerlos. En este sentido, cuando muchos individuos están situados en la misma parte de la jerarquía y demandan el mismo producto para satisfacer esa necesidad, es cuando se produce una demanda notable de esos productos.

Las empresas conocen estos comportamientos y no solo centran sus esfuerzos en satisfacer las necesidades más genéricas, si no que además intentan generar nuevas mediante la publicidad. ¿Quién no ha visto anuncios de las Tablets que hasta hace poco no existían como producto? Antes no habíamos caído en la necesidad de tenerlos, pero ahora pueden parecernos imprescindibles.

Además de marketing, los departamentos de recursos humanos se basan en un sistema motivador que orientado a la cobertura de las necesidades de los empleados más allá de la propia retribución económica. Buscan necesidades no satisfechas en los empleados y generan un sistema para crear un clima motivador en los mismos; claro que lo que es válido para satisfacer a un empleado, puede que no lo sea para el resto.

A nivel institucional, las políticas gubernamentales deberían ir encaminadas a satisfacer las necesidades no cubiertas por los ciudadanos, como la mejora las infraestructuras de transporte, la creación de zonas verdes y de ocio, la garantía un sistema de retribuciones igualitarias, etc. son los servicios que la propia Administración pone a nuestra disposición para avanzar un nivel en la jerarquía de la pirámide.

La forma piramidal se debe a la duración que requiere cada actividad para poder avanzar a un nivel superior. Satisfacer las necesidades más básicas, como por ejemplo comer, requiere un corto espacio de tiempo (cocinar la comida, comer y fregar los platos) mientras que las que están situadas en la cúspide de la jerarquía puede llevar hasta años (sentirse realizado es algo abstracto que depende de cada persona pero que, en general, no ocurre en un día ni en un mes).

La pirámide de Maslow tiene multitud de aplicaciones en el mundo real. Hay que tener en cuenta que no siempre la pirámide es aplicable para todos los individuos pero, en general, sí que podemos decir que todos nos movemos por determinadas necesidades que tenemos que tratar de satisfacer.

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Imagen | ct253, Wikipedia – CC

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  • Josep Camós

    El problema real es que, a la práctica, nuestra pirámide particular no tiene los forjados de las plantas tan llanos como los imaginó Maslow, sino que se ondulan cuando una necesidad primaria o secundaria deja de estar cubierta y debemos mantener igualmente las demás. Un caso sería cómo evitar que la pérdida del empleo (seguridad) afecte a nuestra autoconfianza (reconocimiento). Ahí, o apuntalamos bien… o tenemos un problema.