¿Por qué se aplican tipos de interés en los préstamos?

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Seguramente todos hayamos tenido que solicitar un préstamo alguna vez a una entidad bancaria, bien sea hipotecario o bien de cualquier otro tipo. En ese contrato que hemos firmado aparece un concepto llamado tipo de interés del préstamo.

En nuestra vida diaria todos damos por hecho que todo préstamo tiene que llevar aparejado un tipo de interés pero ¿sabemos realmente por qué los contratos de préstamo llevan aparejado este concepto? ¿qué ocurriría si el banco nos otorgase un préstamo sin aplicar un tipo de interés al mismo?

El tipo de interés: el precio del dinero

Las entidades financieras venden dinero. Nosotros vamos a nuestro banco más cercano a solicitar dinero con la promesa de devolverlo al cabo de un período más o menos largo de tiempo.

No tendría mucho sentido que le devolviésemos el dinero de una sola vez porque, para eso, podemos obtenerlo de nuestros ahorros sin necesidad de acudir a la entidad financiera. Por este motivo se lo vamos devolviendo poco a poco. Sin embargo, la entidad financiera no va a prestar el dinero sin más, sino que va a pedir una compensación a cambio.

En resumen, de manera muy somera, el tipo de interés es el precio del dinero. Y vosotros os preguntaréis: pero, ¿el dinero tiene un precio? Pues sí. El dinero no deja de ser un bien que sirve para facilitar los intercambios y, por este motivo, es demandado por los consumidores; y como cualquier otro bien demandado en los mercados y con una oferta limitada, también tiene un precio. Solo que a éste se le llama tipo de interés, que es el porcentaje que, aplicado sobre el dinero prestado, da como resultado el beneficio del prestamista (quien presta el dinero) y la compensación a pagar por el prestatario (quien recibe el dinero).

Haciendo una analogía con la ley de la oferta y la demanda, el tipo de interés es el precio al cual el prestamista (u oferente) ofrece su dinero (el bien en cuestión) al prestatario (o demandante). Tal y como ocurre con la ley de la oferta y la demanda de un mercado, el equilibrio se da en el punto en el que el precio (interés) de la oferta y la demanda coinciden.

Sin embargo, hay algunos autores para los que esta definición es un tanto imprecisa. Para John Maynard Keynes, la oferta de dinero depende también de la preferencia por la liquidez, es decir, por la preferencia de los ahorradores por mantener más o menos cantidad de dinero en efectivo.

¿Por qué se aplican tipos de interés en los préstamos?

En realidad, el tipo de interés se utiliza para compensar un doble efecto:

  • Por un lado, para contrarrestar el riesgo de insolvencia del deudor. Si nosotros prestamos una cierta cantidad de dinero al prestatario, esperamos que nos lo devuelva. Con el tipo de interés se consigue compensar en parte este riesgo de no devolución; no en vano, cuando se estudian los riesgos en cualquier concesión de crédito de una entidad financiera, el tipo de interés es más alto cuanto más elevado sea el riesgo de insolvencia del deudor. Es lo que se conoce comúnmente como prima de riesgo.
  • Por otro lado, el prestamista está renunciando temporalmente a la satisfacción de sus fines más inmediatos, por lo que exigirá una compensación económica por prestar su dinero. Si no existiese esta compensación, nadie prestaría su dinero porque le saldría más a cuenta atesorarlo que prestarlo. De hecho, cuanto mayor es el plazo al cual se han prestado esos fondos, mayor será el tipo de interés aplicado porque mayor será también el plazo de tiempo que tendremos que renunciar de nuestro dinero.

En resumidas cuentas, el tipo de interés será creciente con el plazo y el riesgo. Es decir, y aunque suene a perogrullada, el tipo de interés de las inversiones y de los préstamos a largo plazo o más arriesgados son superiores a los tipos de interés de los préstamos a corto plazo o menos arriesgados.

La utilidad del dinero también condiciona el tipo de interés

Por último, un tercer factor que condiciona el tipo de interés es la utilidad marginal del dinero. En situaciones de incertidumbre ante, por ejemplo, un eventual despido, muchos ciudadanos prefieren atesorar su dinero en forma de liquidez en lugar de prestarlo (y recibir, por tanto, una compensación económica por ello). En este caso, será necesario recibir una compensación mayor por prestar esos fondos.

Si, al contrario, la utilidad del dinero no es muy elevada, el tipo de interés será menor. Si, por ejemplo, no tememos por nuestro empleo y, por tanto, podemos inmovilizar una cierta cantidad de recursos para recibir una contraprestación económica, el tipo de interés que demandado para ello será menor.

Por este motivo, el tipo de interés es un indicador tan importante. Por un lado, permite conocer el riesgo de insolvencia de los prestatarios; por otro lado, permite conocer a qué plazos se están inmovilizando los recursos y, por otro, permite conocer cuál es la utilidad del dinero para los ciudadanos.

Pocas variables proporcionan tanta información y son tan importantes a día de hoy en economía como el tipo de interés.

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