¿Por qué suben o bajan las empresas el precio de sus productos?

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Los seres humanos solemos ser seres racionales, y como tales nos comportamos cuando vamos de compras. Si una empresa nos sube el precio de un producto, la empresa venderá menos unidades de ese producto y, de la misma manera, si el producto es más barato, podrá contar con más ventas.

Pero más o menos ventas no quiere decir más o menos ingresos para la empresa. Si fuera así, todas las empresas simplemente se limitarían a bajar el precio con un margen suficiente para obtener mayores beneficios. En realidad, existe una forma de conocer cuál sería el precio que maximizaría los ingresos del producto y por tanto, los beneficios. Es la llamada elasticidad de la demanda.

La elasticidad precio de la demanda es una medida utilizada en economía para medir el grado de respuesta de la cantidad demandada de un producto cuando se produce una modificación del precio; es decir, cuántas unidades de más o menos se venderán ante variaciones a la baja o al alza del precio del producto. En este sentido, podemos diferenciar entre los productos de primera necesidad y los que no lo son.

Los productos con demanda elástica. ¿Existen sustitutivos cercanos?

Pensemos en un consumidor como Pedro que, inicialmente, no está interesado en comprar un coche ya que, aunque lo necesita, todavía no puede comprárselo por falta de dinero, y puede aún moverse en transporte público. Sin embargo, ante una bajada del precio del producto, Pedro tendrá dinero suficiente para comprar el coche y, al ser más cómodo y proporcionarle mayor autonomía, finalmente acabará comprándoselo.

Por otro lado, Juan sí que quiere adquirir un vehículo porque necesita cierta autonomía para moverse. En principio, Juan no había pensado en comprar el modelo de coche rebajado, si no una moto. Sin embargo, a Juan le parece suficiente la reducción del precio para renunciar a lo que tenía pensado comprar inicialmente y, por tanto, decide adquirir el modelo con la bajada de precio.

En estos casos, a la empresa le interesará por tanto la bajada de precio. Consumidores que en principio no iban a adquirir el producto finalmente lo comprarán y adicionalmente le robarán clientes a la competencia. Si además, la cantidad de ventas es proporcionalmente mayor a la bajada del precio, los beneficios aumentarán, y en este caso estaremos hablando de un producto con una demanda elástica.

Siguiendo con el ejemplo anterior, la empresa de automóviles vendía el modelo de coche a 10.000 euros, y el número de compradores era de 1.000, por lo que los ingresos por venta eran de 10.000.000 de euros. La empresa decide reducir el precio del mismo a 9.000 euros (un 10%), y el nuevo número de compradores es de 1.500. Con este nuevo precio, los ingresos por ventas serán de 13.500.000.

En este caso, como se ve, los mayores ingresos por ventas compensarán con creces el menor precio del producto. En este caso, estaremos hablando de una demanda elástica, y las bajadas de precio serán más que recomendables para la empresa. De la misma manera, una subida de precio hará que los ingresos por ventas sean menores y, por tanto, nada recomendables.

Los productos con demanda elástica son aquellos productos fácilmente sustitutivos y que no son necesarios para nuestro día a día; en general, todos los productos que no son de primera necesidad suelen tener una sensibilidad muy alta a las variaciones del precio y, por tanto, las empresas deben poner sumo cuidado a la hora de subir o bajar el precio de los productos.

La demanda inelástica. Los productos de primera necesidad

A diferencia de los productos con demanda elástica, los bienes de primera necesidad difícilmente sustituibles son poco sensibles ante variaciones de precio. Es decir, la variación de la cantidad demandada del producto es menor proporcionalmente a la variación del precio.

En general, este tipo de productos son los bienes de primera necesidad. Una barra de pan es necesaria cueste 60 céntimos o un euro y, por tanto no podemos prescindir de ella. Ocurre lo mismo con servicios como la electricidad, la telefonía o el gas. Esto no quiere decir que las empresas deban poner un precio infinito a sus productos para optimizar al máximo el beneficio, porque aunque son bienes necesarios, existe competencia.

En este caso, las empresas optarán por aumentar el precio de sus productos hasta un límite que maximizará sus ingresos por ventas. En caso de reducirlo, aunque las empresas aumentarán sus ventas, reducirán sus ingresos y, por tanto, esta estrategia no será recomendable.

Además, hay casos de productos en los que la subida o bajada del precio provoca una reducción o aumento en la misma proporción de las ventas, y por tanto los ingresos por ventas se quedarán invariables. En este caso, es indiferente subir o bajar el precio, aunque con matices. No sería lógico poner un precio de cero euros, o un precio máximo en el que las cantidades vendidas sean cero, ya que en ambos casos los ingresos por ventas serán de cero euros.

La elasticidad es importante para elegir el precio de un producto. Aunque es muy difícil de calcular de manera muy aproximada a priori, existen modelos matemáticos para tratar de estimarlo; en todo caso, los bienes con sustitutivos cercanos tenderán a reducir su precio para aumentar sus ventas, y aquellos productos de primera necesidad tenderán a mantenerlo o incluso aumentarlo un poco para aumentar sus ventas. Algo que parece lógico, espero que seas capaz de explicar ya de manera empírica.

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