¿Por qué el valor de un billete es la cifra que aparece impresa, si solo es un trozo de papel?

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Cuando acudimos a cualquier tienda o establecimiento a hacer nuestra compra diaria entregamos a cambio unos papeles o unos metales redondos que contienen un número grabado en él, el cual simboliza el valor que tienen para realizar intercambios; sí, me estoy refiriendo a las monedas y los billetes que todos conocemos.

Pero, ¿qué hace exactamente que confiemos en la cifra que aparece impresa en cualquier billete? Si te das cuenta, la única diferencia que existe entre un billete de cinco euros y otro de cien es, en realidad, su color y la cifra que aparece impresa y, sin embargo, el valor entre uno y otro papel es muy diferente. Es el llamado dinero fiat, cuya confianza depende del Gobierno.

Dinero fiat: su respaldo es nuestra confianza

Hasta hace unos años, los bancos también entregaban billetes y monedas a los ciudadanos, con un valor intrínseco de los mismos que dependía de la cifra que estuviese consignada en ellos. Sin embargo, ese valor estaba respaldado por una cantidad determinada de oro que estos bancos atesoraban en sus cajas fuertes. Es decir, si el banco te daba cien euros en un billete era porque, en realidad, poseías oro por valor de cien euros en la caja fuerte del banco.

Hoy en día el sistema monetario no funciona así. El valor de un billete o moneda es el valor que le da un determinado Gobierno. Si el Gobierno decidiese hacer circular un papel que tuviese estampado la cifra de 1.000 euros, ese sería su valor y, por tanto, podríamos adquirir bienes que tuviesen un valor de 1.000 euros o menos. Tan fácil como eso.

En términos económicos, a este dinero se le denomina dinero fiat; cada país tiene su propia moneda fiat, y su valor es proporcionado por el Gobierno o la regulación específica de cada país. En lugar de estar respaldado por algún activo tangible, como el oro, su respaldo es legal y, por ello, todos los ciudadanos confiamos en que vamos a poder pagar un bien por el importe que aparece impreso en cada papelito.

De hecho, ya no es que este dinero se base en la confianza sino que además, es muy complicado encontrar un establecimiento que permita el pago en una moneda diferente de la legal en ese país o en algún otro bien o mediante el trueque, como se hacía en la antigüedad. Entonces, ¿estamos todos obligados a utilizar esta moneda?

Todos estamos obligados a utilizar la moneda de curso legal

En realidad, ya no es tanto que confiemos en esa moneda o no como medio de intercambio, sino que todos estamos obligados a utilizarla. En la mayoría de países se impone el uso de una sola moneda, lo que se denomina moneda de curso forzoso, ya que no es posible utilizar otra o su uso está muy restringido, a diferencia de las leyes de curso legal, que permiten el uso de esa moneda pero sin imposición como tal.

De hecho, aunque no hubiese leyes de curso forzoso, cualquier ciudadano o empresa estaría interesado en utilizar la moneda de curso legal que fuera la utilizada en cada país y, de hecho, acaba siendo el único medio de pago utilizado aunque no se imponga formalmente, tanto por parte de los ciudadanos como por parte de las empresas.

Los ciudadanos, porque saben que es una moneda admitida en cualquier establecimiento y, de esta manera, no se iban a arriesgar a llevar en sus bolsillos otro tipo de medios de pago que no saben si van a ser admitidos por la empresa en la que van a efectuar sus compras.

Las empresas, por su parte, tienen que pagar impuestos al Estado en la moneda de curso legal, aparte de tener que pagar a sus trabajadores y a sus proveedores. Por lo tanto, aunque no quisieran admitirla como medio de pago, finalmente no les quedaría otro remedio ya que existe una relación muy fuerte con su entorno.

¿Puede el Gobierno usar imprimir cualquier valor a sus monedas?

Cabe pensar que, si el respaldo del dinero fiat se encuentra en las leyes de curso legal y no en un activo tangible, y teniendo en cuenta que es el Banco Central de cada país la institución encargada de poner el dinero en circulación, puede dar tanto valor a sus billetes y monedas como considere necesario en cada momento.

En realidad, el Banco Central no modifica el valor de sus billetes o monedas en circulación. Siempre van a existir un conjunto de billetes con un determinado valor impreso en ellos. Sin embargo, lo que normalmente se suele hacer es imprimir más billetes y monedas (o retirarlos de la circulación), lo que reduce (aumenta) el valor de las monedas en circulación.

Imaginemos la economía cerrada del país Fiatlandia en la que solo se producen cuatro televisores y hay dinero en circulación por valor de 1.000 euros. Cada televisión tendrá un valor, entonces, de 250 euros (1.000 / 4); acto seguido, el Banco Central de Fiatlandia decide imprimir billetes y monedas por valor de otros 1.000 euros, habiendo en total 2.000 euros en circulación.

Cada televisor se ha encarecido 250 euros más, en total, 500 euros (2.000 / 4), lo que indica que el valor de la moneda pasa a ser menor, al ser necesario una mayor cantidad de billetes y monedas para comprar el mismo bien. De esta manera, aunque el valor que aparece impreso en cada papel sea el mismo que antes, la moneda pasa a ser menos valiosa en comparación con el resto de los billetes y monedas en circulación.

Además, la moneda fiat de cada país va cambiando su valor con el resto de monedas de su entorno en función de su oferta y demanda (en definitiva, su tipo de cambio).

Conclusiones

El hecho de que exista una moneda, como en España el Euro, que se encuentre respaldada por una ley de curso legal, garantiza que podamos usarla como medio de intercambio en cualquier establecimiento de nuestro país sin necesidad de usar otra que sea aceptada por el vendedor.

Aún así, puede perder valor muy fácilmente si el Gobierno no lleva a cabo las políticas adecuadas para mantenerlo. A día de hoy, el sistema fiat es el único sistema monetario existente, y parece que lo será por mucho tiempo.

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Imagen | Xiskya

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