¿Por qué podemos desgravarnos de unos impuestos y no de otros?

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Nosotros, en nuestra condición de ciudadanos, tenemos que aportar una cantidad de dinero a la financiación del estado en forma de impuestos, en función de una serie de condiciones, por ejemplo nuestra capacidad económica. Debido a ciertas circustancias personales, hay situaciones en las que nos podemos ahorrar una determinada cantidad de dinero.

Es lo que llamamos desgravar, o lo que es lo mismo, pagar una cantidad menor de un impuesto concreto. Pero no podemos desgravarnos de todos los impuestos que pagamos. Hay ciertos impuestos en los que nosotros no podremos ahorrarnos nada de dinero. Si nuestra situación y riqueza económica es la misma, ¿porqué sólo podemos reducir la cuantía a pagar de este impuesto y no los de otros?

Sujeto pasivo vs contribuyente

Conviene hacer una pequeña distinción antes de continuar: la que existe entre sujeto pasivo y contribuyente. Sujeto pasivo es aquel sobre el que recae la obligación tributaria, o lo que es lo mismo, quien tiene que pagar el tributo al estado, mientras que contribuyente es la persona que efectivamente soporta la carga del impuesto.

Esto, que a simple vista parece difícil de entender, en realidad no lo es tanto. Pensemos en un impuesto como el IVA. Nosotros, como consumidores, somos las personas que soportamos el gravamen del impuesto, es decir, las que efectivamente pagamos el impuesto. Pero, en realidad son las empresas las que se encargan de pagar el tributo al estado y ejercer el resto de obligaciones y disfrutar de los derechos que el impuesto lleva aparejado.

No ocurre lo mismo con otros impuestos como el IRPF, el que pagamos en cada nómina por recibir ingresos por nuestra condición de trabajadores, entre otras cosas. En este caso, el sujeto pasivo y el contribuyente recaen en la misma persona. Nosotros soportamos el gravamen del impuesto pero a la vez tenemos que cumplir con los deberes y derechos que el impuesto conlleva.

Por tanto, sólo podremos deducirnos aquellos impuestos de los que tengamos la condición de sujetos pasivos. Es por esto por lo que nosotros como ciudadanos no podemos pagar una menor cantidad de IVA, aunque seamos nosotros sobre quienes al final acaba repercutiendo. Sin embargo, las empresas sí que pueden disfrutar de las deducciones que este impuesto lleva aparejadas. Ellas son el sujeto pasivo del IVA, y por lo tanto tienen el derecho de desgravarse por diferentes conceptos.

El porqué de las desgravaciones fiscales

El que en la ley de un impuesto exista un apartado dedicado específicamente a las deducciones depende de múltiples situaciones que hay que tener en cuenta. En principio sirven para ayudar a ciertos colectivos que están en peor situación que otros, o bien para incentivar unos determinados comportamientos sociales.

Por ejemplo, pensemos en la desgravación por vivienda habitual. Es una ayuda que ofrece el gobierno para todo aquel que tenga en propiedad una primera vivienda, destinado a todo tipo de personas pero en especial a que aquellas con más dificultades puedan acceder a tener en propiedad una vivienda; pero ¿no es acaso también una forma de incentivar la compra de las viviendas? Este es el ejemplo más común que tiene un poco de las dos cosas.

En el caso, por ejemplo, de los planes de pensiones, no se ayuda a ningún colectivo en dificultades, ya que en principio este es un producto al cual sólo se puede acceder si tenemos un cierto dinero ahorrado, por lo que es una forma de animar a los ciudadanos a contratar uno. Igual ocurre con las donaciones; es una forma de incentivar que la gente aporte a quien más necesita.

Pero, como dijimos, no sólo los ciudadanos pueden disfrutar de las desgravaciones. Las empresas también pueden deducir algunos gastos. En concreto, aquellos gastos que sean necesarios para llevar a cabo su actividad profesional pagarán una menor cantidad de IVA.

Pero no sólo este impuesto pueden deducirse las empresas. Al igual que nosotros, los ciudadanos, pagamos el IRPF, ellas pagan el impuesto sobre sociedades. Pues bien, también las empresas pueden deducirse ciertos gastos en este impuesto, como por ejemplo gastos en formación del empleado. En este caso, una de las causas de las desgravaciones fiscales podría ser el animar a las empresas a obtener mayores beneficios, y así producir más, contratando de esta manera a una mayor cantidad de personal.

Las empresas suelen tener en cuenta al máximo los gastos deducibles al máximo para ahorrar, y así aumentar los beneficios lo máximo posible, al contrario que nosotros. ¿Porqué no aprovechar los beneficios fiscales que nos ofrece el estado, al igual que hacen las empresas? Esto también nos convertirá en ahorradores.

En Naranja | Si quieres pagar menos impuestos, aún estás a tiempo
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  • clavijero

    También hay que puntualizar que los mecanismos de desgravación fiscal están más orientados a las grandes fortunas que al pequeño contribuyente, aunque resulte paradójico.