¿Qué es un swap? Convirtiendo interés variable en fijo

Un swap es un producto financiero complejo que se contrata con el fin de cubrir las subidas de tipos de interés en productos de crédito, como son los préstamos hipotecarios. Los swaps son productos de crédito, y aunque a veces se entienden como seguros, en realidad son productos muy distintos.

Un swap es un producto derivado cuyo funcionamiento es muy complejo, lo que provoca que al cliente de a pie de un banco le cueste comprenderlo fácilmente. Un swap puede resultar muy rentable pero no es un producto para todo el mundo, y por ello lo explicamos en detalle a continuación.

¿Qué es un swap?

Los swaps más comunes son los que se contratan para dar cobertura a las subidas de tipos de interés en operaciones de crédito, también conocidos como swaps de tipos de interés. Este tipo de swaps los ofrecen algunas entidades financieras para cubrir las subidas de intereses en las hipotecas, aunque existen más tipos de swaps.

Un swap de tipos de interés es un producto financiero complejo mediante el cual dos partes formalizan un acuerdo para un intercambio de dinero futuro. Este intercambio se realiza en base a cobros y pagos pactados que se van acumulando a lo largo de un período de tiempo, y cuyo resultado puede ser a pagar o a cobrar en función de lo acordado en el contrato.

De esta manera, un cliente puede contratar un swap con una entidad financiera pactando una serie de cobros y pagos para cuando un tipo de interés suba o baje de determinado valor, todo ello ligado al capital de un préstamo hipotecario.

Los swaps son productos de crédito y, por tanto, consumen parte del riesgo de crédito disponible para un cliente.

Tipos de swaps

Swap de tipos de interés

El swap de tipos de interés es el más conocido para el público en general. Sirve para cubrir subidas de tipos de interés en operaciones de crédito, como es el caso de los préstamos hipotecarios de interés variable. Su misión es compensar la subida de la cuota mensual del préstamo hipotecario cuando suben mucho los tipos de interés. Esto se consigue “apostando” con un swap a favor de la subida de tipos de interés, lo que implica:

  • Cobrar una contraprestación cuando suben los tipos de interés, que sirve para compensar la subida de la cuota del préstamo.
  • Pagar una contraprestación a la entidad financiera cuando bajen los tipos de interés, que habrá que sumar a la cuota de la hipoteca.

Por tanto, un swap de tipos de interés podría servir para cubrir la subida de la cuota mensual de una hipoteca referenciada al Euríbor cuando se espera una gran incertidumbre sobre este índice, y existe el riesgo de que suba considerablemente. En función de las previsiones de evolución del índice, cada entidad podrá ofrecer diferentes condiciones para un swap.

Swap de divisas

Además de los swaps de tipos de interés, existen más clases de swaps, pero suelen ser usados más por empresas que por particulares. Por ejemplo, están los swaps de divisas, que son acuerdos de intercambio de divisas en dos fechas, uno de ida y otro de vuelta, en los que se fija el precio de ambas operaciones en el momento de la firma.

Por ejemplo, en un swap de divisas puede acordar un intercambio de euros por dólares a 1,10 hoy, y un intercambio de dólares por euros dentro de 15 días a 1,08. Estos swaps sirven para cubrir el riesgo de cambio, sobre todo con monedas muy volátiles, y para evitar gastos de cambio de divisa en empresas que operan en mercados con monedas diferentes.

Otros tipos de swap

Además de los swaps de intereses y divisas, existen otros tipos de swaps más complejos, como son los equity swap (basados en tipo de interés y en productos de renta variable) y los total return swap (con tipo de interés fluctuante y permuta de la rentabilidad de un activo sometido a riesgo de crédito).

Un swap no es un producto para todo el mundo

Como hemos visto, un swap es un producto financiero complejo. Antes de contratarlo como cobertura de tipos de un préstamo hipotecario o de cualquier otra operación de riesgo, hay que echar bien las cuentas y tener claros los escenarios que se pueden producir, para poder tomar la decisión más adecuada y saber hasta dónde puede impactar en el presupuesto.

Hay que tener claro que un swap es un producto de riesgo pero no es un seguro, por tanto, su cancelación anticipada puede conllevar el pago de una importante cantidad de dinero. En estos casos, siempre habrá que seguir lo estipulado en el contrato, pero hay que tener en cuenta que no es un producto cuya vigencia sea anual, es decir, que no se renueva cada año como un seguro, sino normalmente cada más tiempo.

En algunos casos, cancelar un swap de cobertura de tipos de interés puede suponer el pago de varios miles de euros, por lo que antes de contratar uno, conviene valorar muy bien si merece la pena o no y, sobre todo, entender bien el compromiso que se está asumiendo.

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Conversación

  • minue

    Es un clásico lo de creerse que un Swap es un seguro, cuando es algo mucho más complejo, aunque eso no quita que no interese en determinadas circunstancias, que por algo existe.

  • Yo espero no tener que usar nunca un swap. En especial por el hecho de que, si no tengo el dinero para algo, no adquiero dicho bien. Soy uno de esos tipos que no cree en la hipoteca, demasiadas restricciones 😉