¿Quién da más? Así funcionan las subastas del Tesoro

Cuando un país tiene la necesidad de financiar un determinado gasto y no tiene recursos económicos suficientes para hacerlo, puede recurrir a la emisión de deuda pública. Alrededor de esta emisión existe todo un mundo de procedimientos y formas de colocación para que el estado pueda obtener la cantidad de recursos económicos necesaria al menor interés posible.

El procedimiento más habitual de colocación de deuda pública entre los potenciales inversores es el de la subasta de títulos, que funciona de forma análoga a una subasta normal y corriente con la particularidad de que, en este caso, no se trata de vender un bien físico, sino un título que garantiza al inversor un determinado rendimiento en función de la oferta y la demanda de los títulos. Conocer cómo funciona nos ayudará a entender por qué pagamos lo que pagamos por nuestra deuda.

¿Qué tipo de emisiones de deuda pública existen?

La emisión de deuda pública se representa a través de los títulos. Estos títulos son partes en las que se divide la cuantía total que el Estado emite con el objetivo de repartirla entre la máxima cantidad de inversores posibles. Hay tres tipos diferentes de deuda pública, que se diferencian fundamentalmente en el plazo de amortización y de la forma en que se abonan sus intereses. Éstos son:

  • Letras del Tesoro: es el título de deuda pública a más corto plazo. Tiene vencimientos de 6, 12 y 18 meses y se emiten al descuento, es decir, los inversores o compradores pagan una cantidad inferior a la nominal del título, que es de 1.000 euros, y reciben estos 1.000 euros al vencimiento. El interés, por tanto, se calcula como la diferencia entre el precio de emisión y esos 1.000 euros.
  • Bonos del Tesoro: su vencimiento se sitúa entre los dos a cinco años. Su método de emisión es el habitual, mediante el procedimiento del pago de un cupón anual que se calcula como el interés pagado por cada título que tiene, también un nominal de 1.000 euros.
  • Obligaciones del Tesoro: el vencimiento de las obligaciones es a mayor plazo, entre los cinco y los 30 años. Al igual que ocurre con los bonos del tesoro, su nominal es de 1.o00 euros y se amortizan mediante cupón periódico, mediante el pago anual de intereses entre sus inversores.

Como vemos, todos estos instrumentos llevan aparejados el pago de una cuantía anual en concepto de intereses, que no establece el Estado de forma unilateral, sino que se determina en función de la oferta y demanda de estos títulos en las subastas del Tesoro.

¿Cómo funcionan las subastas de deuda pública?

Antes de iniciarse la subasta de deuda pública, el Estado tiene que determinar qué cuantía necesitará para financiar su gasto o inversión y a qué plazo lo necesita (por ejemplo, un millón de euros a doce meses). Una vez conoce esta información, se convoca a los inversores para que acceden a la subasta; los inversores, a su vez, pueden presentar dos tipos de peticiones:

  • Competitivas: los inversores presentan el precio al cual estarían dispuestos a adquirir los títulos de deuda pública, además del número de títulos que comprarían.
  • No competitivas: son aquellas que no señalan ningún precio de compra, aceptando de esta manera el precio que resulte de la subasta.

Cuando el Estado tiene todas estas peticiones de compra, se ordenan las peticiones competitivas de mayor a menor precio y acepta todas las peticiones no competitivas. De las peticiones competitivas, el Tesoro va aceptando las peticiones que ofrecen el mejor precio hasta que tiene cubiertas todas sus necesidades financieras, descartando aquellas peticiones que ofrecen los menores precios.

Una vez conocida esta información, se calcula el precio medio ponderado y el precio marginal. El primero es el precio medio que resulta al aceptar las peticiones competitivas. El segundo es el precio más bajo que se acepta en la subasta. Por ejemplo, si la Dirección General del Tesoro decide realizar una emisión de deuda pública de 30 millones de euros, y los agentes presentan las siguientes propuestas:

ejemplo_subasta_tesoro

Al aceptarse todas las peticiones no competitivas, 7 millones de euros, el Tesoro tendrá que determinar el precio medio resultante a partir de la cantidad resultante de restar la necesidad de financiación del Tesoro (30 millones de euros) de las peticiones no competitivas (7 millones de euros), es decir, 23 millones de euros. En este caso, el Tesoro aceptará las mejores peticiones hasta tener cubiertos esos 23 millones; en este ejemplo, se aceptarían todas las peticiones competitivas al 99%, al 98% y al 97%, rechazando las peticiones competitivas al 96%.

El precio marginal será el 97%, al ser el menor precio aceptado. El precio medio resultante se calculará del siguiente modo:

( 99% x 7 + 98% x 1 + 97 x 15) / 23 = 97,652 %

Esta subasta se resolvería del siguiente modo: las peticiones realizadas por debajo del precio medio se adjudican a ese precio. En este caso, 7 millones de euros al 99% y 1 millón de euros al 98%. Las peticiones no competitivas y aquellas competitivas por encima del precio medio ponderado, se adjudican a éste. Es decir, 22 millones de euros al 97,652%.

Mediante este procedimiento, se calcula el interés resultante de la subasta. Esta es la razón por la que se habla de éxito o fracaso en las subastas de deuda pública en función de que la deuda se haya colocado a un interés esperado y mayor o menor que en las anteriores subastas.

Imagen | creationc

 

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