Recomendaciones a la hora de firmar un contrato de seguro de protección de pagos

Libélula equilibrista

La imagen de esta entrada es de un juguete típico de Vietnam que se llama la libélula equilibrista. Tal y como cuenta el autor de la misma, dice que la cojas como la cojas, siempre mantiene el equilibrio, lo que resulta fascinante. Con nuestras finanzas personales, nosotros siempre proponemos hacer lo mismo, nos gusta ofrecer ideas que permitan a la gente mantener siempre cuadradas sus cuentas.

A la hora de contratar un préstamo, ya vimos que podemos mantener nuestro equilibrio ayudados un seguro de protección de pagos. Para ello conviene tener claro el funcionamiento del seguro y la operativa durante la vigencia del mismo. Es decir, qué situaciones están cubiertas y cuáles no, de qué manera se aplican o en qué casos no. Hoy vamos a aprovechar este espacio del blog para comentar una serie de recomendaciones a la hora de contratar un seguro de protección de pagos:

* Siempre hay que leer el contrato completo del seguro, entero y con detenimiento, prestando atención a la relación que pueda haber con otros productos. En el caso de un seguro asociado a un préstamo hipotecario o personal, cancelar el seguro puede conllevar un incremento del tipo de interés, o alguna otra penalización, al quedar sin cubrir el riesgo. En caso de duda, siempre es mejor preguntar, consultando las condiciones del seguro y del préstamo, ya que en ambas se puede hacer referencia a la relación entre los dos productos.
* Hay que tener en cuenta los períodos de carencia que puedan existir, que es el tiempo en el que no aplica el seguro aunque se produzca el siniestro. Por ejemplo, un período de carencia de 3 meses desde la contratación del seguro significa que no hay derecho a ninguna prestación por siniestros que ocurran en ese plazo. A partir del tercer mes, en nuestro ejemplo el seguro tiene vigencia plena.
* Es recomendable comunicar cuanto antes el siniestro a la entidad aseguradora, ya que suele existir un plazo determinado para ello y, si se hace fuera del mismo, incluso se puede perder el derecho a recibir compensación alguna por parte del seguro.
* Siempre hay que tener presentes las condiciones de renovación de una póliza de seguro, sabiendo que puede ser automática o bien voluntaria, es decir, teniendo en este último caso que comunicar a la entidad que queremos renovar un año más.
* Las pólizas de seguros de protección de pagos pueden tener una vigencia anual o ser renovadas por períodos inferiores. Si se cancela o extingue el préstamo vinculado al seguro, pierde todo el sentido todo producto asociado que cubra el pago de las cuotas del mismo, por lo que la póliza quedaría sin efecto. La entidad aseguradora podrá devolver el importe de la póliza “que no se ha usado”, en base a las condiciones del contrato; o bien, en pagos por períodos inferiores, con la cancelación del préstamo deben quedar cancelados todos los pagos futuros del seguro.
* Si cuando se cobra la compensación toca renovar el pago de la póliza, hay que consultar el contrato o con la entidad aseguradora si se va a seguir recibiendo la cantidad mensual o no, ya que puede existir un plazo máximo para cobrar la prestación y resultar no rentable pagar la póliza de nuevo.
* Un seguro de protección de pagos es una forma de ahorrar aunque a veces parezca que no compensa demasiado. Por ejemplo, para profesionales con opciones de encontrar empleo rápido, y un seguro de protección de pagos que contemple un período de carencia más una franquicia, puede suponer que esté dos meses desde la fecha del siniestro sin recibir prestación alguna. Sin embargo, si el seguro cubre los pagos en caso de baja por incapacidad temporal, la cosa es diferente. Un ejemplo de este último caso es un autónomo que se lesiona esquiando y no puede trabajar durante varios meses.
* Las franquicias son otro punto a considerar, dado que en los contratos de seguros de protección de pagos las franquicias se contemplan en forma de tiempo y no de dinero (como pasa en el caso de los seguros de coches). Por ejemplo, desde la fecha del siniestro, una franquicia puede establecer que deben pasar dos meses hasta el primer cobro de la prestación.

En definitiva, como ya hemos visto en otras ocasiones, los seguros son una fórmula de ahorro que nos permiten convertir en un coste fijo aquellos costes variables asociados a imprevistos. En el caso de los seguros de protección de pagos asociados a préstamos personales o hipotecarios, son una oportunidad de estar preparados en el caso de nos veamos en un escenario no deseado en el que no podamos hacer frente al pago de las cuotas.

Aunque seamos muy optimistas, no está de más conocer el funcionamiento de los seguros de protección de pagos, un instrumento que nos debería ayudar a vivir más tranquilos y a equilibrar nuestras cuentas en todo momento.

En Naranja | Hasta en el circo usan la red: el seguro de protección de pagos
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Conversación

  • Diego Lorenzana

    Lo de mirarse el contrato completo, aunque resulte un coñazo auténtico, creo que es algo básico que deberíamos hacer todo el mundo. Lo que ocurra después que no hayamos negociado antes nos afectará, en la mayoría de ocasiones de forma negativa.