Si a los chinos les diera por comer chocolate

Actualmente, entre Asia y la región del Pacífico Sur alojan a más de la mitad de la población mundial. Sin embargo, su consumo de chocolate representa sólo el 10% del consumo global. De media, un chino consume en torno a 200 gramos de chocolate al año, menos del 5% de lo que come un europeo. Sin embargo, la demanda china de chocolate lleva creciendo a buen ritmo desde 2006, lo que nos lleva a una pregunta: ¿Qué pasaría si a los chinos les diera por comer chocolate?

¡El chocolate se acabará en 20 años! o ¡El chocolate se convertirá en un bien de lujo! son los dos titulares que estoy seguro que habréis leído en más de una ocasión en blogs, revistas y periódicos, o quizás en uno de esos correos electrónicos en cadena que antes circulaban por la red y que ahora se han pasado a Whatsapp.

Pero, ¿el chocolate se acaba?

La lógica que siguen aquellos que afirman que el chocolate se acaba es la siguiente: al mismo tiempo que la demanda crece, la producción se reduce cada año debido a los escasos beneficios que produce cultivar cacao y a los problemas en los grandes países productores.

Esto es en parte cierto, el precio de la tonelada de cacao tocó fondo en la década de los noventa y pasó a pagarse a 300 libras esterlinas por tonelada, cuando durante el boom de los 70 se pagaba a 3.000, lo que ha hecho que desde entonces muchos agricultores hayan optado por otros cultivos, como las flores ornamentales.

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Por otro lado, la inestabilidad política y social de los grandes países productores, como Ghana o Costa de Marfil, que juntos llegaron a suponer más de la mitad de todo la producción mundial de chocolate, también ha mermado su producción, lo que nos puede llevar a la conclusión errónea de que si la producción continua bajando al final prácticamente desaparecerá.

¿Se convertirá el chocolate en un bien de lujo?

Otra conclusión a la que se puede llegar con el aumento de la demanda y la reducción de la producción es que el chocolate se convertirá en un bien de lujo al que solo podrán acceder los ricos, mientras que el resto de mortales deberemos conformarnos con tristes sucedáneos.

El razonamiento tiene toda la lógica, según la ley de la oferta y la demanda, si la oferta baja y la demanda sube, los precios suben. De hecho, en 2010 el precio del cacao subió un 40%, mientras que en el último semestre de 2013 ha subido un 14% (fuente: Index Mundi). Si a eso le unimos que este crecimiento ha atraído a inversores como Anthony Ward, que llegó a comprar el 7% de la producción mundial, impulsando el mercado al alza, pues sin duda está claro que los precios están subiendo, aunque su cotización (1725 libras por tonelada en diciembre de 2013) aun está lejos de sus máximos histórico.

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Obviamente, si esta tendencia al alza continúa durante mucho tiempo, promovida por un aumento de la demanda y un interés de los inversores, llegaría un momento que el precio del chocolate podría ser prohibitivo para las empresas chocolateras y opten por sucedáneos para sus productos comerciales, reservando el cacao para las “delicatessen”.

Nada de eso va a pasar

Un profesor de economía que tuve me dijo una vez: entender el presente es tan complicado que ni me planteo predecir el futuro. Sin embargo, en el mercado del cacao funciona a la perfección la ley de la oferta y la demanda, lo que hace fácil predecir que los precios no subirán eternamente y acabarán bajando. Lo difícil es saber exactamente cuándo y cómo, pero eso es algo que solo debe preocupar a aquellos haciendo negocio con el chocolate, como consumidores podemos estar tranquilos: ni el chocolate se va a acabar ni se va a convertir en un bien de lujo.

La explicación es bien sencilla: con los precios al alza, un número mayor de productores y agricultores se verán atraídos por el cultivo de cacao, aumentando la producción, lo que llevará a una bajada de precios. Ya ocurrió en los años 70, cuando en 1977 el precio del cacao alcanzó su máximo histórico, haciendo crecer tanto la producción mundial al calor de estos precios que la oferta superó a la demanda y la cotización del cacao se desplomó al vacío en los 90.

Lo que sí que es cierto es que si a los chinos les da por comer chocolate, aunque no sea tanto como a los europeos, aumentarán mucho la demanda mundial, pero como la producción del cacao no está limitada más que por los propios intereses de los agricultores frente a otros cultivos, no existe el riesgo de que no haya chocolate para todos, simplemente un periodo de regulación del mercado en el que los precios se mantengan al alza hasta que la producción se ajuste a la nueva demanda.

Imagen | Julien Gon Min
En Naranja | ¿Cómo fijan las empresas el precio de los productos?

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