Si estás de alquiler te damos las claves para actualizar la renta este año 2016

El IPC ya no es el índice sobre el que se actualiza la renta del alquiler en los nuevos contratos de alquiler. Desde la aprobación de la Ley 2/2015 de desindexación de la economía, que modificaba algunos artículos de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) aplicables a los contratos firmados desde abril de 2015, este índice ha sido sustituido por el Índice de Garantía de Competitividad (IGC). Para que no tengas dudas, te damos las claves para que sepas cómo hacer el contrato de alquiler para actualizar la renta este año.

¿Cuándo me pueden subir la renta del alquiler?

Lo primero que debemos saber cuando firmamos el contrato de alquiler es que la renta no subirá si su actualización no se recoge expresamente en el contrato. Esto quiere decir que, aunque la revisión de la renta es anual, esta no se puede actualizar si no se pacta de forma explícita entre arrendador y arrendatario.

Esta situación favorecerá a una u otra parte según la coyuntura económica: cuando se produzcan incrementos de precios, será el inquilino el beneficiado por no haber incluido cláusula de revisión; sin embargo, si hay reducciones en el nivel general de precios, el favorecido será el arrendador. Es importante tener en cuenta la inclusión de la revisión de la renta del alquiler, tanto si somos propietarios como inquilinos, porque en la legislación anterior la revisión de la renta anual era obligatoria.

Además de incluir la cláusula de revisión anual, en los contratos se debe especificar qué índice se toma como referencia para actualizar la renta: puede ser el IPC, el Euribor o un acuerdo tácito entre las partes que establezca una actualización anual sobre un porcentaje fijo. En el caso de que no se especifique en el contrato ninguna referencia para actualizar la renta, entonces se aplicará el Índice de Garantía de la Competitividad (IGC), que publica mensualmente el Instituto Nacional de Estadística (INE).

¿Qué es el IGC?

El  Índice de Garantía de la Competitividad (IGC) es el dato corregido del Índice de Precios al Consumo (IPC) armonizado de la Eurozona. Se calcula como la media del IPC de todos los países que tienen el euro, pero corregido para ajustar la pérdida de competitividad que España acumula desde 1999. Este índice tiene un techo y un suelo: no puede bajar del 0% ni sobrepasar el 2%, para asegurar la competitividad de la economía a medio plazo. Así, si el índice da un resultado inferior a 0, la renta del alquiler no se actualiza; pero si es positivo, la revalorización no puede superar la estimación de inflación a medio plazo que estima el Banco Central Europeo (BCE). La ventaja de este índice es su estabilidad y su desventaja, que se publica con dos meses de retraso.

El problema del IGC es que es poco conocido entre los particulares, a pesar de llevar varios meses de funcionamiento, la mayoría de personas no saben cómo funciona ni cómo se calcula. Estamos más habituados a hablar del IPC porque es el índice que tradicionalmente se ha tomado como referencia para las subidas de las pensiones y salarios, además del alquiler. Quizás por ello, los nuevos contratos de alquiler de vivienda siguen tomando como referencia el IPC más que el IGC.

Cómo se aplica el IGC

La actualización de la renta con el IGC se realiza cuando se cumple un año de vigencia del contrato. A partir de esa fecha se toma como referencia el último IGC publicado para calcular la renta que será aplicable el mes siguiente. El IGC que se aplica corresponde a dos meses atrás; por ejemplo, en enero se ha publicado el índice correspondiente a noviembre. Para saber lo que tendríamos que pagar este año, aplicaríamos ese índice a la renta actual y obtendríamos la nueva renta. Si el IGC es negativo, como en el último dato publicado en noviembre -2,62%, entonces la renta no se actualiza. La renta actualizada tendrá un año de vigencia.

Otros cambios en la LAU

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) también se ha modificado en otros aspectos. Para empezar, se ha reducido de 5 a 3 años el periodo de prórroga del contrato de alquiler, lo que significa que se prorrogará automáticamente solo durante 3 años. Finalizado este plazo, el contrato quedará rescindido o se puede renovar actualizando las condiciones.

De igual modo, se ha reducido de 1 año a 6 meses el tiempo del que disponen ambas partes para rescindir el contrato, si no desean seguir con el alquiler. Este periodo es importante porque en caso de surgir algún contratiempo por el que tengamos que dejar el alquiler antes del año, tendremos que pagar la renta correspondiente a 6 meses.

En resumen, ahora la actualización de la renta depende del acuerdo entre propietario e inquilino, de manera que si no se recoge en el contrato no se actualizará. Pero si queremos que se actualice debemos llegar también a un pacto sobre qué índice tomar como referencia.

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