Si trabajas desde casa y no logras concentrarte, quizá el coworking pueda servirte de ayuda

Coworking

Desde que en 1994 la firma de telecomunicaciones norteamericana AT&T envió a casa a 30.000 de sus trabajadores para que prestaran sus servicios desde allí, el teletrabajo ha ido ganando adeptos de forma progresiva. Según datos de 2011, en Estados Unidos un 15 % de los empleados trabajan desde casa y el récord en este aspecto lo tiene Finlandia, con un 17 % de sus empleados operando desde el hogar. En España, seguimos a distancia esta tendencia laboral, con un 8 %.

Trabajar desde casa tiene sus ventajas. Levantarse de la cama, ducharse, vestirse, tomar un café y… en vez de meterse en el coche o en el metro, entrar en la habitación de trabajo, poner en marcha el ordenador y saludar a otros compañeros que, conectados a la red, hacen lo mismo que uno. Suena bien, pero el teletrabajo también presenta algunos inconvenientes y el coworking ofrece posibles soluciones.

Pros y contras de trabajar desde casa

Antes que nada, recapitulemos las ventajas básicas del teletrabajo, que en lo económico vienen condicionadas por el escenario que vivimos: mientras que los costes derivados de las infraestructuras y la energía van en aumento, los costes que tienen que ver con la conectividad van en razonable descenso. Y al fin y al cabo, si una persona trabaja desde un ordenador conectado al mundo, ¿tiene relevancia el espacio concreto donde emplace ese ordenador?

Glosemos algunos de esos pros:

* Ahorro en materia de inmuebles, tanto para el empleador como para el trabajador: el primero, porque se ahorra la oficina y el segundo, porque vivir en una urbe pasa a ser menos necesario.
* Ahorro para la empresa en materia de muebles, electricidad…
* Ahorro para el trabajador en desplazamientos, tanto en lo económico como en lo intangible.
* Ahorro global en materia de infraestructuras viarias, reducción de riesgos viales…
* Flexibilización de horarios e incluso eliminación del problema de la conciliación, según los casos.
* Eliminación de la cultura del presentismo laboral con horas muertas en la oficina, según los casos.

Todas esas maravillas tienen un pero, y es básicamente que las personas somos animales de costumbres y seres profundamente sociales, lo cual no es intrínsecamente negativo pero penaliza de alguna forma a la persona que deja la oficina y se instala en su casa para operar desde allí. Por eso es necesario que el teletrabajador pase un periodo de adaptación durante el cual ponga en práctica los siguientes consejos para trabajar desde casa:

* Lo primero es comprender que teletrabajar no es sinónimo de no tener horarios.
* Al revés: conviene fijar unos horarios con los que tengamos en cuenta el necesario equilibrio entre nuestra vida personal y profesional.
* Y dentro de que existan esos horarios, resulta más productivo trabajar por objetivos, por tareas, que porque lo diga el reloj.
* Preparar una habitación separada como zona de trabajo: un despacho (a ser posible, sin ruidos ni distracciones).
* Preparar a la familia y a los amigos: hacerles entender que lo que hacemos allí es trabajar.
* Prepararnos a nosotros mismos contra las distracciones y las interrupciones. No hagamos nada que no haríamos en una oficina.
* Utilizar de forma constructiva y con cuentagotas la flexibilidad de horarios que nos permite el teletrabajo.
* Prepararse para un cierto aislamiento social, y como seres sociales que somos, ese es un problema de difícil solución.

Coworking, o trabajar desde casa fuera de casa

Ese aislamiento puede pasarnos factura si no somos capaces de llevarlo como es debido. Quizá el ejemplo más clásico es la creencia de que trabajar desde casa supone hacerlo en pijama y pantuflas, algo que desde luego está muy desaconsejado. Lo mejor es plantearse el trabajo en casa como un trabajo normal, que lo es. Ducharse, afeitarse si es el caso, vestirse, desayunar… son rutinas que un teletrabajador debe llevar a cabo igual que si trabajase a 30 kilómetros de su casa.

Sin embargo, por mucho que el teletrabajador comience el día con el mismo ánimo que si acudiese a su oficina normal, el periodo de adaptación puede ser duro. ¿Con quién resolver un problema puntual que se pueda presentar? ¿Dónde reunirse con un cliente si nuestra casa no nos parece el lugar más indicado? Más sencillo todavía: ¿cómo hacer frente a la soledad de trabajar en casa?

Si buscamos una definición, vemos en la Wikipedia que el coworking “es una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y pymes de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual, para desarrollar sus proyectos profesionales de manera independiente, a la vez que fomentan proyectos conjuntos”.

Así, el coworking supone dar un paso más allá en el teletrabajo, poniendo en contacto a personas que comparten la necesidad de trabajar desde casa pero que en casa tienen alguna carencia que difícilmente pueden suplir. Viene a ser el equivalente de ir a estudiar a la biblioteca cuando en casa hay demasiado alboroto, sólo que trasladado a un entorno laboral que, además, puede servir para hacer contactos profesionales, para recibir información sobre temas que nos interesen… e incluso para formarnos.

El coworking es un movimiento en ascenso, y son ya muchos los profesionales que acuden a centros desde los que pueden trabajar desde casa fuera de casa. No es una contradicción, es un valor añadido. Para más información, hay sitios web como Coworking Spain, donde encontramos un completo listado de espacios de coworking de nuestro país, geolocalizados y glosados en fichas para conocerlos antes de ir a trabajar en ellos.

Foto | Workhub
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Conversación

  • mariocobretti

    Para mi es una gran idea porque evita que te aísles y te proporciona contactos que pueden ser interesantes. Un colega mío trabaja así en Madrid y está encantado, hasta le han llevado clientes sus compañeros de oficina,