TAE y TIN: dos siglas imprescindibles al pedir un préstamo

A la hora de solicitar un préstamo bancario, tenemos que tener en cuenta numerosos factores entre los que destacan el coste financiero que conlleva su concesión. El interés y las comisiones son los elementos principales, aunque existen siete aspectos clave para elegir un préstamo.

Sin embargo, no son tantas las personas que conocen cómo se calcula un préstamo a través de su tipo de interés, ni saben lo que significan las siglas que acompañan a la publicidad de cualquier producto financiero. El TAE y la TIN son dos siglas imprescindibles para solicitar un préstamo a los que, sin embargo, no siempre le prestamos la atención que merecen.

¿En qué consiste el TIN y la TAE?

El TIN hace referencia al tipo de interés nominal, es decir, la remuneración que exigirá el prestamista como contraprestación por ceder parte de su capital de forma temporal y renunciar a su utilización por un período de tiempo determinado. Se trata del interés propiamente dicho, la parte del préstamo que el deudor tendrá que pagar por recibir el préstamo.

La TAE, por su parte, es la tasa anual equivalente. Representa el coste efectivo del préstamo en porcentaje del capital prestado e incluye, además del interés aplicado al préstamo, el plazo de la operación y otras comisiones y gastos asociados directamente al mismo.

¿Por qué es importante fijarse en la TAE del préstamo?

En la publicidad de cualquier préstamo hipotecario, los conceptos que suelen aparecer en letras grandes son el tipo de interés fijo.

Estamos hablando del tipo de interés nominal (TIN), sin tener en cuenta el resto de gastos y comisiones asociados al préstamo que puedan existir. Todos estos gastos se incluyen en el coste efectivo del préstamo, es decir, en su TAE.

Por este motivo, es importante conocer la TAE. De hecho, desde 1990, el Banco de España obliga por norma a las entidades financieras a publicar la TAE en las ofertas de este tipo de productos. Así se homogeneizan los criterios en la concesión de préstamos y es más fácil comparar entre las diferentes ofertas sin necesidad de recurrir a cálculos complejos.

La TAE es un indicador que se ajusta más a la realidad que el tipo de interés nominal, siendo más adecuado para conocer el coste real de la operación. De hecho, si nos fijásemos solo en la TIN, podría darnos la sensación de estar contratando un producto más barato cuando, en realidad, pueden existir comisiones escondidas que encarezcan el coste total del producto financiero. Por esta razón, la TAE es el indicador más indicado para realizar la comparación entre diferentes préstamos.

TAE y TIN: ejemplo práctico

Por ejemplo, si queremos solicitar oferta a distintas entidades para un préstamo de 10.000 euros de capital con un tipo de interés nominal del 8%, en el que la entidad exige contratar un seguro de protección de pagos con una prima de 20 euros anuales y cobra una comisión de apertura del 1%, la TAE resultante es del 9,1876%, es decir, más de un punto por encima del interés nominal.

Este préstamo es más caro que otro cuyo tipo de interés nominal es del 9% sin ningún tipo de comisión ni gasto asociado. En este hipotético caso, el préstamo con un TIN mayor ha resultado ser más barato.

Pero, ¿cómo puedo calcular la TAE?

En muchos préstamos, el interés que aparece reflejado es el del TIN, por ser más reducido que la TAE y, por tanto, más atractivo a los ojos de cualquier posible cliente. Sin embargo, este indicador no nos sirve para comparar con otros préstamos, por lo que es interesante calcular la TAE, si bien es un dato que las entidades bancarias deben proporcionar.

Dado que el cálculo de la TAE puede resultar demasiado complejo, es más interesante utilizar alguna de las calculadoras del cálculo de TAE existentes en Internet para tal fin. Por ejemplo, la calculadora que ofrece el Banco de España.

En definitiva, tanto la TAE como el TIN son siglas muy importantes si de lo que se trata es de valorar si las condiciones de un préstamo son atractivas o no y de decidir entre varias alternativas

En Naranja | Siete aspectos a tener en cuenta a la hora de solicitar un préstamo bancario

 

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