Tirar billetes desde un helicóptero para arreglar la economía

En el mes de Julio de este mismo año, a un millonario se le ocurrió la genial idea de esconder 26 sobres de cincuenta euros por todo el Parque del Retiro, repitiendo esta misma escena en diversos puntos de la geografía mundial. A su búsqueda acudió una gran afluencia de personas tratando de seguir las pistas que ingeniosamente había dejado este personaje anónimo con un único objetivo: ser uno de los 26 afortunados que conseguía el dinero gratis.

¿Os imagináis qué ocurriría si en lugar de esconder los billetes, hubiese un helicóptero sobrevolando nuestra ciudad que comenzase a tirar el dinero desde el cielo para que cualquiera de nosotros pudiese cogerlo? Desde luego, estoy convencido de que la afluencia de público sería mucho más grande. Precisamente, este es uno de los más famosos ejemplos que el premio Nobel de Economía, Milton Friedman, ponía para explicar qué efectos tendría un aumento del dinero en la economía.

¿Qué ocurriría si empezamos a tirar dinero desde un helicóptero?

En su famoso ejemplo, Friedman imagina una comunidad que se dedica a sus actividades económicas de producción y de comercio. Es decir, una comunidad en la que cada uno produce para aquello que está mejor preparado e intercambia su producción en el mercado con el resto de productores y consumidores en función de las necesidades de unos y otros. En este tipo de sociedades, el dinero es un elemento imprescindible para facilitar el intercambio.

El economista de la Escuela de Chicago formuló el siguiente caso: imaginemos que aparece un helicóptero y comienza a lanzar billetes y monedas a los miembros de esta comunidad, de tal forma que el reparto es equitativo o, dicho de otro modo, cada ciudadano recibe una cantidad similar de dinero. ¿Cuáles serían las consecuencias de esto? A priori, cualquiera de nosotros podría pensar que todos los ciudadanos serían más ricos pero, en realidad, esto no ocurre, y no solo porque las personas ricas no tengan grandes saldos de dinero.

Friedman explica que efectivamente todos los ciudadanos tienen mayores saldos monetarios para gastar en los bienes y servicios que consideren oportuno, por lo que empezarán a gastar más dinero en un sistema producto que produce los mismos bienes y servicios que antes. Es decir, puesto que el dinero lanzado desde el helicóptero no genera por sí mismo capacidad productiva adicional, los precios de los bienes y servicios producidos por la comunidad tendrán necesariamente que subir; es decir, se produce una mayor inflación.

Imaginemos que los miembros de esta comunidad producen un único bien, manzanas, que intercambian con el resto de miembros. Si se producen 100 manzanas y hay 100 euros en circulación, cada manzana valdrá un euro. Sin embargo, cuando se aumenta la cantidad de dinero en circulación en, pongamos, 100 euros adicionales, cada manzana pasará a valer 2 euros (hay 200 euros para 100 manzanas). Dicho de otro modo, el precio de las manzanas se ha duplicado porque también se ha duplicado la cantidad de dinero en circulación sin haberse duplicado la producción.

La conclusión de este símil es, por tanto, que el aumento de la oferta monetaria trae como consecuencia un incremento en la misma proporción en el nivel general de precios. Según palabras del propio Milton Friedman, la inflación es siempre y en todo momento un fenómeno monetario. Esto es debido a que, tal y como hemos apuntado antes, el dinero no se reparte de forma homogénea entre todos los miembros de la comunidad.

Un aterrizaje forzoso del helicóptero

En este ejemplo del párrafo anterior, el helicóptero sería el banco central que emite el dinero para que la gente pueda comprar mayor cantidad de bienes y servicios. Sin embargo, a pesar de que el economista de la Escuela de Chicago trató de explicar un fenómeno tan complejo como el monetario con un símil tan sencillo, en la realidad el helicóptero de Friedman no tiene un parangón en ninguno de los aspectos de la vida.

Si bien es cierto que el dinero es emitido y lanzado por los bancos centrales, no son ellos quienes lo canalizan directamente a los ciudadanos. El dinero que emiten los bancos centrales se canaliza a la población a través de unos intermediarios financieros que todos conocemos como bancos. Por ejemplo, el Banco Central Europeo emite dinero para que los bancos, a su vez, se lo hagan llegar al resto de la población mediante préstamos.

Dadas estas circunstancias, es fácil comprobar que el dinero no llegará a todos los estratos de la comunidad de manera equivalente. El banco otorgará préstamos a unas personas y no a otras, por lo que el aumento de la oferta monetaria no incidirá de modo equivalente en todos los miembros de la comunidad. Haciendo un símil con el ejemplo del helicóptero, es como si las personas más altas se quedasen con el dinero que tira el helicóptero por el hecho de que son capaces de coger antes los billetes que van cayendo del cielo.

En este caso, dado que el aumento de la oferta monetaria por sí solo no aumentará tampoco el nivel de producción, se producirá asimismo un aumento en el nivel general de precios con la diferencia de que, en este caso, creará más desigualdad ya que no todos los miembros de la comunidad habrían podido acceder en condiciones de igualdad a los recursos económicos lanzados por el helicóptero.

Conclusiones

El helicóptero de Milton Friedman constituye un buen símil para explicar la labor que realizan los bancos centrales cuando realizan expansiones monetarias y sus efectos sobre el nivel de precios y la producción. Pese a que muchas personas aceptarían una lluvia de millones, el resultado no es que el dinero nos vaya a hacer más ricos.

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Imagen | dmgreen44

Conversación

  • Mario Cobretti

    La conclusión al tema resulta clarísimo, pero es algo que no todo el mundo comprende y cuesta hacerle ver a la gente que para ganar dinero hay que aportar valor. Es un juego de suma cero y por tanto, meter más dinero en el sistema, no hará que se genere más valor, sino que suban los precios y aumente la desigualdad.

  • minue

    Yo debo de ser muy bajito…