Tómate un café en tarifa plana y mira cómo cambias la economía

Los avances tecnológicos mueven la economía, la transforman constantemente y llevan a la sociedad a cambiar constantemente la manera de hacer las cosas. Los nuevos hábitos traen consigo nuevas formas de hacer negocios, ya que las empresas están siempre en alerta para dar con lo que sus clientes necesitan y plantean nuevos productos y servicios. Es una rueda que nunca para de girar, habiendo momentos en la historia en los que este movimiento de revolución se produce a una velocidad mayor que en otros.

Por ejemplo, cuando aparecieron la rueda y la máquina de vapor, la humanidad pegó un salto bastante importante, pasando a encontrar enseguida aplicaciones prácticas que le hicieron mejorar su calidad de vida. Otras tecnologías más recientes que están llevando a la sociedad a transformarse a una velocidad de vértigo, son Internet y los dispositivos móviles. ¿De qué manera están cambiando estos dispositivos la economía?

La economía se transforma: los productos se transforman en servicios

Una de las consecuencias de la aparición de Internet y de los dispositivos móviles es la transformación de la economía. Internet nos permite estar permanentemente conectados con cualquier lugar del planeta y los distintos dispositivos, son la puerta de acceso a este nuevo mundo conectado. El abaratamiento que se ha ido produciendo paulatinamente de los diferentes materiales y métodos de fabricación, ha permitido que hoy muchas personas lleven en el bolsillo aparatos mucho más potentes que ordenadores de sobremesa de hace 5-10 años.

Esto ha ido provocando la transformación de diferentes industrias, como la de la música, sector en el que hoy despuntan empresas como Spotify, Apple y Google, que venden sus servicios de descarga y streaming musical. Poco a poco se han ido dejando atrás los formatos físicos y se ha ido avanzando hacia un modelo de servicios, hacia el que incluso un gigante como Apple parece que está pensándo en migrar más pronto que tarde.

Ahora se paga por el acceso al contenido musical, a un catálogo infinito de música de todos los géneros, en lugar de pagar por cada disco que se quiera escuchar. Los melómanos y aquellos a los que les gusta elegir la música que escuchan, alaban este tipo de servicios, que a cambio de un módico precio (unos 10 euros al mes) les permite disfrutar de toda su música en su móvil, tableta, ordenador y otros dispositivos conectados a Internet, e incluso sin conexión. Los menos aficionados a la música también están encantados, ya que estos servicios disponen de cuentas gratuitas, a las que se añade publicidad para compensar los costes de operación.

Hay muchos más ejemplos como el del sector de la música, de transformación de productos (discos) en servicios (acceso a catálogo musical). Uno que ha hecho bastante ruido en estos últimos días es el de Cupps, una empresa que acaba de lanzar un servicio de tarifa plana de cafés. A cambio de un pago mensual, los usuarios del sistema pueden pedir todas las tazas de café o té que deseen (dejando pasar media hora entre café y café).

El paquete básico incluye el café o té normales y cuesta 45 dólares al mes. Hay otra opción, para los que gustan de cafés más completos (espresso, cappuccino, macchiato, etc.), que es más cara y llega hasta los 85 dólares al mes. Funciona todo el sistema a través del teléfono móvil. El usuario se instala una aplicación, paga la suscripción y recibe un código que debe mostrar al dependiente del establecimiento, de entre todos los que hay repartidos por Nueva York, Tel Aviv y Jerusalén. De momento no está disponible en otras ciudades.

¿Qué beneficia más al consumidor, pago por producto o por servicio?

Las empresas que cambian su modelo de negocio, pasando de vender productos a vender servicios, están transformando la economía. El motivo es que esta manera les permite llegar a los consumidores actuales, que son personas con unos hábitos y costumbres que evolucionan y ahora requieren este tipo de soluciones. Del disco en CD, se pasa a la tarifa plana de música. De hacer cola para pagar un café, se pasa a un sistema que permite consumir en formato tarifa plana sin preocuparse de llevar dinero encima y sin la espera que requiere un proceso de pago convencional.

Al consumidor más intensivo es al que suele beneficiar más este tipo de oferta de servicios, dado que tiene a su disposición una cantidad de producto grande a un precio ajustado. El consumidor menos intensivo, lejos de ser perjudicado, también suele salir ganando, gracias a los modelos freemium que usan la publicidad como fuente de ingresos. Con este planteamiento, en muchas ocasiones ganan todos.

Otro punto a favor es que se puede cortar el servicio cuando el usuario lo desee, evitando el gasto. Por ejemplo, si un usuario del servicio de Cupps va a estar 3 meses alejado de una de las ciudades con establecimientos de la franquicia, puede cortar el servicio y evitar el pago. En Spotify, el usuario puede dejar de pagar por su servicio premium y no pierde su música, simplemente pierde alguna funcionalidad o deja de tener acceso a determinados canales de reproducción.

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Imagen | pretheeshmt

Conversación

  • minue

    Yo soy fan declarado de las tarifas planas, porque soy un ávido consumidor de música, cine y series… lástima no ser cafetero.