¿Cómo tributa la vivienda en la Declaración de la Renta?

La vivienda tributa de forma diferente en función de si es vivienda habitual, segunda vivienda o vivienda en régimen de alquiler. Las novedades de la Declaración de la Renta de este año se centran en la supresión de la deducción en la vivienda de alquiler, el cambio en la tributación de la segunda vivienda y el aumento de fiscalidad en la venta.

El alquiler de vivienda ya no tiene desgravación

Desde el 1 de enero de 2015 ha desaparecido la deducción por el alquiler de vivienda habitual para el inquilino, que solo ha estado vigente seis ejercicios. Solo en los contratos firmados antes de esa fecha, se mantiene la deducción del 10,05% de las cantidades satisfechas durante el año, siempre que la base imponible del inquilino sea inferior a 24.107,20 euros anuales.  No obstante, la supresión de esta deducción solo es a nivel estatal, manteniéndose las deducciones autonómicas.

En el caso del arrendador, la novedad es que se aplica una única reducción del 60% en el rendimiento neto del alquiler de la vivienda. Antes había una diferenciación según la edad del arrendatario, que elevaba al 100% la reducción cuando era menor de 30 años.

Cambios en la tributación de la segunda vivienda

La segunda vivienda se ha visto afectada por una subida de la fiscalidad al incrementarse el porcentaje de imputación de las rentas inmobiliarias hasta el 2% del valor catastral, fijando el límite temporal de la revisión en 2005. Hasta ahora la fecha límite era 1994, de manera que si el valor catastral había sido revisado con anterioridad, tributaban al 2% de su valor y al 1,1% si la revisión era posterior.

Cuando la segunda vivienda se destina al alquiler, no hay que realizar esta imputación de la propiedad en la Declaración, pero hay que tributar por los ingresos obtenidos por el alquiler como rendimientos del capital inmobiliario. Este rendimiento se calcula restando los gastos deducibles de la cantidad total percibida por el alquiler.

Aumenta la tributación por la venta 

Las plusvalías obtenidas por la venta de la vivienda después del 1 de enero de 2015 han aumentado su tributación por la supresión de los coeficientes de corrección monetaria a partir de esa fecha. Estos coeficientes corregían la depreciación monetaria actualizando el valor de adquisición, por lo que se ha producido un importante incremento tributario, sobre todo para quienes compraron la vivienda antes de 1994.

Algo parecido ocurre con la supresión de los coeficientes de abatimiento que permitían disminuir las plusvalías en la venta de vivienda, aunque en este caso se aplican solo hasta un importe de 400.000 euros.

Se mantiene la deducción por vivienda habitual pero limitada

Los contribuyentes  que compraron casa antes de 2013 mantienen la deducción por inversión en vivienda habitual, pudiéndose deducir el 15% de la cantidad aportada durante el año con el límite máximo de 9.040 euros anuales. Solo los contribuyentes de País Vasco y Navarra, que tienen su propio IRPF, pueden seguir disfrutando de esta desgravación, aunque hayan comprado la vivienda después de 2013.

También se mantiene la exención de tributar las ganancias patrimoniales conseguidas por la venta de la vivienda habitual, siempre que se reinviertan en la adquisición de otra vivienda habitual en el plazo máximo de dos años.

La vivienda tiene un papel importante en la Declaración de la Renta por las desgravaciones de las que pueden beneficiarse un gran número de contribuyentes, pero siempre es conveniente revisar bien el borrador de la declaración para comprobar que no hay errores en los datos.  

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