Un mundo sin dinero en efectivo

Imaginemos por un momento que mañana, como por arte de magia, desaparecieran todos los billetes y monedas de la faz de la tierra, incluso esas pesetas que no cambiaste por euros hace más de una década. ¿Cómo sería ese mundo sin dinero en efectivo?

Desde luego, incluso para los que usamos principalmente tarjetas de crédito como medio de pago, parece complicado hacerse a la idea de no disponer de efectivo en absoluto: ¿Cómo pago el pan? ¿Cómo dividimos la cuenta del restaurante? ¿Y si quiero darle una propina a mi sobrino? Sin embargo, hoy en día ya existe la tecnología necesaria para prescindir completamente del cash.

La tarjeta y el móvil como medios de pago

Los pagos con tarjeta han evolucionado mucho desde sus orígenes a mediados del siglo XX. Hoy en día, gracias a la tecnología contactless, son más cómodos y seguros que nunca, pudiendo llevar a cabo pequeñas transacciones (por debajo de 20 euros) de manera mucho más ágil y sencilla que si lo hiciéramos en efectivo.

Actualmente, según el Barómetro Anual de Tarjetas 2014 elaborado por MasterCard, hay una mayor disposición a los medios electrónicos cuando el importe supera los 30 euros: el 38,3% prefiere la tarjeta de crédito al efectivo y el 28,7% la de débito.

Por otro lado, si el importe es inferior a 20 euros, solo el 23,8% de los usuarios de tarjeta de crédito y el 20,8% de los de débito lo prefiere al pago en efectivo, aunque es importante destacar que estos porcentajes han ido subiendo progresivamente en los últimos años.

En un mundo sin dinero en efectivo, lógicamente, la tarjeta de crédito sería la reina de la gran mayoría de las compras, lo que aumentaría su seguridad y velocidad, sobre todo en transacciones de pequeñas cantidades, donde el pago contactless es extremadamente rápido. Sin embargo, otro método de pago asoma por el horizonte, y es muy probable que acaba derrocando a las tarjetas: el teléfono móvil.

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Con gigantes detrás como Apple con Apple Pay, Google con Google Wallet, cada vez está más cerca el día en el que podamos dejar nuestras tarjetas en casa y llevar a cabo todas nuestras compras con el móvil (o con el smartwatch), lo que aporta mayor seguridad todavía. Aunque perdiéramos el teléfono, nadie podría realizar pago alguno con él, ya que esa función se encontraría protegida por una contraseña o por nuestra huella digital.

Quedaría por resolver el asunto de las transacciones realmente pequeñas en negocios que no disponen de TPV, por ejemplo comprar el periódico en un kiosko o el pan en una panadería, pero también es cierto que actualmente un TPV no supone casi gasto y si lo eliges adecuadamente, las comisiones son mínimas, así que no hay motivo para que estos pagos no se pudieran hacer con el móvil o con una tarjeta de crédito.

Ya, pero y si mi amigo me debe tres euros, ¿qué hacemos?

Si hay un lugar en el que el efectivo parece casi imprescindible es entre amigos: ya sea para pagar entre todos la cena, para juntar dinero para hacer un regalo o para pagar el taxi a medias. Sin embargo, la tecnología ha recorrido mucho camino en esa línea también, y existen aplicaciones que resuelven fácilmente ese problema sin necesidad de recurrir a billetes y monedas.

Una de las pioneras en ese ámbito fue SplitWise, que nació originalmente bajo el nombre SplitheRent, con el fin de ayudar a compañeros de piso a gestionar los diferentes pagos y deudas que tenían pendientes entre ellos, como el alquiler, la compra, la luz, el agua, internet…

Con el tiempo ha ida ampliando sus opciones y es perfecta para repartir gastos en un grupo y controlar qué ha pagado cada miembro, quién debe dinero y a quién se le debe. Sin embargo, lo más novedoso es que incluye la posibilidad de abonar las cuentas pendientes a través de PayPal  (aunque de momento está función solo está disponible en Estados Unidos).

 

Otra opción muy interesante es Twyp, la nueva forma de pagar a los amigos, fácil y gratis, que nos permite enviar pequeñas cantidades de dinero a nuestros amigos con nuestro smartphone de forma rápida y sencilla.

Faltaría por ver cómo podemos darle a nuestro hijo cincuenta céntimos para que se compre unas chucherías o una paga que él mismo gestione, algo que se podría llevar a cabo, por ejemplo, con una tarjeta monedero.

Desde luego, llevaría un poco de tiempo acostumbrarse a un mundo sin dinero en efectivo, pero no sólo ganaríamos en comodidad y seguridad, sino que además, al ser todas las transacciones digitales, estaríamos ayudando a reducir la evasión fiscal.

En Naranja | La era del dinero electrónico ¿Ya está aquí?

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