Alquiler con opción a compra: invierte en tu futura vivienda sin atarte

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alquiler con opcion a compra

En algún momento de la vida todos vamos a tener que independizarnos. Para ello tenemos dos opciones, bien comprar o bien alquilar una vivienda. Y, aunque no nos guste, por lo general elegiremos la segunda opción por ser la más flexible, ya que en teoría no nos condiciona a la contratación de una hipoteca.

Y digo que no suelen gustar porque todos queremos tener nuestra propia casa. El tiempo que estemos pagando alquiler será dinero que no se invertirá en la compra de vivienda. Pues bien, existe una fórmula mixta entre las dos anteriores, lo que se llama el alquiler con opción de compra. Una opción que se está poniendo muy de moda últimamente en el sector inmobiliario, al combinar lo mejor de las dos modalidades de las que hemos hablado.


Una modalidad muy atractiva de compra de vivienda


Cuando hablamos de alquiler con opción a compra hablamos de un contrato similar al del alquiler, en el sentido de que quien alquila disfruta de la vivienda en cuestión durante un tiempo determinado, aunque la propiedad no sea suya. La diferencia fundamental es que al término del contrato el beneficiario tiene la opción de ejercer la compra, o no hacerlo, además de poder prorrogar el alquiler durante un tiempo adicional.

La ventaja principal es que una parte del dinero (o en algunos casos la totalidad) que hayamos pagado durante el tiempo que estamos de alquiler se deduce del precio final de la compra; es decir, el precio del bien, como puede ser una vivienda, será el precio inicial menos una parte de lo que ya hayamos pagando de alquiler en el momento de ejercer la compra. Por tanto, el dinero ya no será a fondo perdido, como en el alquiler.

En ocasiones, además, se establecen unos períodos para ejercer la opción de compra. Es decir, se podrá adelantar el momento de la compra siempre y cuando esté entre los plazos previstos; no hay un único límite para ejercer la compra. Lógicamente, cuanto más alarguemos ese momento, menor será el precio final del inmueble.

Además de esto, como hemos dicho, también se podrá prorrogar el tiempo en el que estemos de alquiler. Es decir, si al término del contrato no hemos ejercido la opción de compra, pero queremos estar más tiempo en régimen de alquiler, es posible negociarlo directamente con el arrendador.

En ocasiones, además, el vendedor pide una prima por ejercer el derecho de compra, pero no es ni mucho menos obligatoria. Todas y cada una de las condiciones vienen reflejadas en el contrato primero de alquiler, y no se podrán modificar en el momento de la compra por parte del vendedor. Si en un contrato de alquiler con opción a compra, en el cual el comprador ejerce su opción a los siete años por ejemplo, el vendedor desea añadir una cláusula nueva al contrato, ya no será posible.

Esta modalidad es ideal sobre todo para parejas jóvenes que quieran vivir juntos, pero que no puedan permitirse empezar a pagar una hipoteca todavía. El alquiler con opción a compra les brinda la posibilidad de poder hacerlo, y de que su dinero sirva para financiarse su propia vivienda. En caso de no ejercer la opción de compra, los inquilinos habrán disfrutado de la vivienda como si de un alquiler normal se tratara.

Un ejemplo práctico


Juan está pensando en independizarse con su novia. Para ello, tiene la opción de comprar un piso de 300.000 euros, pero aún no quiere meterse en una hipoteca. Tiene la opción de hacer un contrato de alquiler con opción a compra, en el cual pagará cuotas de alquiler 200 euros durante diez años. Al cabo de este tiempo podrá ejercer la opción de compra por el valor inicial descontando la totalidad de las cuotas de alquiler.

En este caso, Juan habrá pagado en concepto de alquiler 24.000 euros en total, que habrá que restar del valor total de la vivienda. Si Juan ejerciera la opción de compra del inmueble, su valor será de 276.000 euros. En caso de no ejercerlo, habrá disfrutado de la vivienda durante esos diez años, como si de un alquiler normal se tratase.

En este ejemplo hemos reflejado un escenario en el cual el 100% de lo que se ha pagado por alquiler vaya destinado a la compra de la vivienda. Como hemos dicho, en la realidad es probable que no sea el importe íntegro sino más bien una parte, siendo lo más común que cada año el descuento sea diferente y progresivo descendente. Si aplicamos esto al ejemplo anterior:

Juan está pensando en comprarse el mismo piso que en el ejemplo anterior. Pero, en lugar de descontar el 100% del importe total de lo que se ha pagado por alquiler, se deduce el 100% el primer año, el 90% el segundo año, el 80% el tercero, el 70% el cuarto, 60% el quinto, 50% el sexto y no se descontará nada durante los cuatro restantes.

En este caso el valor de la vivienda en el momento de ejercer la compra será diferente con respecto al primero de los ejemplos. En la siguiente tabla encontraremos el descuento año a año y el total:

tabla de ejemplo de leasing

Como se ve, el descuento total es de 9.600 euros, por lo que el valor de la casa en el momento de la compra será de 290.400 euros.

Conclusión


Además de las ventajas evidentes para los inquilinos, si quien alquila la vivienda desea en última instancia venderla pero no encuentra comprador, preferirá tenerla alquilada y sacarle algún tipo de rédito antes de tenerla parada, siempre y cuando tenga una cierta seguridad de que se le va a comprar.

Por tanto, como se ve, esta modalidad es muy atractiva tanto para comprador como para vendedor. La flexibilidad que les proporciona a ambos hace que cada vez más gente hagan uso de esta fórmula, estando cada vez más de moda.

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Imagen | cowbite

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