Adiós bombilla de toda la vida. ¡Hola iluminación LED!

Iluminación LED

El fin de las bombillas en forma de lámparas incandescentes está a la vuelta de la esquina, tras más de 130 años dando servicio a la humanidad. La UE, a través de la Directiva Ecodesign 2009/125/CE, obliga al cese de su fabricación a partir del próximo 1 de septiembre. Los distribuidores podrán seguir comercializando los stocks restantes, hasta el fin de existencias, pero no se podrán fabricar ni importar más bombillas que usen esta tecnología obsoleta.

Este genial invento, atribuido a Thomas Edison y a Tesla, ha permitido un gran avance para el desarrollo y el bienestar de las personas y ahora toca dar un paso más, en aras de un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos del planeta ¿Qué bombillas usaremos a partir de ahora?

¿Por qué la UE obliga a parar la fabricación de las lámparas incandescentes?

El motivo que lleva a la UE a prohibir la fabricación de las lámparas incandescentes es el de promocionar el ahorro de energía en todos los ámbitos posibles, obligando de esta manera a que los consumidores y empresas las sustituyan progresivamente por otras que generan luz de forma más eficiente. Una lámpara incandescente funciona por el efecto Joule, que tiene lugar cuando se hace pasar una corriente por un hilo o cable metálico, estando esta tecnología superada por otras mucho más eficientes y a un coste asequible.

Las lámparas incandescentes emplean sólo el 10% de la energía para producir luz, disipándose el resto en forma de calor (por eso notamos mucho calor cuando ponemos la mano cerca de una bombilla). Esto significa que el 90% de la energía que le llega a una lámpara incandescente que tengamos enchufada en nuestra casa, se pierde en forma de calor y no proporciona nada de luz. En otras palabras, supone malgastar un 90% de la energía que consumimos a lo largo del tiempo.

Alternativas a la lámparas incandescentes

Existen en el mercado alternativas a las lámparas incandescentes, que permiten ahorrar energía. Aunque cuentan con un precio mayor que las bombillas tradicionales, las nuevas bombillas de tipo LED son las idóneas para mucho usos comunes. Por ejemplo, en una oficina o en el hogar, al consumir mucha menos energía que otras alternativas, como los focos halógenos.

Los tubos fluorescentes no son recomendables desde el punto de vista medioambiental, por el hecho de que contienen mercurio y las complicaciones que genera su tratamiento (es un producto tóxico). Por otra parte, los focos halógenos consumen mucha más energía que las bombillas LED, por lo que, de cambiar a otro tipo de iluminación, compensa hacerlo por la tecnología LED, mucho mejor en todos los campos que el resto de sistemas.

El mayor coste de una bombilla LED en el mercado se puede compensar en poco tiempo con el ahorro de energía consumida. Por ejemplo, se pueden ver casos como el que nos comenta Pedro de Marcos, socio director de la empresa inGenera Soluciones Energéticas, empresa que acaba de terminar con éxito un proyecto de sustitución de todas las bombillas existentes en un hotel, todas de 50 wattios de potencia en formato lámpara incandescente, por otras de tipo LED, cuya potencia es de 8 wattios.

Esto significa que cada vez que un cliente del hotel encienda una luz, o para la iluminación de mantenimiento y funcionamiento de las instalaciones, se necesitará aportar un 84% menos de energía. Otro beneficio asociado es el de la duración de las bombillas LED, que se estima en 45.000 horas, mucho mayor que el de una bombilla incandescente, que se sitúa en unas 2000 horas. Esto supone menores intervenciones por mantenimiento y contribuye a que el coste del proyecto de cambio de cada bombilla sea amortizado en menos de un año, permitiendo al hotel ahorrar una importante suma de dinero y mejorar las cuentas de su negocio.

Con respecto a los formatos de las bombillas LED, hoy en día existe ya un amplio abanico de bombillas LED para dar solución a cualquier necesidad: por ejemplo, hay bombillas de interior, de exterior, de tubo, de panel y con diferentes formas (tubo, bombilla clásica, panel). También hay diferentes opciones para los casquillos, es decir, para la conexión de la bombilla a la lámpara, teniendo que elegir la que se adapte a cada caso y no siendo necesario cambiar de lámpara o hacer modificaciones en la instalación eléctrica

Conclusiones

Bienvenida sea la implantación de la Directiva Ecodesign 2009/125/CE, por el bien común de todos y de nuestro entorno. Es una suerte que hoy podamos decir que el invento de Edison y Tesla ha evolucionado hacia un estado mejor, gracias a los avances en la tecnología LED, inventada en 1927 por Oleg Vladimírovich Lósev y sus avances posteriores.

Ante la situación actual, es recomendable, cuanto antes, echar cuentas y hacer un inventario de las bombillas instaladas en nuestra casa o negocio, para ver qué la potencia instalada que se podría sustituir por iluminación de tipo LED y, en consecuencia, el ahorro que se puede obtener. No es que las bombillas vayan a desaparecer del mercado de un día para otro, es que lo harán progresivamente y no tiene sentido seguir apostando por una tecnología que ofrece un resultado peor y que es más cara.

Para los que queráis un poco más de información, en Xataka Home podéis encontrar más información sobre la iluminación LED y las aplicaciones de la misma en tu hogar o empresa ¿Cuánto crees que te podrías ahorrar en la factura de la luz si cambias a la tecnología LED?

En Naranja | Estás pagando más de electricidad de la que debes, pero tiene solución
Vía | Xataka Home
Imagen | EarthLED

Conversación

  • probertoj

    Si hay que despedir a la bombilla tradicional para ahorrar, adiós con el corazón, pero adiós. 🙂