Año 2030: ¿Echaremos de menos las monedas y billetes?

NFC

El dinero es el medio a través del cual las personas intercambiamos productos y servicios. También sirve como unidad de medida, permitiendo medir y comparar el valor de diferentes bienes, y como unidad de acumulación de valor, al no ser perecedero. Su origen se remonta al siglo VII a.C., época en la que el pueblo de Lidia acuñó las primeras monedas, en lo que se considera el inicio de una nueva era en el intercambio de bienes y servicios, pasando del sistema de trueque a otro monetario.

De intercambiar un producto por otro, por ejemplo, huevos por carne, se pasó a pagar por la carne y por los huevos una cantidad determinada de dinero. La palabra dinero nació en la época de los romanos, quienes empleaban la palabra denarius para referirse a una de sus monedas. Posteriormente, el uso de este término evolucionó y se extendió a todo tipo de moneda, siendo utilizado aún en nuestros días. Las preguntas que yo me hago son ¿Cómo seguirá evolucionando y cómo será el dinero en el futuro?

Evolución de los medios de pago

Desde que surgieron las primeras monedas en Lidia hasta nuestros días, el dinero se ha ido extendiendo por todo el mundo y ha evolucionado para ir adoptando formas diferentes. Los billetes aparecieron en el siglo VIII, cuando en China se comenzaron a usar para pagar impuestos. En 1780 aparece el cheque en Inglaterra y en la Ley de 14 de junio de 1865, en Francia, se encuentra la primera regulación de este instrumento tal y como lo conocemos.

En 1914 se lanzó la primera tarjeta de crédito, cuando Western Union ofreció a sus mejores clientes un sistema con el que podían pagar de forma diferida sus servicios. A los clientes elegidos para usarlo, se les hacía entrega de una pieza metálica, naciendo así el denominado “metal money”. En 1924, comerciantes de gasolina y supermercados lanzaron un sistema similar, que sus clientes pudieran pagar sus compras en sus establecimientos. En 1950 el Dinners Club de Frank X. McNamara ofreció por primera vez una tarjeta para viajes y ocio, copiada años después por American Express, y que sólo permitía pagos en determinados comercios.

En 1966, el Bank of America lanzó la primera tarjeta de crédito de uso general, dando lugar a la empresa que hoy conocemos todos como VISA. Ese mismo año, otros bancos fundaron la Interbank Card Association, conocida hoy como Mastercard, con el objetivo de competir con VISA. En la década de los 70 se incorporó la banda magnética, tras su descubrimiento por parte de IBM, y en la actualidad, la mayor parte ya cuentan con un chip que las dota de un mayor nivel de seguridad a la hora de operar y permite el funcionamiento como tarjeta monedero.

Credit-Card-of-the-Future

Con la llegada de Internet, los clientes también pueden pagar con sus tarjetas de crédito desde sus casas, a través de los sistemas de TPV virtual y sin necesidad de pasar su tarjeta físicamente por un lector, sino simplemente indicando los datos de la misma (número, fecha de caducidad, código de seguridad, titular).

En la última década han surgido nuevos métodos que pretenden simplificar los procesos de pago. La tarjeta de crédito ha evolucionado gracias a la tecnología y hoy existen las tarjetas sin contacto, es decir, que permiten pagar cantidades pequeñas de dinero sin contacto físico con el TPV, sin teclear el PIN o firmar un resguardo. Esto se consigue gracias a la tecnología NFC (Near Field Communication, en castellano, Comunicación de Corto Alcance). Si este sistema triunfa, bien podría ser un sustituto de las monedas y billetes de menor valor.

En busca del medio de pago pefecto

Son muchas las compañías que andan detrás del Santo Grial de los medios de pago en la actualidad. Esta especie de carrera espacial en el sector financiero es comprensible que exista, dada la enorme cantidad de dinero que hay en juego en forma de comisiones. La empresa que sea capaz de implantar un sistema que mejore los actuales y ofrezca confianza a los usuarios (compradores y vendedores), tendrá como recompensa un enorme caudal de fondos durante los próximos años.

La tecnología actual parece que ya permite implantar soluciones factibles, que mejoran notablemente los ya existentes, pero aún no se ha visto a ninguno que sea capaz de despegar con fuerza e imponerse. Quizás es debido al importante cambio cultural que supone; o quizás por la curva de aprendizaje y sobre todo, por la curva de confianza que necesitan la gente y las empresas para adoptar cualquier nuevo sistema de pago. Cuando sale al mercado un nuevo medio de pago, su implantación en la sociedad no es cosa de días, sino de meses o años de trabajo previos.

Sistemas destacados que podemos ver en la actualidad son:

  • Square: Permite aceptar pagos a través del teléfono móvil, mediante un diminuto lector de tarjetas que se enchufa al adaptador de audio de los terminales iPhone y Android (más información).
  • NFC en smartphones: Algunos terminales como el Nexus S de Google, disponen de capacidad de comunicación NFC, lo que permite aceptar pagos a través de este sistema.
  • Tarjetas sin contacto: Permiten pagar cantidades pequeñas de dinero tan sólo con acercar la tarjeta al lector, sin sacarla de la cartera.
  • Google Wallet: Convierte tu smparthphone en una cartera con dinero electrónico, aunque de momento sólo para terminales de Google (más información).

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Año 2030 ¿Cómo será el dinero?

Dejamos volar la imaginación y arrancamos el Delorean como lo hacía Michael J.Fox en la saga de Regreso al Futuro, para plantarnos mentalmente en el año 2030. Al bajarnos del coche, el simpático científico chiflado Doc nos cuenta que ha desaparecido el dinero físico en la forma como lo entendemos hoy en día, con billetes y monedas. Los avances tecnológicos de los últimos años y los que están por llegar, han permitido que el sector se desarrollara por la vía electrónica y todas las transacciones se pagan con dinero en forma de bits. Según Doc de esta manera es mucho mejor porque:

  • Se evitan todos los costes asociados al proceso de fabricación de billetes y monedas, su transporte y custodia.
  • Se eliminan los riesgos de falsificación del papel moneda y el de la pérdida por accidente.
  • Tiene un efecto positivo importante sobre la economía de los países, ya que la desaparición de los billetes dificulta enormemente la existencia de la llamada economía sumergida.
  • Se puede saber en todo momento cuánto dinero hay en un país del mundo y como son los flujos de capital entre territorios.
  • Se agilizan las operaciones bancarias, las transacciones comerciales y el pago de bienes y servicios, ya no hay colas al ir a pagar.

Interesante cambio, piensas antes de volver al coche y regresar al presente. Cuando vuelves a casa, abres la cartera, te fijas en el número de tarjetas que llevas encima, en los viejos billetes que llevas doblados en la parte de atrás y en un puñado de monedas que han dentro de tu bolsillo y… ¿Piensas que las echarás de menos?

Imagen | Sam Churchill | Robert Scoble | Pablo Herrero

Conversación

  • 7294

    Uno de los puntos mas interesantes para los ahorradores es que tendremos una gestion centralizada del “efectivo” y no perderemos el control del dinero una vez que se “rompen” los billetes.

    Es conocido popularmente que una vez que utilizamos un billete para pagar algo, la “calderilla” que sobra, se pierde completamente el control sobre la misma. Al pagar incluso las cantidades mas pequeñas de manera electronica, tendremos un control total sobre nuestros gastos.

    • lomasyo

      Cuando pensaba en la forma mas eficaz de eliminar el dinero NEGRO, acababa reconociendo, que pagar con dinero DIGITAL y eliminar el dinero físico; es la solución mas eficaz de cuantas se propone y ademas, sirve a muchos otros objetivos de optimización en su uso…Pero…
      Eliminar el dinero Negro, ¿no destruiría el sistema entero, al tener que desaparecer todo lo especulativo?¿Seria improbable que se aprobara algo que destruye gran parte de las posibilidades de corrupción existentes?¿y eso se va a permitir?
      Si es así, bienvenido sea.